Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto.
Porque esas no seremos nosotras.
Será el dato, la estadística, la concentración en repulsa.
Será la fundamental importancia para sus conciencias
de si existió o no denuncia alguna.
Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto.
Porque esas no seremos nosotras.
Seremos ese remedo difuso reducido a después de ellos.
Seremos eso en lo que ellos nos convirtieron.
Cuando nadie hablaba de nosotras estando vivas.
Seremos la victoria definitiva, la bofetada póstuma de él.
Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto.
Porque esas no seremos Nuria Maguette Pilar Martina Nerea.
Seremos iniciales efímeras antes de dar paso a los deportes.
Seremos, también, la rabia, el desgarro, el llanto incrédulo.
Pero eso tampoco seremos ya nosotras.
Eso seguirá siendo nosotras después de ellos.
Porque nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto.
Ni tan siquiera en los poemas bienintencionados.

 

Javier Vayá Albert