Limpieza 2.0: Si me queréis, irse

Limpieza 2.0: Si me quereis, irseTe levantas, calientas el café, enciendes el ordenador, entras a Facebook. Naces, creces, das like a todas sus fotos, te reproduces gracias a los likes y mueres. La red de Zuckerberg forma parte ya de nuestras vidas pero, ¿todos nuestros contactos forman parte de la nuestra?

Ya que Facebook nos recuerda cada X tiempo momentos tan trascendentales como “Hace un año que tu ex, el que te dejó por otr@, puso una cara muy graciosa y tú le hiciste una foto porque eres imbécil. ¿Quieres compartirlo?”, también podría recordarnos hacer limpieza de contactos. Digo yo que no debe ser muy difícil. Que le ayude el clip ése de Office, joder.

Creo que el día que supe que mi Facebook necesitaba una purga urgentemente fue cuando alguien que no tenía idea de quién era empezó a comentar cada post que publicaba. Entonces, lo hice: LE BORRÉ. Y se abrió un abanico de sensaciones inmenso. El orgasmo del block. “¿Seguro que desea eliminar a esta persona de sus contactos?” OH SÍ, SÍ, SÍIIII.

¿De verdad hace falta coleccionar tantos nombres? Son contactos, no Pokémon, no es necesario hacerte con todos. El Team Rocket despega de nuevo.

Si estás pensando en hacer limpieza y no sabes por dónde empezar, quizá te sirva de ayuda leerme.  O quizá no, pero aquí hemos venido a participar.

Primero, a la famiglia no se la toca. Atrévete a borrar a tus padres y a lo mejor amaneces con una cabeza de caballo en la cama. Por mucho que tu cuñado insista en que veas ese vídeo tan gracioso de un andaluz que chilla mucho (en serio, Álvaro Ojeda, baja el tono) o tu primo de Ponferrada siga pidiéndote vidas del Candy Crush, hay que dejarlos. Igual pasa con los amigos del colegio o ex compañeros de trabajo, deshacerte de ellos está mal visto. Es el “hurgarse la nariz en público” de las redes. En cambio, hay otros perfiles que llevan escrito en la frente un “BÓRRAME” más grande que el ego de Carlos Lozano. A saber:

El ligue de hace dos veranos: Lo conociste una noche de borrachera durante tus vacaciones en Elche y todo era muy jajajiji y bonito pero con el fin del estío llega [ATENCIÓN SPOILER] el fin de las relaciones. FUERA.

-El de Tinder: Intercambiaste un par de mensajes tan intensos como ‘Hola qué tal’ y ‘aki, de resaca, jeje’ y te hizo la pregunta del millón: ¿tienes Facebook? Mierda, si es que van a pillar. Y, al final, el único polvo con él fue el que acabó cogiendo entre tu lista de contactos. NEXT.

-Ex amigos/as: Lleváis años sin hablaros y ya no recuerdas ni por qué os enfadasteis. Su vida te interesa tanto como la reproducción por esporas de los helechos. No da ni para stalkeo por insomnio. BYE BYE MI PICCOLÍSSIMA DAMA.

-El Santa Claus de la red: Sólo te habla para felicitarte las fiestas con un copia y pega tan original como sincero. Casposidad en estado puro. ARRIVEDERCI, BAMBINO.

Y por supuesto…

-Tu ex: Aquello no terminó bien y cada vez que aparece una actualización te da un vuelco el estómago. Bórralo inmediatamente y ve al médico, quizá sólo son gases. HASTA NUNQUI.

Y si borrar te parece una solución muy drástica y no quieres quedar mal con alguien a quien probablemente no vayas a ver nunca, también puedes hacer la versión cobarde -de la pradera- y dar a “dejar de seguir”. Te sentirás como la protagonista de un anuncio de compresas. Tu vida cambiará de la noche a la mañana cuando dejes de ver a esas parejas que se han metamorfoseado en una sola persona o cómo el yonosoyderelacionesserias ha formado una familia. Al fin y al cabo, la felicidad también consiste en pasar olímpicamente de la felicidad de los demás.
-Tengo 8 millones de seguidores en Facebook.

-Sí, pero te estás tomando el cortado solo, cabrón.

(David Fernández -A.K.A Chiquilicuatre- en Ilustres Ignorantes)

 

Pd: La autora del texto no se hace responsable de las guerras desencadenadas después de cada limpieza.