Hay dos tipos de personas que van al Sonorama: los debutantes y los expertos. Es así, empiezas perteneciendo al primer grupo hasta que llega un año que te das cuenta que Aranda de Duero ya no tiene secretos para ti y ya sabes cuál será el plan de acción de cada día. Ya está, lo has conseguido, eres un experto. Puedes encontrar muchos de estos expertos, como Víctor Sebastián, que te cuenten las bondades que ofrece el Sonorama. Ahora bien, es importante avisar a los debutantes de todo aquello que no van a poder hacer en el Sonorama. Porque hay muchas cosas que podrás hacer en el festival, pero hay unas cuantas que no.

1º Cumplir con tu lista de conciertos.Antes de salir de casa es probable que veas el cartel al completo y hagas una lista de todos aquellos grupos que no puedes perderte. Eso hasta que no salen los horarios no es ningún problema, ahora bien, una vez salgan puede que ya haya alguno que no te cuadre con tu horario biológico de descansar, comer y beber. Con todo, aún así tendrás un plan trazado para cada día. Empieza a asumirlo, no lo vas a cumplir. En el Sonorama puede ocurrir cualquier cosa que cambie por completo todo aquello que hayas planeado, por lo que lo mejor es no hacer planes. De verdad, no te marques objetivos ni conciertos que no puedes perderte. Disfruta de cada día independientemente de lo que vaya a ocurrir o haya ocurrido, y moldea tu plan de acción según las diferentes circunstancias que se sucedan, con ello conseguirás aprovechar mejor el Sonorama.

2º Hacer vida festivalera austera.Los tiempos que corren son complicados e ir de festival es un esfuerzo para cualquiera. Así que tú en tu casa ya te harás a la idea de hacer vida austera, tirando de la típica comida de festival como es el fuet, salchichas, fiambre, paté, pan de molde, papas o aceitunas. Además, el alcohol del barato, y la nevera siempre de Steingburgs que la cerveza además de alcohol alimenta, y nunca viene mal. Pero all legar al pueblo encontrarás los múltiples bares con sus tapas y cañas, el bocadillo de oreja, los minis de kaliomotxo… Demasiadas tentaciones. Así que no, mejor ahorra unos eurillos de más y lleva una vida bien, que el pueblo te lo recompensará con creces.

3º Tomar el sol.A ver, esto no es ni el Arenal Sound, ni el FIB ni cualquier otro tipo de festival a las orillas de alguna playa. Aranda de Duero está en Burgos. Así que a la hora de hacer la maleta lo mejor será que guardes bikinis/bañadores y en el hueco que te quede metas un jerseicito o una chaqueta, que el frío aprieta a partir de ciertas horas de la noche, y ha habido años que aquello parecía Invernalia. Y sí, aunque está la piscina donde poder darte un chapuzón o tumbarte unas horas, hay que recordar que por la mañana están los conciertos en la plaza, las visitas a la bodega o el tapeo por los muchos bares de la zona.

4º Descansar (mucho). Una de las grandes bondades que tiene el Sonorama es que a parte del festival en si que se celebra en el recinto desde media tarde hasta la madrugada, también hay una amplia oferta de actividades durante el día en el pueblo. De hecho la vida en el pueblo es uno de los principales reclamos que aprecian los más veteranos. Así que si cuentas las horas que tiene el día, y todo lo que se viene por delante, empieza a asumir que vas a dormir poco y descansar menos. Los conciertos en la Plaza del Trigo o en el Escenario Charco, las sesiones de dj’s en las múltiples plazas del pueblo, los showcase en el Cafe Central, las visitas a las bodegas. Un sinfín de propuestas diurnas que se empalman con los primeros conciertos en el recinto… hasta que el cuerpo aguante. Va a ser duro.