La vida era bella con ella

“Quién pudiera reír como llora Chavela”

Joaquín Sabina

AnEducation

Tenía las piernas largas autopista,

en sus caderas la curva de la muerte

y en el ombligo un peaje que decía:

si vas a besarme, que sean dos veces.

Su piel adolescente se confundía entre sábanas de seda

y su mirada cargaba más experiencia de lo que hablaban sus años

Sus labios carmín dejaban huella

y daban color a un pasado negro,

música a un alma muerta.

En los hoyuelos de su sonrisa cabía una vida juntos

y no había poema que aguantara sus lágrimas.

Quién pudiera reír como lloran algunas personas.

Sus andares rompían el suelo a su paso,

hacía sombra a cualquier edificio,

la luna la envidiaba

porque nadie la miraba cuando su culo pasaba

Con todos mis respetos, o sin ellos,

yo no me creo aquello del hombre, la mujer y la costilla,

si todo el edén se queda corto en su sonrisa.

Sucumbir a sus encantos

era algo así como lanzar una piedra para tropezar con ella,

las indirectas del destello de sus ojos

suficiente para darle a la copa vacía

un segundo intento,

cuando parpadear significaba

perderse la mejor canción de un concierto.

La vida era bella con ella

y sin ella

morían de sed los mares de mis venas,

no había otros peces para mí,

me quedé con su pecera.

Pagué mi peaje,

recorrí sus caderas hasta el alba

y al alba

salió por la puerta dejando en la ausencia la duda 

de si la luna algún día

se cobraría todas mis deudas con su espalda.