Sonorama Ribera 2017: Elige tu propia aventura

En los años 80 aparecieron una serie de libros en los que el lector tomaba las decisiones de los propios protagonistas. Una especie de libro-juego en el que cada cierto número de páginas llegabas una especie de cliffhanger y tú tenías que elegir el camino a seguir. Podías equivocarte y en un par de hojas acabar la novela o acertar de pleno y recorrer mil y una aventuras. Esta colección literaria se llamaba ‘Elige tu propia aventura’. Y, amigos, en eso consistió el 20º aniversario del Sonorama. Para unos, el de la “arenalsoundización”. Para otros, “lo mejor que les ha pasado en la puta vida”. El de las largas colas y discreto sonido. El del esfuerzo inhumano de la organización. El del karaoke edulcorado con duetos bizarros en el concierto homenaje. El de las colaboraciones mágicas entre Iván Ferreiro, Xoel López, Enric Montefusco o Lichis. Dos caras de la misma moneda. La confirmación de que el Sonorama se ha hecho grande. Muy grande. Y que cada cual haga la lectura que le guste y le haga más feliz. O hater.

Foto oficial Sonorama: Diego Santamaría

1. Marcos bebe en los festivales. Marcos hace fotos con flash por la noche. Es su primer Sonorama y está encantado de la vida. Ha venido con Leticia, su novia. Ella lleva purpurina en la cara y una corona de flores. Porque quién te dice a ti que Coachella no está en Burgos. Han venido con otras dos parejas y en Aranda se encontrarán con diversos amigos que conocen a través de su historial festivalero (y de Twitter, pero esto lo dicen en bajito). Han apuntado como líneas rojas el concierto del 20º aniversario, los de la Plaza del Trigo, Sidonie, Santiago Auseron, Leiva, Amaral… Bueno, todos. Quieren ir a todo (#musiquita). Tienen 22 años, mucha fuerza en las piernas y, además, tienen un secreto: cuando acaban los conciertos, ignoran a los Djs y se van a dormir. A las 11 de la mañana se levantan y a las 11:45 ya están en las primeras filas del Trigo con pistolas de agua.

2. Jero tiene 35 años y ha ido a las últimas 12 ediciones del Sonorama. Ha pasado por todas las épocas vitales posibles y su escala de valores ya está más que asentada. El año pasado se agobió en la Plaza del Trigo y este año ha decidido que no la pisará. Optará por asentar su campamento base en lo que él considera el último reducto virgen del festival: Escenario Charco. Jero piensa que se ha perdido la identidad, que se está convirtiendo en el Arenal Sound y no acaba de aclararse con el nuevo sistema de pago. Cada media hora entra con su móvil a las redes sociales para dejar su correspondiente mensaje crítico. Jero, como veteran people, elige entrar pronto al recinto porque “ahí está el verdadero Sono, en los conciertos de media tarde. Ay, aún recuerdo aquel de Deluxe tocando El amor valiente”.

3. Marta, Joan, Marc y Sonia no llegan a los 30 años pero a sus espaldas tienen una larga carrera de festivales: Primavera Sound, Sonar, BBK, FIB… Este es su cuarto Sonorama y vienen a ciegas respecto al cartel, con habitación de hotel y varios gramos de cosas en los bolsillos. Tras bajarse la aplicación en sus móviles descubren entusiasmados como este Sonorama tiene un badulaque abierto 24 horas de Djs, carpas y escenarios varios repartidos por todo el pueblo. No son muy del indie nacional (salvo Los Planetas, claro), pero el poder recorrer todo Aranda entre sesiones, hits y cristal les pondrá en órbita.

4. Tomás lleva mes y medio plagando sus redes sociales con mensajes referidos a su asistencia al Sonorama. Estuvo el año pasado y se enamoró como un loco. Le gustó la guerra de pistolas de agua en la Plaza del Rollo, el ambiente general del pueblo y Verónica, la chica con la camiseta que rezaba “Niña imantada”. Tomás, que se ha dejado bigote, no se quiere perderse nada. Es el Casemiro del indie e irá a por todos los balones. Se acaba de leer el libro de Iván Ferreiro y le tiene especial ganas a su concierto. Tomás, a sus veinte años, está nervioso porque no puede parar de teorizar sobre qué conciertos sorpresa caerán este año. “Ojalá Izal”, piensa.

Foto oficial Sonorama: Rodrigo Mena

¿Cómo fue el Sonorama de cada uno de ellos?

1. Marcos, Leticia y los demás disfrutaron como locos. Aunque el sábado ya notaban el cansancio, decidieron apostar por quedarse también el domingo. Y acertaron. Corearon y sudaron el homenaje a Supersubmarina perpetrado por Sidonie. El clímax del Sonorama de Marcos y Leticia. Además, vibraron con la voz de Eva Amaral y les encantó el concierto de Santiago Auseron y Sexy Sadie con ese comienzo de “Anabel Lee”. Consiguieron llegar a las primeras filas en Lori Meyers y se fueron de Aranda sin conocer la existencia del Escenario Charco. Una vez en su ciudad, se quedaron un poco blancos al leer tanta crítica al festival en las redes sociales. Ellos no lo entendieron así. Donde algunos vieron masificación, ellos veían personas que conocer. Donde algunos veían “colas kilométricas para entrar”, ellos veían “momento de botellón”. Donde algunos veían accesos colapsados después de un concierto, ellos veían el momento ideal para descansar un poco. Disfrutaron de cada katxi, de cada croqueta y de cada metro cuadrado libre donde poder disfrutar del pop nacional. “Larga vida al Sonorama”, puso Marcos en su muro de Facebook al llegar a casa.

2. Jero ha jurado que no volverá el año que viene. Que “ya está bien”. Tenía un bar favorito al que ya no pudo entrar porque estaba plagado de adolescentes con pistolas de agua. Fue el segundo año que no pisó un pie en la Plaza del Trigo y sólo estuvo una tarde en la del Rollo. Pero se cansó tras escuchar por quinta vez “Kids” de MGMT y optó por tirar hacia el Escenario Charco. Allí se sentó en el césped y disfrutó de El mató a un policía motorizado. Le gustó tanto su directo que se compró un vinilo. “Esta sí es la verdadera esencia del Sonorama, descubrir grupos sin la necesidad de soportar aglomeraciones y pistolas de agua”, tuiteó en su cuenta. Jero venía “calentito” de su primera jornada. No pudo asistir a los conciertos del camping y apareció en Aranda el jueves. Nunca olvidará la cara de “Gol de Ramos” que se le quedó cuando vio la cola que tenía que hacer para canjear la pulsera más el jaleo que había montado para plantar las tiendas de campaña. Puso dieciocho mensajes en Twitter y retuiteó otras cuantas quejas. A Jero el actual Sonorama ya se le queda grande. “Quizás para venir un día o dos…”, piensa.

3. Marta, Joan, Marc y Sonia han rezongado un poco respecto a algunas cuestiones de calado organizativo. No entendieron la ausencia de pantallas en el concierto sorpresa de Los Planetas pero lo fliparon fuerte con un setlist histórico. Poco más se dejaron ver por el escenario principal. Marta, Joan, Marc y Sonia fijaron sus huesos en la carpa electrónica, la bautizaron como “Flying Circus” y vieron pasar a cada Dj con una sonrisa en la cara y una botella de agua en la mano. Tiraron de química para que el físico aguantara y cerraron cada noche de batalla de hits. “Winter is coming”, decían cuando miraban el reloj y se acercaban las siete de la mañana. De vez en cuando asomaron la cabeza para ver los directos de Novedades Carminha o WAS.

4. Tomás se ha vuelto a enamorar este Sonorama: Lucía, la chica gaditana que empataba en timidez con él. La de la camiseta de Los Planetas y bolso de Lola Flores. Tomás había diseñado una hoja de ruta en la que cabía TODO. Si por él fuera, hubiera puesto la tienda de campaña en el Escenario Ribera de Duero para no perderse NADA. Tomás estaba cumpliendo su programa electoral, sin fallar en las líneas rojas, viendo todo lo prometido y descubriendo a Luis Brea, Enric Montefusco y Morgan. Pero conoció a Lucía. No fue premeditado pero sí con nocturnidad. Era viernes y de fondo sonaba Fangoria. Con el “Ni tú ni nadie” comenzó una conversación que convirtieron en la trilogía de ‘Antes del amanecer’. Tomas se disfrazó de Ethan Hawke y acompañó a Lucía a la tienda cuando esta ya no podía con el frío. El sábado ya eran inseparables y Lucía enseñó a Tomás que había vida más allá de Leiva e Izal y que el Escenario Charco era un buen lugar para escapar.