A estas alturas de la vida -más de un mes después del estreno de la segunda temporada de Stranger Things, que se dice pronto- habrás leído mil y un artículos sobre los últimos capítulos de la serie. Puede que lo que cuente a lo largo de estas líneas no te sorprenda lo más mínimo en realidad, pero… ¿y lo que mola seguir leyendo morralla sobre tu serie favorita?

Antes de entrar en materia, y para justificar la absoluta falta de objetividad que voy a tener a continuación, enumeraré mis debilidades cinéfilas:

1. Hobbits caminando por Tierra Media a ritmo de Howard Shore
2. Los primeros segundos de los créditos de inicio de Harry Potter
3. Niños ochenteros en bicicleta recorriendo su pueblo (y si el pueblo es el Castle Rock de Stephen King, mejor que mejor)

Ahora que sabes esto, entenderás por qué me gusta tanto Stranger Things. ¿Que me impresionó más la primera temporada? Pues sí. ¿Que esperaba más salseo en la segunda? Pues también. ¿Que he disfrutado como una enana con los últimos 9 capítulos?

En efecto, así es.

Y por ello voy a enumerar lo que, a mi parecer, han sido los mejores personajes y momentazos de la segunda temporada de Stranger Things.

1. Steve Harrington

Gracias, Steve. De verdad, gracias por existir.

Puede que fueras el personaje más odiado de la primera temporada, pero te has cubierto de gloria en la segunda. Reconozco que mi teenager interior siempre disfrutará con los desengaños amorosos de los populares de instituto -y tú de eso sabes un rato, querido Steve- pero no es eso lo que me ha enamorado de ti. Y es que jamás encontraré las palabras necesarias para expresar lo que he sentido al verte, bate de clavos en mano, defendiendo a tus polluelos.

No; no existe una escena más épica que esa.

2. Steve + Dustin = Amor absoluto

Bueno, vale; quizá SÍ exista: Steve y Dustin hablando sobre chicas, electricidad sexual y trucos de belleza (con permiso de Farrah Fawcett) mientras lanzan cebos de carne cruda al no tan adorable “Dart”.

Los personajes de Steve y Dustin han sido creados por y para mi deleite personal, y exijo que hagan un spin-off de su recién estrenada amistad.

He dicho.

3. El Laboratorio de Hawkins cual Corporación Umbrella de Resident Evil

Reconozco que los bichejos de Stranger Things nunca me han impresionado lo más mínimo, y que ya había aceptado la total ausencia de gore y carnaza en una serie como esta, pero… El penúltimo capítulo de la temporada me ha cerrado la boca vilmente. ¿A nadie más le ha recordado a las primeras escenas de Resident Evil? ¿O a cierta secuencia de la película Cabin in The Woods?

Samsagaz Bob Newby, tu muerte ha sido cruel, triste y retorcida, pero completamente necesaria. Que no te sepa mal lo que te voy a decir, ¿eh? Que soy una chica tope sincera: ¿cómo se te ocurre animar a un crío traumatizado para que se enfrente al mismísimo Demogorgon? ¿Sabías que existían otras estrategias más sencillicas para acercarse al núcleo familiar de Joyce Byers?

Lo siento, Bob. Te lo has buscado.

4. BITCHIN’

Vale; ha llegado el momento de ponerme intensita, porque la relación paternal entre Eleven y Hopper es lo más adorable y enternecedor que he visto en mucho tiempo.

Cuando Jim soltó su “Mornings are for coffee and contemplation” en el primerísimo capítulo de la serie, supe que nos íbamos a llevar bien. Pero es que cuando Eleven musitó su ya archiconocido “Friends don’t lie”, supe que me había robado el corazoncito.

Lo que quiero decir con esta declaración de amor es que la relación entre Jim y Jane es lo mejor que me ha podido pasar le ha podido pasar a la serie. Ambos personajes se necesitan muy fuerte -los dos han perdido a sus respectivas familias-, pero lejos de caer en los típicos estereotipos paternales, su relación es una conjunción perfecta entre ternura y mala leche.

5. El capítulo “punk”

Después de todo lo que he leído y debatido por ahí, creo que soy una de las pocas defensoras del 2×07 de Stranger Things. La cual cosa no significa que me parezca un episodio perfecto.

Hagamos el favor y pongámonos en la piel de la pobre Eleven-Jane: se ha pasado capítulos y capítulos salvando el culo de sus amigos (primera temporada) y recluida en la cabaña de Hopper (segunda temporada). ¿No creéis que la cría MERECÍA ahondar en su pasado y buscar su propio destino? (Aunque su propio destino haya sido regresar al punto de partida y salvar el culo de sus amigos una vez más)

Lástima que la “hermana perdida” y su banda de punkarras trasnochados no hayan reforzado el quid de la cuestión: el periplo de una adolescente anulada y vulnerable que simplemente se busca a sí misma.

6. Should I Stay or Should I Go

Uno de mis momentos favoritos de la primera temporada de Stranger Things es cuando Jonathan recuerda a su hermano con este temazo de The Clash, tan sumamente importante para ambos.

La canción vuelve a sonar en el último capítulo de la serie, cuando secuestran a Will a punta de jeringuilla -grande Winona- y lo encierran en un cobertizo para obligarle a recordar. Esta escena, mezcla perfecta entre Reservoir Dogs y el drama pastelón noventero, es otra de mis favoritas de toda la temporada.

 

artículo de Irene Benlloch