Pasada una semana ya, va siendo hora de hacer un resumencillo del Sitges de este año. Vamos a hablar de algunas de las películas proyectadas, para todos aquellos que no hayáis podido ir este año o seáis fans del género fantástico y de terror .

Se homenajeaba la efeméride 50 años de la película de Kubrick “2001, Una Odisea en el Espacio”, además de entregar premios de reconocimiento a M. Night Shyamalan, Ed Harris y a uno de los directores de terror imprescindibles: John Carpenter.

Pero vamos a lo que interesa. Peliculitas.

Ghostland

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La nueva película de Pascal Laugier, uno de esos directores que encontró su sitio en este festival con la provocadora “Martyrs”. El mismo Sitges lo acogió como a un hijo prodigo -que no arrepentido-, pues allí fue desde donde pudo reafirmarse como cineasta y salir espoleado. Así de maravilloso es este festival ¿La película? Nada nuevo en cuanto al tema pero si un ejercicio de realización brillante, que crea una atmósfera y una tensión constantes, de estar en la butaca con el culo “apretao” durante casi todo el metraje. Yo llegué un poco achispadete pues se celebraba la Feria de la Vendimia (fíjate tú qué cosas) y tuve a bien pasarme por la Muestra de Vinos en la Plaza de la Fragata, muy ricos los vermuts de Padró. Así que la película ya la vi “sugestionado”.

Volviendo a la película, una vez más a Laugier le gusta romper niñas adolescentes, algo al fin y al cabo recurrente en el cine de terror. Y volviendo a lo del ejercicio de realización, este tipo de cintas, muchas, muchísimas veces se le menosprecia. También al cine de humor le pasa mucho. Y tanto uno como otro son géneros difíciles. Especialmente el de terror que se sirve de recursos, muchas veces manidos y consabidos sí, pero ahí es donde el oficio (montaje, sonido, dirección artística…) crea la magia y te puede salir bien, mal o regular. Cuando el resultado es bueno, entonces amiga prepárate para pasar un mal rato maravilloso. En esto destaca simplemente esta película, en su oficio. Suficiente, si lo que quieres es ir a ver una buena peli de terror. Como si las películas tuvieran siempre que trascender para pasar a la historia. Hay películas palomiteras que son una joya. Esta es una de ellas.

 

The House that Jack Built

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La última de Von Trier. Comentaba a la salida justamente y de casualidad con un par de cineastas que nos había parecido de lo más lúcido del tito Lars. Y es verdad. Es una sensación pero me lo he visto casi todo de él y a mí esta película me ha sorprendido. No en cuanto a una narración con el punto de vista del psicópata donde la maldad y la brutalidad se presentan como protagonistas, con un toque de humor y un posicionamiento a favor del psicópata, pues esto ya se ha hecho y se ha visto otras veces con directores como Haneke. Es más bien que sin dejar de ser una de las suyas, sobretodo en el final, ha hecho una película de género con un personaje muy potente hecho a la medida de Matt Dillon. Y estamos hablando, vamos a decirlo así, de una película sólida. Es como si aquí estuviera el director en una fase de rebajar su dosis diaria de opiáceos. Ha conseguido una casa de los horrores donde creo que el espectador medio no se va a ver muy desorientado. Le viene al pelo esa casa que Jack, el protagonista, busca construir y al final, casi por casualidad, da con la fórmula correcta, la que le funciona al tirano como pieza estética que reflexiona sobre el arte de manera totalmente sarcástica. Su obra maestra final. Como una metáfora de la carrera artística del propio director mira.

 

Human, Space, Time and Human

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La última, the very last one, de Kim Ki Duk, el de “Hierro 13” y “Primavera, Verano, Otoño, Invierno… y Primavera”. Yo solo he visoto de él “Samaritan Girl”, (sí, lo sé, lo siento, y tampoco he visto la filmografía de Kurosawa, pero aún me queda algo de vida, tranquilos, cuando las pongan en Nefliz me las veo). Lo que me ha parecidoo esta película sin haber leído aún ninguna crítica sobre ella es, vamos a ver, que… bueno, es un verdadero truñote. Pero bien cagao. Y no cualquier truñote. Uno de estos que ves en un video que te mandan en el típico grupo de wassap de la última despedida de tu colegota Miguel, ¿sabes?; que sale un viejo en pelotas en el suelo de la cocina y se pone una tostada de pan bimbo debajo del culo que dices ¿pero chico, qué vas a hacer? Pues lo que te imaginas. Y con esta peli un poco de lo mismo.

Os cuento: un barco así como de guerra de la Segunda Guerra Mundial o algo, reciclado para hacer un crucero por el mar y resulta que en la tripulación hay de todo (menos gente normal): gángsters, violadores, prostitutas, un señor vagabundo misterioso que nadie sabe de qué va ni cuál es su camarote, un político senador que viaja con su hijo y una pareja de prometidos. Al principio parte de la tripulación parece revelarse contra los privilegios de dicho senador por el lujo de su alojamiento y su comida a parte y de mejor calidad. Hay aquí alguna reminiscencia a Acorazado Potemkin con la turba todo el rato a punto de estallar contra la injusticia de ser tratados por clases. Pero finalmente el populacho no se subleva sino que más o menos va siendo controlado por la inteligencia cruel de dicho político importante con la ayuda de los matones que se ponen a su disposición. En un momento dado el barco (SPOILER!) se pone en modo automático a navegar por las nubes. Y este suceso sobrenatural supone un punto de inflexión; claro, todo el mundo allí está loco, pues imagínate. Aquello es como la sala Mogambo a las 7 y media de la mañana pero todo el rato. Y está por ahí el vagabundo mudo que mira desde los ventanucos a todos cometer atrocidades sin hacer nada al respecto, porque es que es muy zorro y rarito, pero zorro, y se está preparando precisamente para el Fin del Mundo, porque sabe lo que va a pasar, como si viajaran en una extraña y moderna Arca de Noé. Todo una metáfora de lo mal que está todo y que el hombre es un lobo para el hombre esclavo de sus impulsos más primarios, capaz de todo por sobrevivir.

En fin, todo muy loco y sin sentido. Da la sensación de que importa la metáfora -alguna bonita como la semilla que fertiliza en la herida-, el mensaje, pero nada más, solo importa eso, todo lo que te cuento está al servicio del simbolismo. El concepto es el concepto como decía Manquiña en Airbag.

Que está muy bien criticar la amoralidad de la sociedad que sí, pero todo muy absurdo, y no absurdo en plan surrealismo, que nada tiene de malo, sino absurdo en plan cine de autor surcoreano, que es telita.

A mí me ha parecido una estupidez como la copa de un piano.

 

Under the Silver Lake

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La última del director de “It Follows” (uno de los peliculones de terror de los últimos tiempos junto a “Get Out”). Cine negro o new-noir que es como se le llama ahora. Una película con constantes referencias: Hitchcock, cultura pop y otras películas del palo como “El Gran Lebowsky”, “Jo qué Noche” o “Inner Vice”. Todo un ejercicio esteticista que transcurre en Los Ángeles, muy loco, con secuencias en fiestas extrañas, pistas que no llevan a ninguna parte, surrealismo, romanticismo, hedonismo, misterio (claro). Un cóctel de muchas cosas con este leitmotiv de aquí pasa algo, todo el mundo sabe algo, mientras el protagonista busca a una chica con la que ha tenido una sola cita y justo va y desaparece al día siguiente (en realidad lo típico de una cita de Tinder).

La película es absolutamente disparatada y es por esto mismo que imagino que no gustará a mucha gente, pero hay que dejarse llevar por el juego que propone. Como cuando te sube la seta, que no te tienes que resistir, ya me entendéis.

Todo parece más un homenaje como he dicho con constantes referencias y secuencias preciosistas que hacen un todo muy particular, muy auténtico (que es lo que busca la película), y melancólico también. O sea que se podría resumir en referencias de culto, esteticismo, melancolía y surrealismo. Algo así. Y un Andrew Garfield que oye, no esta nada mal, además de Riley Keough que por cierto sale en una secuencia de la peli de Lars Von Trier. Jaaté.

 

Apostle

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Esta la vi ya en casa porque está en Netflix. Yo no recomiendo ver ninguna película de Netflix porque no sé qué hacen pero es todo mal. Sin embargo esta -que también tiene esa constante en el guión de mezclar muchas cosas y dejarla sin alma-, la verdad es que la podemos salvar un poco. Sobretodo la segunda mitad, ya que tiene varias escenas hechas al gusto, impactantes, que es lo que muchos vamos a buscar en este festival, que te remuevan las tripas, el impacto en la retina, además del respingo en la butaca.

Las que me he quedado sin ver y que en cuanto pueda pienso hincarles el colmillo son, por supuesto, Mandy (la sensación de este año), Verano del 84, I Think We’re Alone Now, Cazando Fantasmas y…, cómo no, la ganadora Clímax, del genio Gaspar Noé.

Lo de la película de Wismichu ya si eso mejor lo comentamos otro día.