Pagar fantas sale caro

1. Que te haga caso una chica que te gusta y al rato verla comerse la boca con tu amigo.

2. La invitas por tercera vez a cenar a casa, esta vez la recibes recién salido de la ducha con la toalla por la cintura y el ombligo en la espalda, le has preparado sushi y pollo teriyaki y veis “El Imperio de los Sentidos” y ni con esas.

3. Llevar wassapeando con una un mes después de que en el concierto no tuviste valor para decirle que se viniera a tu casa, conseguir quedar con ella por fin, ir a cenar con dos amigos suyos y enterarte escuchando su conversación de que ya se está viendo con alguien. En la despedida decides que le vas a dar tres besos. Dos en la mejilla por amistad y uno dirigido a sus labios por zorrón. Ella te hará la más dulce de las cobras y tú te volverás a casa como un pobre burrito a quien le han quitado la zanahoria.

4. Llevas saliendo dos meses con una chica maravillosa a la que estás a punto de decirle durante el concierto de The Sounds: creo que empiezo a quererte. No se lo dices por miedo y ella a cambio se enrolla con el discjokey festivalero de turno en el backstage. Como tú estás enamorado decides que quieres perdonarla. Te dejará ella, no sin antes hacerte entrega del premio más alto otorgado a los pagafantas.

5. Enterarte por facebook de que tu novio te ha dejado al ver que ha cambiado su estatus.

6. Recogerles la tienda a las chicas en los festivales. Así no se liga copón.

7.  Pongamos por caso que te reencuentras con una amigo del colegio. De peques erais super coleguis y ahora mola que lo volváis a ser. Pero tú estás sintiendo cosas. No te atreves a decírselo hasta que una noche se lía con tu compañera de piso y tienes que pasar la noche escuchando el somier golpear contra la pared, a él diciendo: ¿te gusta así?; y a ella gemir: dame más, así, no pares.

Que se queden contigo. Eso pasa, y no de la manera que tú querrías. Hasta el fucker empotrador en algún momento jodido de su vida ha padecido algo de esto. Cualquier parecido con la realidad no es casualidad. No pasa nada, yo también veo “Ruby Sparks” y me inflo a helado de vainilla con nueces de macadamia y pizza del súper acompañada de cerveza. Podríamos montar un club: -hola, me llamo José y soy un pringao. -(todos) Hola José. – Estuve hasta hace poco manteniendo las esperanzas de que algún día Merche se fijaría en mí. He sido su mejor amigo, su confidente, incluso nos enrrollamos una vez pero ella dice que no se acuerda porque íbamos muy pedo. Después de que se montara un trío con mi mejor amigo y su novia, decidí que esto tenía que terminar.

De todas maneras, aunque ser un despechado no mola, es parte del juego. Puedes continuar intentándolo o quedarte en casa regando las plantas. Es tu elección. Como decimos en La Safor: lo que hi ha juga (lo que hay juega). Esto es algo así como que con una doble pareja o con una simple pareja, o con nada, también se puede ganar la partida (echándote un farol, claro).

Y recuerda: si pensaras en que cada instante puede ser perfectamente el último, robarías cada beso que pudieras.

¡LA PUTA ESCOBA SE LÍA CONMIGO SI QUIERO!