Negociador, o la necesidad de reírnos

¿Dónde está el límite a la hora de hacer humor? ¿Debería existir? Tras los atentados de París en la revista Charlie Hebdo, volvió a salir a la palestra la clásica discusión entre los que están a favor o en contra de este tipo de humor y se planteaba, otra vez, hasta dónde debe llegar la libertad de expresión.  ¿Es cuestión de respeto o de educación? ¿Tiene que pasar un cierto tiempo para que se pueda hacer “chistes” de un tragedia? ¿Sí, y quién lo marca?

En España somos expertos, maestros y genios del humor negro, de la risa, del chascarrillo y de todo tipo de bromas, pero a la vez no sabemos reírnos de nosotros mismos. Nos falta autocrítica y sentido del humor para relativizar ciertos sucesos. No es mi intención comparar atentados ni una tragedia con la otra, simplemente quería introducir a Negociador, la primera película que trata el conflicto terrorista entre España y el País Vasco con humor. Ay no, quería decir Euskal Herria. No, perdón… ¿oye Sophie, cómo lo llamamos, Basque Country? Malditas Vascongadas

Negociador

Tras intentar digerir el éxito de ‘Ocho apellidos vascos’, donde ya pudimos ver alguna pincelada (muy light) de este humor, ‘Borja Cobeaga’ ha vuelto a coger el timón de un largometraje, como ya hiciera con ‘Pagafantas’ y ‘No Controles’. A diferencia de estas comedias, que le habían acercado al podio del género en su versión más romanticona, Cobeaga vuelve a demostrar sus ganas de tratar “bien” estos temas y de desdramatizar las situaciones como ya hiciera en ‘Vaya Semanita’, ese gran programa que dirigió para ETB.

En Negociador, que está inspirada en hechos reales con la frustrada negociación en 2005 entre Jesús Eguiguren (PSE-EE) y la cúpula de ETA, con Josu Ternera y Thierry, Cobeaga nos presenta una versión explosivamente libre de lo que pudo pasar en aquellas negociaciones, una ficción que ha creado de manera personal tras años leyendo periódicos y viendo programas de TV o documentales. ¿Tal vez su mejor película?

Pero pongámonos en situación. El gobierno del PSOE quería resolver (no, en serio) el conflicto y alcanzar un “Proceso de Paz”. Para ello, y con la mediación de Eguiguren –Manu Aranguren en la ficción, interpretado por Ramón Barea-, decidieron reunirse en Francia con ETA. Un hotel secreto, una mesa y cuatro personas: Aranguren, Jokin, James – el mediador inglés- y una traductora, Sophie.

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“De situaciones que no tienen ni puta gracia, en principio, va a salir la comedia”, decía Cobeaga en una entrevista en TV3 (como me mola este tío). Y así es, porque el tono es el de una tragicomedia seca y gélida que se ríe de los detalles humanos. Es muy cercana en las formas, como él mismo ha asegurado, a ‘Four Lions’, ‘The Office’, ‘Nebraska’ y, para mí, incluso a ‘Camino’ y lógicamente a su corto nominado al Oscar, ‘Éramos pocos’.

Desde el principio, cuando intentan llegar al acuerdo, vemos la comedia. “¿Qué ponemos en el documento, Euskal Herria o País Vasco?” La traductora les dice que es una “tontería”, que no sabe cómo traducírselo a James porque en inglés se dice igual. Si empezamos por ahí, que en la negociación el intermediario no entiende nada pero es fundamental para alcanzar la paz, ya os imagináis el resto. En fin, todo muy “español”, muy estatal.. pero es un guión inteligente que tiene momentos geniales cuando se ríen de las situaciones que están pasando; la comedia humana:

– ¿Lo llamamos negociación o diálogo?  ¿Fin del conflicto o violencia?

– ¿Trabajar un domingo? Imposible, hoy es mi día libre.

– Corriendo por el parque, Jokin a Manu: ¿te has venido con el bañador?

– Esa frase que has dicho la escuchaste en la película de anoche, ¿eh?, que yo también la vi.

– Vas a tener que invitarme tú a las cervezas, porque como no podemos pagar con tarjeta, a mí no me queda pasta.

– ¿Un viaje secreto del que no puedo preguntar, tengo que darte dinero y un teléfono móvil? Está claro lo que vas a hacer…

Y es que así iba el humor de la película hasta que aparece Carlos Areces, tan campechano como oscuro, que hace estallar su personaje al nivel de Carrero Blanco y, junto a Barea, nos regalan grandes minutos, desde el vestuario de ambos al momento desayuno y la escena en el bar con Secun de la Rosa.

En Negociador no hay bombas ni tiros. Tampoco es una obra transgresora, ni lo pretende, simplemente nos acerca con su estilo al drama humano y las situaciones que se pudieron producir alrededor de esta negociación dialogada. Tal vez adolece de ser una producción demasiado pequeña y visualmente “pobre”, pero es que la historia es tan personal que no interesaba encontrar una financiación que cambiara la película y la retrasara más de diez años. Lo peor, que dura ¿80 minutos? Joder, ¡¡me quedé con ganas de más!!

Como dice Cobeaga, sería interesante saber lo que piensa Eguiguren de su personaje, porque pese a las ganas de encontrar la paz que sí son acordes a la realidad, tal vez el solitario Aranguren que interpreta Ramón Barea no termine de gustarle al auténtico político. Según me dijo un colega vasco, lo que decía este hombre “iba a misa”, un tipo sin parangón. Yo no tengo ni idea, mi desconocimiento sobre esta historia humana más allá de la histórica es enorme, pero me parece una película que se merece mucho más de lo que está consiguiendo por su apuesta. También pienso que si Eguiguren, ataviado con una corbata negra, consiguió recuperar a sus amigos (y perder alguno) de la infancia por todo lo que hizo en busca de la paz, significa que algo se hizo bien en esos intentos del año 2005.

A veces el drama es tan profundo y lo absurdo del ser humano tan gigantesco, que sólo con el humor podemos llegar a alcanzar toda la realidad de lo que hemos hecho. Sin autocensura, sin miedo, con liberación y con la necesidad de contar la propia historia reciente que comenta Cobeaga en ETB (y en la recuerda la importancia de Otegi), así llega el Negociador para intentar abrir un camino al resto de salvajes relatos que no terminan de salir. Igual hace falta una obús para escribirlos. No, pero ahora en serio, ¿alguien confía en resolver un conflicto con políticos y Carlos Areces? De verdad…