Poemo Verduga

ilustración Libertad Ballester

Ahora soy,
lo que nunca quise ser,
ahora me he hecho feminista
y mujer.

Ahora es como si me hubiera dado cuenta de todo,
de que en realidad no era parte de un todo,
sino de una parte solo.
Y de que me van a juzgar distinto,
por estos pechitos de chiste
y este cuerpo menudito y triste.

Ahora por fin soy consciente,
de que aquellos viandantes amistosos,
no eran más que machistas babosos
que me quieren
como quieren una play
o su calcetín mohoso.

Pero ahora en serio,
sí que me he fijado,
en mi nueva condición de ser prodigioso,
que la tele hace mucho daño,
y que cuando salen los anuncios
es mejor reírse,
por no matarlos a todos.

Que todas somos víctimas,
menos las que disfrutan sentaditas en su trono.
Y que estamos jodidas
por los putos cánones,
las hormonas, la luna, la responsabilidad
y la jodida maldición,
de traer más mierda a este mundo
con tremendo dolor
seguido de esa frenada en seco
del sociópata del periodo.
Que esto,
sintiéndolo mucho,
es algo que no venero,
divinizo,
como,
ni uso de pintura
ni adoro.
¡Por Dios!
¡Si es una puta locura!
¡Os lo dice una mujer!
Mr Jekill y Mr Hyde encerrados en un mes,
con dos semanas de mundo objetivo
y las otras dos
cargando bazocas
directos a los ojos.
Dos semanas de
odio, lágrimas, chocolate,
muerte, destrucción,
genocidio
dolor, dolor, dolor
y a la defensiva a lo loco,
Y luego a llorar otra vez
¿Eh?
(a mí es algo que me encanta,
lo de llorar
digo)
De cero a cien
antes de girar la llave de contacto
y ¡Boom!
¡A la mierda todo el mundo!
A la mierda Guinea ecuatorial y Kósovo,
(por decir algo
que rimara un poco)

Pero Ojo
ojito, ojo.
Que se puede controlar
y no usar como escudo,
porque la fuerza
es muy poderosa,
pero la puedes cagar
y pasarte al lado oscuro
donde tu poder destructor
te llevará todavía más profundo.

 

poema de Gabriela Pavinski (síguela en facebook)