Puedes pensar hacia atrás

abrazar la negación

tener conciencia del dolor

pero poco más.

 

Quizás cerrar los ojos

encomendarte a Dios

darte un atracón de Cheetos

o cambiarle las pilas a… Eso.

 

Después siempre sale el sol

sea Antequera o Alpedrete

nunca llueve a gusto de todos

-quejarse sigue siendo gratis-.

 

Tengo al sur el ansia podrida

una insana fijación por lo difícil

un proyecto de sobredosis y

demasiados bisontes

corriendo por aquí.

 

Yo intenté hacerlo con tacto

poco a poco, sin presiones

no me digas que dolió

que la culpa me persigue.

 

Voy a ver si consigo

decírtelo extremadamente

rápido:

-ni tú eres Quimi

ni yo soy Valle-.

 

 

poema de Maria Part