‘Master of none’ es la comedia del año

Si eres un ferviente admirador de ‘Parks and Recreation’ obviamente ya sabes que ‘Master of none’ es una de las mejores producciones de Netflix hasta la fecha, has visto todos los episodios varias veces y cuentas los días que faltan para el estreno de la tercera temporada. Si no es así y no sabes de que estoy hablando hasta el momento, te faltan de aprender dos lecciones básicas de vida y series:

1.’Parks and Recreation’ es lo mejor que le ha pasado al mundo desde ‘The Office’: la mejor comedia de la historia.

2. Necesitas ver esta serie, aunque aún no lo sepas. Me lo vas a agradecer.

Estas dos ficciones tan distintas, y a la vez hermanadas, tienen una sola cosa en común: el actor Aziz Ansari. El mejor amigo de Donna y Jean Ralphio. Nuestro querido Tom. Y amigos, este señor no solo nos ha querido regalar uno de los personajes más entrañables de la televisión, sino que además ha creado una obra maestra, serie de culto y autor que no deja a nadie indiferente desde que se estrenó en 2015. No en vano también se ha convertido en estandarte de la diversidad, el amor, el hedonismo y la vida. ‘Master of none’ es una joya artística de calidad incuestionable, una de las mejores comedias que nos va a traer el 2017 y uno de los mejores estudios del ser humano (en la treintena además).

Comparte escenario con ficciones similares, ya que la serie se ambienta principalmente en la ciudad de Nueva York. Su tono, nos recuerda a Woody Allen a veces, se asemeja bastante al discurso narrativo de Louis C.K en ‘Louie’ e incluso nos evoca, con su realismo descarado, a Lena Dunham o Josh Tomas (‘Please like me’), aproximándose e incluso superando a éstos en ocasiones. Comenzó quizá como homenaje, pero se ha convertido en un producto con identidad propia en el panorama televisivo.

Ansari tiene claras las fuentes en las que bebe pero es algo más que un imitador, mucho más. Su voz, su enfoque (toda la serie gira en torno a las dificultades a las que se enfrentan las minorías de todo tipo en su día a día), sus propias vivencias que le inspiran a la hora de escribir y describir situaciones, dan a la serie una personalidad propia, su sello particular.

La primera temporada es fascinante. Nos introduce en el universo personal de Dev, profundizando en su estudio del amor, la vida, la amistad, la familia y la compleja mecánica de las relaciones humanas. Hay un regusto triste en su reflejo del amor (no en vano sabe captar a la perfección en qué forma se va marchitando con la convivencia y el paso del tiempo) pero no deja que el espectador pierda su sonrisa. Es optimista y vital, oscura a veces (cuando es necesario) y nos deja con un revelador mensaje de final de temporada. Aborda temas polémicos con elegancia y sobriedad y nos hace dar un paseo por la vida en general. Su humor, sobrio e inteligente, es lo mejor.

La segunda entrega es mágica. Supone un salto de calidad impresionante con respecto a la primera y nos ha regalado una de las experiencias televisivas más disfrutables del momento. Combinando capítulos en blanco y negro, con episodios en distinto escenario e historias paralelas, ha abordado temas tan controvertidos como la religión, el acoso, la raza y la sexualidad de forma original, sin volverse pretenciosa y sin caer en el tópico o la repetición. Recrea muy fielmente las relaciones humanas, describiendo situaciones tan pintorescas como las citas por Tinder de Dev o sus mensajes confusos a su ex novia. Es tan buena porque todos somos Dev y podemos vernos reflejados perfectamente en casi todas las situaciones.

Y si bien, la serie sigue centrándose en describir la incesante búsqueda del amor por parte de su protagonista, lo más curioso es que concretamente en el mejor capítulo de toda la serie, no sale Dev. Se trata este, de un bonito homenaje a la ciudad de Nueva York, que entremezcla distintas historias de personas anónimas, cuyo nexo de unión es una película de Emma Watson y que además contiene uno de los mejores diálogos de la temporada en silencio y en lengua de signos. Es Brillante.

Pero sin duda, lo que más me gusta de ‘Master of none’, aparte de su ingenio y su humor altamente inteligente, es ese elegante feminismo del que hace gala en casi todos sus capítulos. Su perfecta recreación de la mujer y su situación en la sociedad, esos abusos (desgraciadamente normalizados hoy) que retrata (y denuncia) sin pelos en la lengua, y que la convierten, ya no en una ficción necesaria, sino también en producto único, altamente recomendable.

Por todo esto, ‘Master of none’ es tan buena. No por su temática, (treinteañeros desorientados en Nueva York ya conocemos muchos) sino por su forma de abordar temas espinosos de frente y sin tapujos, manteniéndose fiel a un discurso coherente muy bien elaborado, siempre desde un punto de vista cómico.

Así que os digo una cosa, quizá Tom Haverford no fuera el mejor personaje de’Parks and Recreation’ pero Dev, nuestro Dev, va a ser uno de los más grandes, y eso es innegable. Y Aziz Ansari se merece todos los premios del mundo. Hacedme caso, y poneos ya.