Blanca y pura siempre fui, con la inocencia pegada en las pestañas, con la mirada fija en los zapatos que no daban más que pasos en falso por siempre vivir en el pasado. 

Blanca y pura siempre fui, aunque en la Sagrada Biblia se me apunte con el dedo inquisidor de quien nos culpa por la sangre con la que Eva manchó la mano de Adán, y no culpó a Adán por meter el dedo, no en la llaga, sino en la entraña de su alma, sin que ella lo aceptara.

Sigo siendo blanca, sigo siendo pura, sigo siendo inocente, a pesar de la andadura por los senderos que nunca me marcó Dios. Senderos inconexos, repletos de sueños, juegos, besos por el cuello y sexo. Mucho sexo. 

Sigo siendo todo aquello que me hizo ser yo, sigo cuestionándome la vida aunque ella nunca por mí preguntó, sigo bebiendo cerveza con limón que fue la causante de mi debilidad con el alcohol, sigo odiando a mi padre cada vez que respira a mi alrededor, sigue en mi mente grabada la voz de mi madre diciéndome : “enseña las tetas es lo único bonito que tienes.” Y Le hice caso, por eso sigo llevando escote para que nunca crucemos las miradas, pues dicen que los ojos son el espejo del alma, por eso nunca te miré a la cara, para no verme reflejada, ni a mí, ni a mi angustia, ni a la indecencia que se escurrió de entre mis sábanas, la noche en la que perdí la blancura y la pureza de la que antes hablaba, la noche en la que no dejé de ser yo. Ni cambié, ni evolucioné, ni de niña pasé a mujer. 
Pues la noche en la que fui quien siempre quise ser, sucedió el día en el que decidí desobedecer al dogma que me impusieron desde que nací, limpiarme las bragas con el agua bautismal, pasándome la fe por donde siempre quise, masturbándome con la voz de los fieles resonando en mis tímpanos, y nombrando en cada empujón al Dios en el que nunca creí. 

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por haber perdido tiempo desaprovechando mis instintos, creyéndome puta por hacer lo que tú hiciste conmigo.

 
Yo soy.
Yo soy. 
La vida y la verdad.
Y el que crea en ti, querido, también morirá.
Sara Olivas