Bueno, sí que hubo un tiempo que se reivindicaba el día del Chuletón y Mamada como la festividad alternativa no a la del Orgullo Gay sino a la del 14 de febrero en la que algunos entienden como día diseñado para complacer a la mujer con flores y demostrando el aprecio que el varón siente por su hembra. Pero esta frase pseudo-reivindicativa de eh ¿y por qué no se celebra el día del orgullo heterosexual? es eterna. Yo creo que más allá de lo retrógrado que sea quien la dice en el fondo hay una envidia por ver a gente celebrando su condición sexual. Yo también quiero que me monten un fiestorro y andar medio en bolas tocando coños, estoy seguro que piensan. Toda la vida he creido que existen una serie de roles en la sociedad machista que cohiben y entorpecen la comunicación entre sexos. La heteronormatividad, ese status quo que te educa sobre cómo se espera que te comportes, cómo has de hacer para triunfar, la heterosexualidad no solo necesaria para el funcionamiento de la sociedad sino establecida como lo “normal” y “decente”. Además de estar en comunión con el sistema de jerarquía o poder en el que la dicotomía hombre-mujer se presenta no como compatible o igual sino en muchos casos como opuesta.

Pongamos un sencillo ejemplo de las cosas que suceden al vivir bajo la losa de esta estructura de pensamiento. Programa del Diario de Patricia pero al otro lado del charco. Amigo va con amiga e invita a su colega, a su compitrueno, a su compinche de fechorías, tendiéndole una emboscada (como hacen siempre en ese programa) porque quiere confesarle ante los millones de espectadores que sus sentimientos hacia él no son solamente de best friend forever sino que ansía algo más. El muchacho, el heteromacho, el zagal con su notable fama de ciudadano “normal” y “decente” se siente humillado por el que creía su amigo, pero aguanta el tipo como puede, se ríe y tal. Pero al volver a casa, loco perdido, coge una pistola, porque allí en los United States lo “normal” es que la gente tenga pistolas, va a casa de su su gordo y homosexual amigo y pues lo mata, ¿que va a hacer?, él lo ha provocado. Tenía que salir del armario el muy.

No digo que no sea vergonzoso que se te declaren en un programa ultra-rancio de la tele pero dediquemos unos segundos a pensar qué le rondaría en la cabeza a este chico dando vueltas en su habitación pensando en la vejación, la deshonra, la vergüenza. ¿Y por qué coño ha de sentirse así y no directamente enfadarse por contárselo de esa manera o saberle mal, como a cualquiera, el simple hecho de no poder corresponderle? Pero para él la conclusión es utilizar la violencia para terminar con aquello. Porque al fin y al cabo así le han educado. Decide usar la violencia en su grado extremo e irreversible. Porque su amigo no se pudo curar de las heridas de bala. Para él, verdugo de su amigo, al menos lo que hizo fue por una causa justificada. Igual que un soldado ha de hacer lo que tiene que hacer cuando le mandan a otro país a ejercer la violencia sobre otros. Igual que un hombre de bien para resultar atractivo a las mujeres ha de machacarse en el gym y saludar al resto de machos con un sonoro choque de palmas huecas. Este chaval hizo lo que tuvo que hacer igual que la alta sociedad que primero entronizó a Oscar Wilde tuvo que condenarle a 2 años de trabajos forzados y repudiarle después por sodomita; igual que tuvieron que condenar a Alan Turing, padre de la Inteligencia Artificial y héroe de guerra que ayudó a vencer a los nazis, a castración química y prohibirle la entrada en Estados Unidos, tras lo cual decidió él mismo envenenar una manzana y comérsela (se dice que el logo de Apple es en su honor); del mismo modo al sur de Rusia el gobierno Checheno está haciendo limpieza, cazando mariquitas, más de cien personas han sido arrestadas de las cuales no se sabe su situación ni paradero, si están vivas o muertas.

Pero no nos vayamos muy lejos. Recordemos el año pasado el tiroteo en un club de Orlando (49 muertos), a principios de año otro hombre mata a su mejor amigo por llamarle gay, y hace tan solo unos días una agresión neonazi a un grupo de manifestantes en Murcia. Hace dos años la RTVE prohibió a sus redactores abrir con la noticia de la muerte de Pedro Zerolo. Quiero recordaros que el gobierno que nos gobierna es un gobierno y es español y llevó a la Comisión de Justicia del Senado a Aquilino Polaino, “experto” que aseguraba que ser gay es una patología que se puede tratar, y no han pasado ni 30 años desde que la OMS sacó a la condición homosexual de la consideración como enfermedad.

Entonces, mi duda es, tú, pez grandote que estás en una situación privilegiada dentro de la carroza vital de los occidentales blancos heterosexuales, a ti que nadie te oprime y que todos los años por estas fechas vuelves con la consideración de lo “normal” como si lo normal no fuera simple, llana y sencillamente sentir atracción sexual por otras personas, sentir amor, querer vivir y celebrar la libertad; cuando dices eso de es que yo no tengo un día del orgullo hetero ¿quién te ríe la gracia?.