‘Nowhere man’, la sit-com de Juan Camus

Fundido a negro. Empiezan a sonar los primeros acordes de “Nowhere Man” de los Beatles mientras Juan Camus se enciende un cigarro en la cocina de gas. Pega una calada al cigarrillo y va quemando, una a una, todas las copias de la partitura original de “Mi Música es Tu Voz” mientras tararea en voz baja.

Así comenzaría el capítulo piloto de la sitcom de Juan Camus. Una serie que no existe pero debería. Por necesidad. Porque me da la gana. Porque es uno de los personajes de 2016 y posiblemente de nuestras vidas. Un perdedor adorable que se empeña en mantener la dignidad sobre todas las cosas.

INT. PISO – NOCHE

Vemos un típico piso de soltero, con cajas de pizza en el suelo, camisetas blancas de tirantes en una pila sobre la tabla de planchar y un tendal portátil con varios calzoncillos paqueteros Abanderado. En las paredes, posters de la gira de ‘OT1’ y las portadas de los primeros discos de Bisbal y Bustamante modificados con Photoshop para cambiarles las caras por la de Juan Camus.

En una pantalla, en bucle y sin sonido, la actuación de Rosa en Eurovisión y ‘OT, La Película’. Sentado en el sofá está nuestro protagonista, Juan Camus, repitiendo los diálogos con la voz entrecortada por la emoción, abrazado a una peluca negra con la que habla. “Yo pude haber sido una estrella, lo tenía todo, Nina” dice.

Por cada una de las ventanas se ven lugares pintorescos de Londres. El Big Ben, London Eye, Buckingham Palace o La Abadía de Westminster. Son láminas con fotos impresas.

El protagonista se levanta y se mete en un cuartito, enciende una luz y pone a grabar una cámara fija colocada en un trípode. Como si se tratase de ‘Qué vida más triste’, Camus empieza a hablar a cámara.

JUAN CAMUS
Diario de gira, día 32.
Hoy los chicos han estado geniales,
nos hemos follado a esas 100.000 personas en Wembley.
Las grupies británicas han dificultado la subida al helicóptero
pero ya estamos a salvo en el hotel.
Mañana rumbo a Miami para seguir creando magia.

Superado por sus propias expectativas, grita “corten” pero no hay nadie. Apaga él mismo la cámara y rompe a llorar.

Suena el teléfono. Juan tose y se aclara la voz. DO RE MI FA SOL LA SI DO. Practica el tono. Descuelga y, modulando la voz, se hace pasar por una mujer.

JUAN CAMUS
Oficina de Camus Magic & Management.
Sí, le paso con el Señor Camus.

Eran de Jazztel. Por fin ha llegado la fibra óptica a los valles cántabros y le ofrecen una nueva tarifa. Juan, claramente exaltado, canta a gritos “A tu lado me siento seguro, a tu lado no dudo”

JUAN CAMUS
No sabes con quién estás hablando, Wanderley.
Ni se te ocurra negarme el descuento
porque podría terminar con tu carrera con una simple llamada.
Soy el Rey del Pop español y tú no eres nadie. NADIE.

Cansado y resignado, se prepara una sopa de sobre mientras redacta un nuevo mail para Getmusic. “Carlos Lozano, no puedes seguir ignorándome. Quinto aviso”

Se queda dormido en el sofá. Termina el día. Otro duro día en la industria del pop.