Hace unas semanas me enganché vilmente a Peaky Blinders. ¡Nada ni nadie conseguía sacarme de ese bucle! Pero un miércoles random de enero, al entrar en Netflix para conseguir mi chute diario de mafiosos británicos… la vi.

Tercera temporada de Lovesick recién sacada del horno.

-Lo siento, Cillian. _Pensé mientras me acomodaba en el sillón y le daba al Play_ Lo nuestro puede esperar.

Unas horas más tarde ya me había zampado los ocho capítulos de veinte minutos que componen la temporada. Es lo que tiene Lovesick: es corta, es de Netflix y es jodidamente adictiva. Bueno, y una cosa más: es mi debilidad. Pocas comedias románticas me gustan tanto como lo hace Lovesick.

Sin embargo, lo que más me ha chocado de esta última temporada es que la enfermedad de transmisión sexual ha pasado a mejor vida. Una pena, porque el eje argumental de Lovesick siempre ha sido muy potente: el protagonista (Dylan) es diagnosticado con clamidia y ha de ponerse en contacto con todas y cada una de sus ex novias para informarles del posible contagio; presumiblemente, una por capítulo, y no necesariamente en orden cronológico.

No obstante, aunque la clamidia ya no sea el hilo conductor de la serie tampoco podemos decir que sea un giro negativo; más bien realista: ¿por cuántas relaciones más teníamos que pasar antes de centrarnos en la verdaderamente importante? ¿Tenía sentido alargar lo inevitable durante más capítulos?

La respuesta es no, y en el segundo capítulo ya tenemos las cartas sobre la mesa: “gracias” al relato de Abigail (y lo pongo entre comillas porque me parece un recurso ultra forzado) Dylan e Evie se dan cuenta, POR FIN, de que están en la misma página del libro. ¿La solución? Dylan corta con Abigail e inicia una relación con Evie.

A partir de este momento todo se va a la porra. O no, según se mire; todo depende de lo central que sea para ti la historia de amor entre Dylan e Evie. Porque lo cierto es que la tercera temporada de Lovesick no gira en torno al idilio de marras, sino que también se centra en la evolución del resto de personajes: Luke, Angus, Abigail y Jonesy. Y eso es, a mi parecer, el mayor acierto de la temporada.

Tras esta breve pero necesaria introducción, ahí van los que a mi parecer son los tres puntazos de la última temporada de Lovesick:

1. Luke

No podía ser de otra manera. Siempre he dicho que mi personaje favorito de Lovesick es Luke, y que la relación estrella de la serie no es la de Evie y Dylan, sino la amistad a prueba de bombas entre Luke, Evie y Dylan. En realidad, y por mucho que nos la vendan como una comedia de amor disfuncional, Lovesick es un retrato cojonudo de la amistad. Y en eso tiene mucho que ver el personaje de Luke.

Nos lo pintaron como un mujeriego empedernido con alergia al compromiso, pero no fue hasta la segunda temporada cuando empezamos a conocerlo realmente. Todavía traumatizado con el fin de su primera relación seria, e incapaz de superar la muerte de la que con toda probabilidad habría sido la mujer de su vida, Luke empieza a ir a terapia. Lo único estable en su vida es su amistad con Evie y Dylan, que ahora están liados. ¿Cambiarán las cosas entre los tres si el idilio se va al garete? ¿Qué podrá hacer él estando en el medio? ¿Por qué todos a su alrededor parecen haber avanzado y él sigue estancado en la casilla de inicio?

Es cierto que su conflicto se soluciona de la manera más convencional y previsible posible (el interés amoroso de Luke hacia ella, que no deja de ser una versión femenina de él mismo) pero estoy bastante satisfecha con su -por ahora- desenlace.

2. Abigail + Evie

Al decir verdad, podría dedicar un artículo entero a Abigail (probablemente el mejor personaje femenino de Lovesick) pero prefiero centrarme en LO BIEN que Tom Edge ha construido la relación entre estas dos mujeres.

Si estuviéramos en cualquier otra serie o película, Evie y Abigail estarían enfrentadas por el amor de Dylan. De nada serviría lo mucho que conectaron cuando se conocieron en aquel hotel o las risas que se pegaron a costa de Dylan (aún sin saber que estaban hablando de la misma persona).

Cuando Abigail inicia una relación con Dylan y ambas acaban descubriendo el pastel (que Dylan es el amigo del que Evie está enamorada y Abigail es la flamante nueva novia de Dylan) ocurre algo “asombroso”: las dos mujeres dialogan, se sinceran la una con la otra y… ¡Sorpresa! ¡No compiten por el amor de Dylan! Se respetan. ¿Un interesante giro de los acontecimientos, verdad?

Pues hombre, no tanto ¿Por qué razón tendrían que luchar entre ellas? ¿Por qué deberían urdir complicadísimas intrigas o sacar las uñas por el chico en cuestión? Personalmente estoy cansada de ver este retrato femenino que de ningún modo me representa. Ni a mí ni al 90% de las mujeres, me atrevería a decir.

3. Dylan + Evie

Dylan es inseguro, no sabe estar solo, no tiene nada claro en la vida y va dando tumbos de relación en relación. Muchos nos sentimos identificados en mayor o menor medida con él, y lo cierto es que se hace de querer (al igual que Evie, aunque creo que su personaje está bastante desaprovechado en la última temporada)

He titulado este artículo como “oda al amor a destiempo” porque Evie y Dylan son el mejor ejemplo de ello. Llevan tropecientos años enamorados, pero nunca han estado al mismo nivel: cuando Dylan se embarca en su relación nº 500, Evie se arrepiente de no haber movido ficha; cuando Evie se compromete con Mal en la segunda temporada, Dylan descubre que está hasta las trancas por ella. Y así sucesivamente.

Sin embargo, algo desesperante -a la par que realista- sucede cuando Dylan e Evie confluyen en el espacio tiempo e inician una relación sentimental: ambos se acojonan, les entra el vértigo y… dudan.

Me sorprende la de veces que menciono la película El Graduado en mi día a día -quizá debería hacérmelo mirar- pero su escena final me recuerda muchísimo a esta relación: “Perfecto, ya estamos juntos, hemos dejado una estela de corazones rotos por el camino y hemos conseguido nuestro propósito. ¿Y ahora qué? ¿Lograremos aprender de nuestros errores pasados? ¿El amor puede con todo o volveremos a cagarla una vez más como siempre hemos hecho?”

Me da que hasta la cuarta temporada no podremos responder estas preguntas.