Ringo Starr se escribe con dos erres

El nombre de Richard Starkey quizás no os suene, quizás no os diga nada, pero todos le conocéis y todos deberíais admirarle.

Aquejado de varias enfermedades que le mantuvieron ingresado durante enormes períodos de tiempo, llegó a pasar dos años en un hospital aquejado de una pleuresía. Precisamente en esta estancia aprendió a tocar el tambor, en las clases de música que allí se impartían. La infancia de Richard no fue fácil. Sufrió disfunciones en su educación y en el aprendizaje, viéndose obligado a pasar más tiempo en trabajos precarios que en la escuela. Pero su pasión por la música le hizo superar aquellos años, enrolándose en las filas deRory Storm & The Hurricanes, grupo con el que consiguió cierta relevancia en su ciudad natal e incluso tocar en Berlín, en donde conoció a otros 4 jóvenes, con  los que más tarde haría historia.

Efectivamente. Estamos hablando de Ringo Starr, batería de los Beatles.

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Ringo era un tipo divertido, alegre y positivo. Tras la ruptura del grupo, fue el único que colaboró en las aventuras en solitario de todos sus compañeros y mantuvo buena relación con ellos. Como el mismo dijo una vez “Yo estoy feliz todo el tiempo, lo cual es muy agradable”.

Nunca le importó que se pusieran en duda sus habilidades a la batería. Paul McCartney llegó a decir de él, ante la pregunta de si era Ringo el mejor batería del mundo, “Ringo no es ni siquiera el mejor batería de los Beatles” en tono de broma. No era un virtuoso técnica ni compositivamente, pero funcionaba. Quizás la historia de los Beatles hubiese sido muy distinta con otro batería que no tuviera la personalidad del bueno de Starkey.

Aunque obviamente su mayor aportación a la banda fueron sus pistas de batería, Ringo cantó en  varias de las canciones del grupo entre las que se encuentra Yellow Submarine, y compuso otras como Octopussy’s Garden, escrita tras una escapada a Cerdeña con su familia, después de discutir con McCartney en una sesión de grabación. Allí, el capitán del barco le habló acerca de la vida de los pulpos en el mar, y eso iluminó a Richard.

“I’d like to be under the sea
In an octopus’ garden in the shade
He’d let us in, knows where we’ve been
In his octopus’ garden in the shade”

Fiel reflejo de su personalidad, quizás infantil pero desenfadada, es esta canción. Aunque se editó en el Abbey Road de 1969, se puede ver a Ringo enseñándole un boceto de la canción a George Harrison al piano, en la película editada en el año 1970 Let it Be, mientras la relación de Lennon y McCartney se desmoronaba. Nunca perdía la sonrisa.

“Ringo solía hacer malapropismos, solía decir cosas un poco mal, como la gente hace, pero los suyos eran maravillosos, muy líricos…eran una especie de magia”.

Eso decía McCartney, y como prueba quedarán para la historia algunos de ellos, como A Hard Day’s Night («Nosotros estábamos haciendo una tarea, en la que habíamos trabajado todo el día y noche. Se me ocurrió pensar que todavía era de día, y dije: “Ha sido un día duro… (It’s been a hard day…)” y miré a mi alrededor y vi que estaba oscuro y dije: “… ¡noche!” (…night!). Así llegamos al título A Hard Day’s Night») o Tomorrow Never Knows.

Y si todavía no apreciáis la singularidad del personaje y no tenéis las suficientes razones para aplaudirle lento desde vuestros sillones de skay, vamos a revisar los 10 motivos que os acabarán de convencer:

1) Fue el único Beatle con nombre artístico propio, y ni siquiera lo adquirió una vez conseguidas la fama y el éxito. No. Cuando Richard Starkey entró en la banda más importante de la historia de la música pop, ya tenía su propio nombre artístico. Eso es de ser MUY grande.

2) Ringo fue el primero que probó el cannabis, cuando el mismísimo Bob Dylan se lo ofreció a unos jovencísimos Beatles. Lennon y McCarteny titubearon y demostraron indecisión, pero Starr no. Qué sería de la carrera de los de Liverpool si no hubiesen probado aquel porro, si no se hubiesen dejado llevar por la droga y sus efectos? Nunca lo sabremos. Y realmente creo que no lo queremos saber.

3) Era un visionario. Cuando ingresó en los Beatles, sabía que aquel grupo no tendría futuro y su único propósito era tocar hasta ahorrar lo suficiente como para abrir su propia peluquería.

4) Tenía un don para dejar frases épicas:

“No me gustan las chicas intelectuales porque nunca entiendo de qué me están hablando”.

– “Así que esto es EEUU. Deben estar locos” dijo nada más aterrizar en Estados Unidos por primera vez

5) El 20 de Octubre de 2008 decidió no aceptar más peticiones de autógrafos por correo electrónico, viendo que los fans se aprovechaban y los vendían luego en eBay. Si tenéis el mail de Ringo, sabed que si le pedís un autógrafo, su respuesta será un rotundo y firme “No”

6) Rechazó ser nombrado Sir por la Reina de Inglaterra. No le interesaba. En sus propias palabras, prefería ser “duque o príncipe”

7) Durante toda su carrera jugó con todos los estilos musicales posibles. Compuso y cantó en numerosos discos en solitario, con suerte dispar, tocando géneros como el R&B, el jazz, la música disco o el country. Si creéis que Dave Grohl mola porque era el batería deNirvana y ahora lo peta cantando en otra banda, sabed que eso ya se hizo.

8 ) Es el primer “guapofeo” de la historia del rock. Admitámoslo, era feo de joven. Muy feo. De proporciones nasales grotescas.

9) Fue el primer batería “mediático” al que se le puso nombre y rostro en una época plagada de cantantes guapos y guitarristas con el atractivo de la mística.

10) Porque era el preferido de Marge Simpson y su amor de juventud.

Y podríamos seguir. Podríamos decir que es fácil ser de John o de Paul. Es fácil ser de George Harrison porque era el hater del grupo, el más joven y rebelde (y para el gusto de quién escribe, el de mayor talento), pero Ringo sonreía y sonreirá durante lo que le quede de vida. Un tipo especial sin habilidades especiales que hizo historia por ser lo que es, un hombre feliz que disfrutó de todo lo que hizo, e hizo lo que quiso en todo momento.