La sencillez y complejidad del amor en Paterson

Encontrar a tu alma gemela no es una tarea sencilla y no siempre acaba llegando como te habías imaginado. Lo normal es pensar que tendréis los mismos gustos, intereses y, tantas cosas en común, que nunca faltará un tema de conversación donde poder mostrar ese lado pasional tan tuyo. Pero lo cierto es que existe una falsa concepción en esa manera de definir a tu media naranja particular, porque las historias de amor son tan variadas como las formas de vivir nuestra vida. Esto es lo que sucede en ‘Paterson’, la última película de Jim Jarmusch.

La pareja del filme la forman Laura (Golshifteh Farahani) y Paterson (Adam Driver), un matrimonio que vive junto a su perro en una bonita casa de este pueblo de Nueva Jersey. Porque sí, Paterson es el espacio y el hombre, es el lugar donde se forjaron poetas como Allen Ginsberg y William Carlos Williams, el escritor favorito de nuestro protagonista y al cual Jarmusch le hace un homenaje, porque su profesión era la medicina. Algo que nos recuerda a nuestro Paterson, un conductor de autobús que cada día realiza el mismo recorrido y tiene sigue una rutina casi al milímetro, un personaje clásico que huye de las tecnologías para centrarse en su trabajo y esa pasión poética que escribe en su diario secreto.

¿Y tú, Paterson, eres poeta?
No, yo conduzco un autobús

Por otra parte, Laura es una mujer entusiasta, una persona que cada día encuentra una manera diferente de vivir una aventura o ilusionarse con algo nuevo, aunque no salga de casa. Sus cortinas hechas a mano, esas inquietudes musicales con la guitarra, sus magdalenas caseras o el cariño que siente por la poesía de Paterson, todo nos contagia y enerva al mismo tiempo. ¿Están realmente enamorados? Al menos podemos decir que no es una historia convencional.

Empezando cada día con un plano cenital del matrimonio despertándose en la cama, ‘Paterson’ nos engancha con su estructura narrativa en forma de diario, porque mediante rótulos de Lunes a Domingo va pasando la semana. Para los amantes de la acción y de los mil giros narrativos, creo que haré bien indicando que en esta película “no pasa nada” y su ritmo es adecuado en su pausa, tan sólo se muestra el día a día de este pareja y su forma de afrontar la vida. No obstante, esa cotidianidad es más que suficiente para ver cómo Paterson afronta su vida con Laura, para descubrir que en los matices y la constancia es donde ellos encuentran la manera de seguir siempre juntos.

Todos los matrimonios son complicados y en ocasiones estallas o no puedes más con esa vida, pero también hay una magia en intentar hacer cosas juntos, interesarte por las aficiones de la otra persona o saber mantener la pasión cada día. Sin duda, Paterson’ utiliza la poesía de la experiencia como un método para mostrar al exterior lo que siente su protagonista, sobrio e hipnótico, al que me cuesta no relacionar con sus personajes en ‘Girls’ o ‘Mientras seamos jóvenes’. A pesar de ello, creo que empalizas en todo momento con sus deseos y necesidades, incluido esos momentos tristemente conmovedores que transcurren en el bar. ¿Por qué siguen juntos? Porque así es el amor.

Admito que siempre he sido fan de Jim Jarmusch, no tanto como esos críticos que veneran todo lo que hace y besan el suelo que pisa en cada festival de cine, pero sí me había encandilado en películas como ‘Flores Rotas’, ‘Coffee and Cigarettes’ o ‘Extraños en el paraíso’. Una vez más salí maravillado del cine por su universo cinematográfico, por la sencillez de esta historia que acaba emocionándote por lo bien relatada y mostrada que está hecha. En ‘Paterson’ te enamora absolutamente todo, desde los momentos con el perro a las conversaciones entusiastas con Laura, el encuentro con el poeta japonés o la banda sonora de Sqürl (grupo formado por Carter Logan, Jarmusch y Shane Stoneback), perfecta para esta pequeña pero ambiciosa historia de amor que nos enseña una gran lección de sencillez vital sobre la vida.