No es posible decir esto sin estar en el punto de mira
con la contundencia y la visceralidad vibrándome en las yemas de los dedos
a cada titular, cada ataque en la pantalla, cada citación judicial.

Salem y La Inquisición en el siglo XXI
la policía del pensamiento acechando en los oasis del inmenso letargo
el gran hermano de led y plástico
el perfecto disfraz para la dictadura que supura por las cloacas.

Perdimos, tenéis el poder
y el látigo y la mordaza preparados ante cualquier atisbo incipiente de disidencia
Pero la palabra
LA PALABRA NUNCA HA SIDO VUESTRA
La palabra nunca será vuestra.

Una canción, una opinión, una sátira de trapo, de papel, de píxeles
Cualquier expresión artística que os denuncie es aplastada.

¿Cómo no denunciaros? Denunciamos vuestra querencia al medievo
vuestros cortijos de mafia anquilosada
la brutalidad de vuestros verdugos hasta las cejas de odio, farlopa y traumas
la vergüenza de las cunetas que huelen a injusticia, a flor de jara y tomillo.

¿Cómo no renegaros? País de casposos y pollaviejas
si todo lo que se salga de vuestro espectro tardofranquista es terrorismo
Si seguís persiguiendo chistes de Carrero Blanco, a estas alturas
Si no dejáis de ondear la puta bandera en la vergüenza y no se va el olor a rancio
seguís viviendo en blanco y negro
follando a oscuras
pensando poco.

Sobrevivís a base de incultura y miedo
por eso nos tenéis enfrente.

Aguantamos vuestro paseo impune, como si la paciencia se adhiriera a la libertad.

Pero la palabra, la palabra nunca ha sido vuestra
Somos las alas de cada libro secuestrado
las marionetas requisadas en vuestro delirio nazi
y bailaremos en los pogos de los conciertos prohibidos
La palabra nunca será vuestra
y os señalaremos con el verso hasta que se os atragante la ofensa
nos contestéis con censura
y os sepultéis de efecto Streisand.

La palabra nunca ha sido vuestra
por eso odiáis el arte y la opinión disidente
pero jamás permitiremos el temblor de la pluma dubitativa
La palabra nunca será vuestra
Sobreviviremos a la propaganda de vuestros telediarios
como sobrevivimos a la historia y al olvido
Seguiremos explicando la realidad de un tiempo oscuro
aunque el vacío empático os haga el juego.

Lo haremos en las canciones
en los poemas
en escenarios
en las pantallas
en las calles
en las plazas
tras el muro y tras la celda
hasta que resuenen los ecos

en los pasillos de la Audiencia Nacional.

 

 

Alex Andreu.