Y que cómo se le ocurre al programa de Operación Triunfo dejarle salir en prime time con semejante vestimenta.

Si está gorda.
Si cada día está más gorda.

Para twitter es una humillación pública.

Y Miriam reconoce que tiene espejos. En la academia y en su casa.

Que su familia le ha dicho que ha cogido unos kilillos.

Pero ella se lo toma con humor.
Aunque a veces no entiende cómo eso es posible si hace el triple de deporte que antes y come triplemente mejor.

Lo que ella no sabe es que quizás ha ganado músculo y no grasa.

Como tampoco sabe la cantidad de críticas (de hombres la mayoría) que le han llovido tras la decisión de ponerse un body azul eléctrico de lentejuelas.

Yo tampoco entiendo.
No entiendo cómo aún en el siglo XXI se critica a una mujer por lo que decide ponerse y se la avergüenza por cómo debe sentirse, por lo que come de más o lo de menos, por lo que dice y más aún por lo que calla.

Tampoco entiendo el “peso” que tenemos las mujeres en cuanto a físico.
Que si guapa, que si alta, que si delgada, que si maquillada, que si depilada, que si sumisa, retratada.

Luego nos quieren libres y cuando lo somos como lo fue Miriam al ponerse ese body azul elécrico de lentejuelas en un programa de gran número de audiencia como Operación Triunfo nos cortan las alas y nos vuelven a encerrar en la jaula.

Ojalá más mujeres como Miriam.
Altaneras, preciosas y orgullosas.
A las que les importa un pimiento tu opinión sobre su físico, pues se quieren, se aman, se respetan con tres kilos de más o cinco de menos.

Ojalá más mujeres como Miriam.
Que no quieren más dramas en su vida, solo comedias entretenidas.

Ojalá yo como Miriam.
Pues si ella está gorda yo soy un ballenato desesperado por comer de todo menos fruta y verdura.

Ojalá todas como Miriam.
Altaneras, preciosas y orgullosas.

Pero…
¿Qué más da si todo es mentira?
¿Qué más da? Deja que me ría
¿Qué más da, si al final del día…?
¿Qué más da?

Va a acabar igual. Siempre es igual.

 

Sara Olivas