Love: Vuelve el anti-romanticismo a Netflix

Netflix, en su infinita sapiencia, encargó hace un par de años una comedia romántica a Judd Apatow y este le entregó una historia donde chico conoce a chica y… aquí se acabaron los tópicos. ‘Love’, en su primera temporada, huyó de los convencionalismos para acercarse a la realidadLove, segunda temporadaPor lo general, el esquema básico y simple de la mayoría de comedias románticas que veíamos en cine y televisión rezaba así: “Chica conoce a chico. A chico le gusta chica. A chica le gusta chico. Algún enredo, dos o tres desastrosas citas. Algún amigo da un consejo, todo se soluciona y chico besa a chica provocando un vomitivo happy ending”. Una estructura clásica, más antigua que la humedad, en la que el conflicto solía ser muy blanco y que tiraba de todos los recursos tópicos posibles con el fin de distanciar a los protagonistas y que todo se arreglara en el clímax final a modo de escena en un aeropuerto.

Afortunadamente, el género de la comedia romántica ha evolucionado en la última década con numerosos ejemplos de anti-romanticismo en las que el patrón suele ser: “esto no es una comedia romántica”. En ‘(500) Days of Summer’, el paradigma de esta nueva ola, se iniciaba el film con una voz en off que decía: “Esto es una historia de chico conoce a chica. Pero más vale que sepas de entrada que no es una historia de amor”.

‘Love’, la serie de Netflix que regresa hoy, va más allá. En su primera temporada retorció y ralentizó todos los patrones de la comedia romántica hasta límites gratamente desesperantes. Producida, escrita y creada por Paul Rust y Judd Apatow, con la aparición de este último se añadieron algunos de los ingredientes típicos de sus films: muchas referencias pop y personajes que atraviesan una crisis existencial.

Los protagonistas

Ella es Mickey (Gillian Jacobs). Es adicta al sexo, a las relaciones autodestructivas, a la marihuana, a las pastillas y al alcohol. Él es Gus. Físicamente raro, tierno y dulce. Con los arquetipos de roles cambiados (la serie es rompedora en todo su esplendor), a lo largo de la primera temporada vimos gota a gota cómo se gesta (o no) una relación entre dos personas. Desde el momento en el que se conocen, haciendo hincapié a un brillante segundo capítulo en el que Apatow y Paul Rust (el cual interpreta al protagonista masculino) rompen con el machismo y convencionalismo social de todo este tipo de producciones: Ella y él se han conocido al final del primer capítulo de manera fortuita (de los pocos tópicos de la serie). Rompiendo todo tipo de reglas, el segundo episodio se lo pasan charlando, como dos viejos amigos, sin ningún tipo de juego sexual (es como si a ambos personajes les despojaran de sus genitales), convirtiéndose en dos personas que simplemente están hablando, fumando y comiendo hamburguesas. Judd Apatow reforzó lo sembrado en su película ‘Trainwreck’ con la primera entrega de ‘Love’: la mujer tiene un rol independiente, una profesión liberal y el mismo miedo al compromiso que el hombre.

El amor desde un punto de vista no idealizado, o lo que es lo mismo, real, vuelve hoy a Netflix.