Muerte a los spoilers en Juego de Tronos

A día de hoy, no quedan dudas: ‘Juego de tronos’ es un hito en la historia de las series, un fenómeno televisivo sin -casi-precedentes que reúne millones de fans a lo largo y ancho de todo el planeta. Una historia que nos ha hecho sufrir como, quizá, ninguna otra -salvo que hayáis visto ‘Outlander’– y nos ha regalado una nueva esperanza a todos los frikis de la tierra: ver Poniente en la pequeña pantalla, un sueño hecho realidad para muchos lectores.

daenerys

Como toda ficción de tanta envergadura, no cabe duda que presenta muchos “pros”. Semejante fanatismo no viene de la nada. Una perfecta recreación del mundo de Poniente. Esos caminantes blancos que dejan bastante en bragas a los zombies de ‘The walking dead’. Los sanguinarios, pero plenamente actuales, conflictos que plantea. Sus historias de amor y sexo, a veces sádico e incluso incestuoso. Caracteres buenos y malos que se entremezclan haciendo nacer personajes muy interesantes. TODAS las personas más guapas de Inglaterra juntas. Muchísimas muertes, resurrecciones incluso, giros de guión y vueltas de tuerca. Muchísima intriga. Dragones. Zombies. Probablemente todo lo que te hubiera gustado ver en la tele en tu adolescencia. ¿Qué os voy a contar? ¿Queda alguien que aún no lo vea?

Pero precisamente, un producto con tanta expectación, también tienes sus contras. O un contra. Los dichosos ‘Spoilers’. La batalla de cada Lunes. El enemigo público número uno del espectador medio. Esas fugas conscientes  y malintencionadas -a veces- de información, a través de medios de difusión y redes sociales, que te obligan a consumir rapidísimamente la serie, para evitar que algún individuo te chafe el capítulo porque le ha dado en algún momento por compartir un gif que no debía o alguna foto demasiado reveladora. Y eso si tienes suerte. Porque también están los típicos iluminados que deciden compartir directamente a través de un estado en Facebook, la muerte de algún personaje.Total es normal desear un feliz descanso a alguien inventado. Así que el lunes, ya puedes madrugar y ponerte el episodio a las nueve de la mañana. Cualquier información que te comas después de esa hora es tu responsabilidad, porque procrastinar el visionado de ‘Juego de tronos’ te hace menos fan que a los demás y, como no eres el admirador supremo que debes -no como tu amigo el del facebook-  ajo y agua y hasta la semana que viene, cuando vuelvas a retrasarte al verlo y te pase lo mismo. Y es que, ojo, esta serie, está hecha para el spoiler. Cualquier revelación es capaz de fastidiarte una trama entera. Cualquier muerte es capaz de cambiar el rumbo de la historia en cualquier momento. Algunos dicen que ahí radica su máxima debilidad y que este dato es indicatorio de una calidad baja. Yo digo que conocer cualquier información sobre algo que vas a ver, lógicamente te predispone a verlo con menos ganas. Sobre todo, cuando hablamos de un programa con capítulos particularmente densos y profundos que se desenvuelven lentamente hasta plantear el conflicto definitivo y en la que todo cuenta.

Pero ¿Hay límites? ¿Todo puede considerarse spoiler? ¿Dónde trazar la línea que distingue la mera opinión del chivatazo innecesario? ¿Cuándo empieza este fenómeno absurdo y quienes somos culpables?

Siempre se puede opinar, eso está claro. Todas las opiniones generales son lícitas, también las críticas superficiales.Hablar sobre la calidad de una temporada o la calidad de un intérprete. Compartir memes de Tormund y Brienne o hablar de la muerte de Sean Bean, que no viene sino a ser una redundancia en sí misma. Pero adelantar muertes u otros acontecimientos el mismo día, al día siguiente o a la semana de emisión, te convierte en el Ramsay Bolton de tu Timeline. No eres Jon Nieve, ni Jaime o Tyion Lannister y no llegas a Kraken. Porque hasta Theon Greyjoy, el mismo que decidió que invadir la Invernalia de su familia adoptiva era buena idea, sabe que no mola hacer spoilers. Así que piénsalo.

Tampoco todo lo que leas en internet, te va a chafar el capítulo. Es verdad que también existe una tendencia creciente y exageradísima a reaccionar de forma enloquecida ante toda información divulgada sobre una serie o programa de televisión. Por eso, aclaro:

1.Los cameos no son spoilers, nos pongamos como nos pongamos, -salvo si son.. no sé, por ejemplo de Jason Momoa o Sean Bean.

2.Tampoco las localizaciones que tanto ofenden a algunos.

3.Manifestar lo fuerte que ha sido un capítulo, o el “cliffhanger” final, desafortunadamente tampoco es algo que podamos tachar de malo a día de hoy. No olvidemos que todos hemos acabado construyendo el ambiente que reina en las redes sociales.

4. Datos históricos. (Fuera de “GOT” está claro que estamos hablando de una serie ficcional)

5. Datos pasadísimos de temporadas muy, muy viejas. Has tenido tiempo de ponerte al día.

6. Aviso de tetas. Estás viendo una serie de la HBO. Es lo mismo que decir que Lena Dunham enseña chicha en uno de sus capítulos. Algo evidente.

¿Cómo empieza todo ésto? Ni se sabe. No cabe duda de que el auge de las redes sociales y esa posibilidad de compartir tu opinión o visión del mundo en forma inmediata, han contribuido en gran medida a fomentar esta creciente cultura del Spoiler. Supongo que Mark Zuckerberg y su brutal idea de permitir compartir gifs a través de facebook también. Los mismos medios de comunicación se hacen responsables de grandes filtraciones. La muerte de Jon Nieve fue portada de varias publicaciones -escritas- y su resurrección también. Y mira que es el Norteño más soso y aburre hasta a las ovejas. -¿Acaso a alguien le importaba lo que le pasara a Jon Nieve? ¿Soy quizá la única persona en el mundo que se alegraba de su desaparición? ¿De verdad es tan importante que Kit Harington se haya dejado el mismo peinado o que se le haya visto caminando por las calles de Belfast a la vez que el resto del reparto? -A día de hoy, el mundo virtual es un campo de minas, y si eres usuario, ya eres una potencial víctima de spoiler. Uses o no filtros. Bloquees a la gente o no. Nunca sabes dónde puedes oír a alguien contar algo que no debe. La gente habla con total impunidad y a voces por todos lados. Ya puedes oírselo a Jimmy Fallon, a un miembro del reparto, o a tu vecino del quinto. El problema es que las cadenas televisivas -HBO en este caso- han visto el filón de este fenómeno, potenciándolo y aprovechándolo en su ventaja. Y cada vez en mayor medida, más serán los medios que nos bombardeen con esta información, fomentando esta cultura de consumo rápido de ficción, que no se si nos beneficia de alguna manera.

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Y nosotros somos los responsables últimos. Por permitir que eso pase y fomentar tantas conductas mamarrachas, que solo criticamos cuando nos afectan a nosotros mismos. Por reír la gracia a Mia Farrow cuando decidió contarle al mundo la muerte de un personaje esencial de ‘Homeland’. Por descojonarnos con Ernesto Sevilla cuándo al comienzo de ‘Viejóvenes’ te larga la revelación más gorda de  la última entrega de ‘Star wars’ -¿Es esto un metaspoiler?- Por considerar que el fanatismo tiene fecha de caducidad y que no ver ciertas cosas en la fecha de su estreno significa que no tengas interés. MENTIRA. El spoiler debería estar castigado con destierro al muro, un sermón del Gorrión supremo o con un spin-off de John Nieve mejor. Cada persona tiene su ritmo y nadie puede verse obligado a consumir ficción casi por una absurda imposición social.

Así que tú, troll del spoiler, la próxima vez que sientas ganas de compartir con el mundo la indignación/tristeza/dolor que te ha producido el último capítulo de ‘Juego de tronos’, escríbelo en tu diario. O mándale una carta a George R. R. Martin. Porque en serio, es triste, pero a nadie le importa tu opinión, a menos que sea imparcial, sana y poco reveladora. No seas un capullo. Por mi parte, veo que esta es una batalla tan perdida como un juicio por combate entre Tyrion Lannister y la montaña. Pero resistiré. A fin de cuentas, la magia de Poniente es infinita. Y eso, no me lo podrán quitar nunca. Tampoco los filtros de twitter. Benditos sean.