¿Sabías que puedes decir que eres feminista y no pasa absolutamente nada?

Han pasado muy pocos días desde el estreno a nivel mundial de ‘Las chicas del cable’, la primera serie española para Netflix, y como era de esperar, está en boca de todos. A Bambú, la productora, le pidieron otro ‘Velvet’, y así ha sido. Al público (en el que me incluyo) que veía la serie de las galerías o ‘Gran Hotel’, ‘Las chicas del cable’ no le va a decepcionar. Quizás aún es pronto para saber si ha despertado la curiosidad de los que se hicieron una cuenta en Netflix para ver ‘House of cards’, ‘Sense 8’ o ‘Narcos’, pero no es tanto la serie en sí lo que está dando que hablar, sino todo lo que se ha formado a su alrededor.

La promo que ha hecho Netflix de la serie es una locura, algo nunca visto con una serie hecha aquí. Es posible que, aunque no te interese un melodrama de época, ver una lona con las caras de Ana Fernández, Blanca Suárez, Maggie Civantos y Nadia de Santiago cubriendo un edificio entero en la Puerta del Sol de Madrid te ha llamado la atención. ‘Las chicas del cable’ se ha vendido desde el principio como una serie feminista, de mujeres que buscan la libertad que saben que merecen tener, algo que no era fácil a finales de los años 20. Había muchas ganas de ver qué les ocurría a estas cuatro chicas, cómo se imponían al machismo imperante de esa época y cómo peleaban por sus derechos. De ver cómo se llenaban las páginas de los medios hablando de la lucha de las mujeres, de estar orgullosos de que se defienda algo tan importante desde nuestra televisión, y encima a nivel mundial. Pero se nos olvidaba un pequeño detallito: el miedo absoluto a pronunciar la palabra “feminismo” o a declararte abiertamente como feminista.

Cable girls

Es muy fácil de entender: si no eres feminista, eres machista. Ya está, no hay opción B. Y si te molesta que te digan que eres machista (seas hombre o mujer), antes de enfadarte muy fuerte y ponerte a la defensiva, preocúpate de entender las razones de por qué lo dicen. Para los desubicados, repitámoslo una vez más: el feminismo no es el machismo de las mujeres, no busca el odio irracional hacia los hombres, no busca la superioridad de las mujeres sobre ellos, sino simplemente lucha por la igualdad entre ambos. Que sí, que ya podemos votar, trabajar y salir de casa sin permiso de nadie, qué afortunadas, para qué queremos más, ¿verdad? Pues mira, entre otras cosas, queremos que un actor deje de vender una serie de esta manera:

– Comentadme, en concreto, cómo animáis a la gente joven a ver esta serie…
– Hay chicas tan guapas en la serie –
ríe Yon– que merece la pena verla sólo por esto.

Oh, qué bien, hay chicas guapas en una serie. Da igual lo que cuenten, da igual que sean las protagonistas, que las mujeres que interpretan reivindiquen sus derechos y que intenten que sus vidas no las controlen hombres, porque si son guapas, ¿qué más pueden pedir? ¿Y qué más necesita un espectador aparte de ver caras bonitas? Yon González ha batido un récord de cagadas a la hora de promocionar una serie, porque esta es sólo una de las muchas incongruencias que ha dicho en distintas entrevistas. Pero sólo con esta frase ha infravalorado a sus compañeras al tratarlas como mero ganado, a todo el equipo de la serie que ha hecho un trabajo para contar una historia interesante, y al espectador, al que parece que ve como alguien sin cerebro que sólo vería una serie por el aspecto físico de sus actrices. Era difícil hacerlo peor, Yon.Entrevista a 'Las chicas del cable'Pero no se queda ahí. En la misma entrevista en el blog Yonomeaburro dice “que el machismo y todo esto se cuenta siempre a favor de la mujer. Y pienso que luego en la realidad también está el machismo pero al revés” o “el hombre que pega a la mujer y hay luego otra parte en la que… cómo se llega a que una persona que no es maltratadora llegue a cruzar esa línea… ¿Qué función tiene la mujer ahí? Es una cosa de dos. Ella porque permite y él, porque decide cruzar la línea. Con lo cual los dos han cruzado la línea y están… Lo he explicado fatal”. También está la entrevista que hizo Eslang a los actores de la serie, donde dice “creo que ni el feminismo ni el machismo son necesarios. El otro día me pareció un exceso que juzgaran a Pablo Motos. Si estuviésemos todos en el centro no habría feminismo ni machismo”. Hay tantas cosas mal que no sé ni por dónde empezar. Primero, el hecho de que un chico de treinta años piense así es realmente preocupante. Podría “entender” (léase con un millón de comillas, por dios) que un señor de 70 años, ya sea por su educación, su posición en la sociedad o la época en la que vivió tenga hiciese este tipo de declaraciones. Estaría mal, por supuesto, pero quizás nadie le ha explicado el por qué. Creo que no basta con señalar el machismo, sino intentar hacer entender a la persona que hace o dice algo machista por qué eso que dice o hace está mal. Y por eso entiendo aún menos que, después de trabajar en una serie como ‘Las chicas del cable’, pueda decir semejantes tonterías. No consigo comprender cómo después de leer o ver las escenas de maltrato que hay en la serie, llegue el momento de la promo y diga que una mujer maltratada tiene parte de culpa por dejarse pegar. No me puedo creer que no haya aprendido nada. No me entra en la puta cabeza. No sé si es un problema de no entender las cosas o de no querer entenderlas. Porque, si trabajas en una serie que constantemente hace referencias a las mujeres y a su lucha, ¿de verdad no te paras a pensar por qué están hablando de todo eso? ¿O simplemente te estás limitando a decir unas frases que están escritas en un papel? Como actor, ¿no necesitas creer en lo que estás haciendo, en la historia que estás contando? Son tantas las dudas que tengo sobre esto que creo que me va a dar un ictus, en serio.

Y es que ‘Las chicas del cable’ no va a ser la serie feminista de la década, pero creo que tiene un mensaje claro. Un mensaje trabajado desde la sala de guión que pierde fuerza a cada declaración que dicen sus actores, porque González no es el único que ha dado entrevistas, claro. Las chicas protagonistas de la serie también han tenido patinazos, como todo este artículo del Huffington Post, o como el de Blanca Suárez en Eslang diciendo que “el feminismo juega un papel poco importante en mi vida; la igualdad, sí. No sé si es lo mismo, estoy un poco confusa con estos términos. Para mí la descripción de feminismo es igualdad”. Volvemos a lo de antes: tías, que el feminismo no es Voldemort. Que se puede nombrar abiertamente. Es más, se debe. Creo que ellas han entendido el mensaje, lo apoyan y lo luchan, porque lo han sufrido, como cualquier otra mujer. Pero hay un miedo ahí para llamarlo por su nombre que no sé a qué se debe y contra el que tenemos que pelear. Porque de verdad, los que dicen que el feminismo ya no es necesario no pueden estar más equivocados.