Stalkers: romanticismo 2.0

Stalker-2.0

A ella le llamó la atención y le empezó a seguir. Él la siguió, la buscó en Facebook, la agregó con una cuenta falsa, revisó todas las fotos de los últimos 4 años, buscó a conocidos comunes, les preguntó por ella, comparó fotos desde todos los ángulos de cámara posibles para saber si le atraía físicamente y una vez ya decidido, le mandó un DM.

– ¡Hola!

Ella, ajena e ingenua, vio en ese gesto un signo de valentía, un guiño de complicidad con aquel chico que le había llamado la atención y ahora se atrevía a romper el hielo.

– Hola 🙂

Contestó ella, decidida a ver cómo derivaba aquella interesante conversación, con el ansia del descubrimiento, la emoción de las primeras palabras compartidas.

– ¿De dónde eres?

La cercanía geográfica siempre es un aliciente, y él quiere asegurarse de que ese posible amor  futuro no le cueste medio sueldo en viajes de Alsa. Sabe de sobra que ella es de Albacete, trabajó un año en Madrid mientras estudiaba Arte Dramático y que ahora se mudó a Barcelona con una beca. Pero claro, no puede desvelar sus cartas o quedará como un loco. Un loco que obviamente no es.

– Soy de Albacete, pero ahora vivo en Barcelona.

Ella es sincera y él respira aliviado. Esa chica que agregó a Facebook no era una desconocida con su mismo nombre, ha dado en el clavo y ahora, con toda la información recogida, puede pasar al ataque. Mientras escribe el siguiente mensaje, ya tiene abiertas 3 pestañas de Firefox en la que compara precios de los distintos medios de transporte para ir a Barcelona a verla. Porque eso ya es amor, aunque ella no lo sepa.

– ¡Vi que subiste alguna canción que me gusta! ¿Sueles ir de festivales?

Según sus cuentas, por las fotos de los últimos 4 años, ella es asidua al Sonorama, al Low y al BBK. Siempre va con las mismas 3 amigas, a 2 de las cuales les meterá ficha si ella finalmente no se ve receptiva. También va algún año a otro tipo de festivales. En un par de fotos sale con el logo del Optimus Alive! de fondo. “¿Será muy caro ir a Portugal?” se pregunta.

– Sí, en verano voy a alguno con mis amigas.

“¿Alguno? Pero si te haces toda la ruta, hija de puta” piensa él, sintiéndose engañado.

– Yo suelo ir al Sonorama. Me encantan los conciertos en la Plaza del Trigo.

Él no tiene ni idea de qué es eso de la Plaza del Trigo, ni Sonorama. Pero Google está para ayudar al amor. Tras unas cuantas lecturas en blogs y unos cuantos videos de Youtube ya está preparado para parecer ese chico indie, festivalero y divertido que le gusta a ella. Va por buen camino.

– ¿En serio? ¡A mí también! ¿Fuiste este año? Fue genial la aparición sorpresa.

Y otra vez a investigar. Ella no podía ceñirse a alabar a los grupos del cartel, los que estaban anunciados previamente y actuaron, no. Tocaba releerse los blogs.

– ¡Estaba en primera fila! Niños Mutantes son uno de mis grupos favoritos de siempre.

El único mutante al que conoce nuestro licenciado en ligar es Donatello, las Tortugas Ninja y Spiderman, del cual tiene una colección de cómics más grande que el camping de Aranda.

– ¿Y a qué otros festivales sueles ir?

Ella pasa al ataque. Ese chico le está empezando a intrigar en el buen sentido y quiere saber más. Puede haber una bonita historia ahí.

– Me gusta mucho el Optimus Alive, de Lisboa.

Rebuscando entre las notas de su libreta, él recordó ese nombre y lo utiliza con la inteligencia de un zorro y la precisión de un cirujano. Es un disparo a la diana, una jugada maestra que marcará el desarrollo de los acontecimientos.

– Ni idea, ¡nunca estuve!

Se hace el silencio. Él golpea el teclado contra la mesa. Se siente engañado y defraudado. Había puesto muchas esperanzas en aquella relación. Y ella estaba muy buena. Mucho. Pero le acababa de mentir y él no podía consentirlo. Rápidamente ingresó en Facebook con su propio perfil, buscó la foto en la que ella salía en el festival portugués y le dio a “Me Gusta”.

– Sé que me mientes
– ¿Cómo lo sabes?
– Vi tu foto en Facebook
– ¡Ah! ¿Esa foto? ¡Es cierto! Fue hace 3 años, ni me acordaba, jeje

Pero no había vuelta atrás. Enfado, mute y block. Ella no entiende nada, pero para él tiene mucho sentido. Todo. Tanto que ahora le parece el mejor momento para intentarlo con alguna de las 2 amigas con las que ella va de festivales.

El stalkeo, podríamos denominarlo el Décimo Arte, un trabajo de artesanía moderna, y sobre todo, sana. Atrás quedan triquiñuelas graciosas como perseguir a una chica desde su trabajo a su casa 5 días a la semana, y anotar en una libretita sus costumbres y los nombres de sus amigos y bares habituales. Romanticismos clásicos como dejar notas amenazantes en su coche o en su buzón. Juegos divertidos como enfrentarse a la escopeta de su padre, y con un poco de labia y buenas maneras, convencerle de que eres el adecuado para casarte con su hija.

La era de la información nos lo pone en bandeja, amigos. Por eso seguiremos solteros a los 30 y tantos, porque somos solteros exigentes que todavía no hicimos el Follow adecuado.