Todas las canciones con nombre de mujer hablan de ella

Tengo cierta obsesión con las canciones con nombre de mujer. Estoy convencido de que todas hablan de la misma chica. Sí, ya sé que pensarás que es jodidamente improbable que todos los autores fueran inspirados por la misma musa. Tiene truco, claro. Cuando un compositor le pone un nombre de mujer a una canción, le canta a una que él no conoce. Todas esas canciones hablan de la chica que tú tienes en tu cabeza.

De eso me di cuenta escuchando ‘Charo’ de Quique González. Lo que sea por escuchar de su boca que ha pensado en llamarme mil veces. A todo esto, yo la imagino tranquila convencida de que todo irá mejor, como la M de la canción de Piratas. En lo que seguro acierta esa canción es en que yo nunca he estado solo y esta casa es para dos.

No deja de ser una paradoja que el vacío en una casa, invite a no salir de ella hasta el punto de hacer que no haya sol, como en ‘David y Claudia’ de Los Planetas. En esa misma canción, él puede estar en la cabeza de ella y hacer que no mire a nadie más. Yo me hubiera conformado con entrar en su cabeza para saber si me quería, por si acaso rompía en loca como la Alicia de la canción de Bunbury, esa que te dice que te quiere cuando ya te ha abandonado.

Siempre que sintonizo Radio 3 quisiera ser el loco locutor de rock’n’roll que le da una patada al corazón a la María de la canción de Loquillo. Si tuviera un programa de radio, bastaría con que una sola vez no fuera capaz de contenerme al presentar una canción y soltara una broma privada que solo ella y yo entendiéramos. Sería una cuestión de tiempo, algo que ocurriría tarde o temprano, teniendo en cuenta que todas las canciones de desamor las pondría pensando en ella.

Para ser del todo sincero, creo que las de bailar también las pondría pensando en ella. Sí, esas que hablan de noches que empiezan a arder como cuando la Ana de Supersubmarina se pone los tacones. Pensándolo bien, mejor sin tacones, que no llego al 1,70 y no quiero tener que mirar más arriba todavía. Eso me complica lo de besar como James Dean, pero aún así ‘Sylvia’ de Sidonie también habla de ella.

Cuando hablo de baile, todo lo que quiero es una noche como la que cuentan Manel en ‘Ai, Dolors’. Un, dos, tres, chachachá. A decir verdad, ni sé bailar ni nos veo siendo por una noche dos niños grandes. Me da que ni durante ese ratito podría dejar de ser un eterno adolescente. Aquella última noche en tu casa dejaste claro que ese es uno de los motivos que te di para no volver jamás. El tiempo corre en contra mía porque está claro que aunque su nombre no empiece por esa letra, ella es la ‘Mrs P’ a la que le canta Iván Ferreiro.

He dejado para el final mis dos favoritas. ‘La chispa adecuada (Bendecida III)’ contiene mi verso favorito, una frase con la que yo solía bromear mucho hasta que llegó el día en que fui consciente de su impacto emocional real y dejó de hacerme gracia: “Y ahora estás en mi lista de promesas a olvidar”. Mi obsesión con hacer listas de todo tarde o temprano tenía que volverse en mi contra. La incluí a regañadientes en esa maldita lista a cambio de poder vivir dos veces para poder olvidarla, porque ‘Paloma’ de Andrés Calamaro también es una canción que habla de ella.