No, en serio. Aunque os suena a quimera. A un reto sólo al alcance de los más grandes aventureros de la historia: Juanito Oiarzabal, John Locke o José María Iñigo. Podéis creernos, hemos estado ahí, hemos visto el corazón de la isla hemos saltado al ritmo de Fuel Fandango y  aquí estamos hoy, escribiendo esto sin tratarse de ningún epitafio. YES, WE CAN.

 Cuidado con la jornada del domingo. No hay cuerpo humano que aguante cuatro días a semejante ritmo a no ser que seas deportista español y tu médico se llame Eufemiano. Que sí, que existe el libre albedrio y autobuses para volver a tu ciudad. Pero, por mucho que te levantes el domingo con el convencimiento de “ recojo la tienda y me piro”, los cabrones de la organización te van a sorprender a última hora con (por ejemplo) un concierto de Xoel López en la Plaza del Trigo. Y tú vas a ir. Y te vas a tomar un litro. Y después otro. Y después un par de tapas. Y vas a comer. Y te vas a liar en la sobremesa. Y, “¿esta noche dónde se sale?”.

Cuando te encuentres en casa haciendo la maleta, olvida que vas a un festival. Nada de “un par de bañadores, la camiseta de John Boy, la de Los Planetas…y va, esta chaqueta por si tal”.  Recuerda, THIS IS BURGOS. Un lugar donde el verano suele caer en jueves. Un lugar donde hemos visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves más allá de Orion y dos hipsters congelados con estalactitas colgando de las barbas.  Por ello, llévate un par de jerséis, una buena chaqueta (no, la de corte británico déjala estar) y una manta para dormir.

Cuidado con el camino del camping al pueblo. Las estadísticas dicen que en el camino entre el pueblo y el camping  suelen desaparecer doscientas personas. Ese camino es uno de los tres grandes agujeros negros del planeta, junto al Triángulo de las Bermudas y la isla de Lost. Amigos, no vayáis solos. Intentad caminad acompañados y no perdáis de vista a vuestro líder, a no ser que justamente lo que estéis buscando es lo contrario: desaparecer junto a alguien para TAL.

4º Evita los conciertos de los grupos vascos, tienen el don de resucitar a los muertos. No, esto no es ningún rollo nacionalista, pero aconsejamos poner distancia con dos bandas determinadas: WAS y Delorean. Vosotros, felices y dichosos, a la par que destrozados de la tralla de toda la jornada, acudiréis inocentes al último concierto de la noche. Entonces, aparecerán estos chicos del norte encima del escenario, y no sabemos cómo, pero os pondrán a bailar como si no hubiera un mañana. Y te liarán. Y acabarás dándolo todo.

Aprovecha los conciertos de los grupos “tranquilotes” para “hidratarte”. Tras este manejo impecable del eufemismo, se esconde un mensaje claro. Ni el Sonorama es una maratón ni el COI te va a dar la medalla de oro por asistir a todos los conciertos. Hay una serie de grupos programados a ciertas horas que vienen genial para ir a cenar o volver al camping para tomarte la penúltima.

Ve suave la jornada del miércoles. Es un error muy común entrar a matar en la primera noche y beberte todo el Duero en los pubs de Aranda. Las consecuencias de ello es llevar cara de figurante en una película de Jess Franco durante todo el día del viernes. Sabemos que vas con muchas ganas y tal, que los primeros días del Sono molan porque pincha Chema Rey y es divertido hacerte fotos con él mientras le increpas porque no está pinchando los temas que le propones, pero reflexiona y reserva fuerzas para las verdaderas etapas reinas del Sonorama, viernes y sábado.

7º Escoge un bar y conviértelo en tu segundo hogar. Estás en Aranda de Duero, un lugar con 346 bares por persona, elige uno y transfórmalo en tu fortaleza. Está muy bien que le cojas cariño a los dos metros cuadrados del camping donde instalas tu tienda, pero por dios, invierte en la hostelería del lugar. Además de la posibilidad de beber mucho y muy fuerte, podrás sentarte en un lugar cómodo y fresco, conocer a más gente, cargar el móvil, ver la Súpercopa e incluso llevarte el secador del pelo. (Consejo patrocinado por el Bar Razones).

8º Olvida todos estos consejos. Lo bonito del Sonorama es todo. Bailar hasta morir, ver todos los conciertos, intoxicarte con kalimotxo, madrugar para ir a las bodegas, ducharte en la piscina, acosar a Chema Rey, gritar “¡Vasito de agua!”, mear entre camiones, conocer a media España, descubrir a tu nuevo grupo favorito, perderte de camino a los pubs, quejarte en el concierto de Izal, comprar camisetas, los conciertos del pueblo, morirte de frío mientras duermes, caerte en la zanja, marear al personal con un megáfono, pedir ayuda a los vecinos para montar la tienda…