Hola qué tal, hoy vengo a hablaros de algo. Me siento mal; no sé si es decepción, rabia, frustración. Es un cóctel de cosas; y, joder, necesito desahogarme. Como todo el mundo. No he posteado nada estos días pero tengo una web y aquí escribo lo que me da la gana, además lo puedo hacer con más calma y después de meditar un poco las cosas.

Se me llenó el timeline de Facebook el otro día con un montón de condolencias hacia los muertos por un accidente, y de reivindicaciones. Reivindicaciones a favor de la bicicleta; ese instrumento a priori ecológico, sostenible, barato y accesible. La razón: otra vez arrollan a un pelotón de ciclistas.

Un grupo de triatletas/ciclistas atropellados. Algunos se levantan, fíjate tú, un domingo a las 7 a.m. para salir a hacer deporte. Un hijo y un padre saliendo en bici, el hijo poniéndose somnoliento el mono y azuzado seguramente por el padre de quien cogió la afición o quizá fuera al revés, en cualquier caso se dan prisa por salir a la hora prevista, porque en las salidas ciclistas no se espera a nadie más de 5 minutos, si llegas tarde es tu problema. Y 3 o 4 horas de “sufrimiento” después vuelves a casa aún con el domingo por delante y con una sensación de orgullo que es como la miel del sacrificio, la satisfacción por hacer las cosas bien, de compadrear con gente con tu mismo espíritu, de esforzarte, de intentar superarte y de saberte merecedor del almuerzo-comida que te vas a meter. Todos estos pensamientos salpimentados con endorfinas son la medalla invisible que cada semana te cuelgas. Pero ya sabéis, un día de esos te espera sin que lo sepas un crespón negro, un ramo de flores en el punto kilométrico X, una bici blanca amarrada a un poste o un árbol. Seguramente para los supervivientes salir en bici ya no vuelva a ser lo mismo. Igual que no volverá ser lo mismo para la conductora salir de fiesta, espero. Habrá aprendido por lo menos y de la peor manera a no coger el coche cuando vas hasta los topes de todo. Seguramente no fuera consciente del peligro en el que concurría. ¿Y cuántos no han cogido el coche borrachos alguna vez? Se ha de poner el foco en la vulnerabilidad de los ciclistas.

Os parecerá que divago. Me explico, no me centro en reivindicar más seguridad para las bicis, endurecimiento de las penas, cagarme en quien comete un delito. La anécdota que en realidad hace que me decida a escribir es la siguiente: al terminar de dar un telediario la noticia, un familiar dice “es que cada vez hay más ciclistas, la verdad es que no deberían ir en grupo o hacer carreteras solo para ellos”, y se reía mirándome y concluyendo con un “¿no?”. Yo pensé en decirle sí, es que van provocando, se visten como putas, luego se quejan.

Realmente me hizo pensar bastante que ante esta desgracia que realmente ocurre prácticamente en España cada semana (hemos tenido el honor de encabezar el ranking europeo de ciclistas muertos en la carretera) se pueda ser tan insensible, como si a ti mismo no te afectase también.

Y sí, os acuso de ser unos descerebrados, porque es que esta actitud la veo en muchísima gente y, por supuesto, en personas allegadas, amigos, gente cercana. La persona que dijo esto ni siquiera conduce o va en bici pero le nació decirlo pues porque será lo que piensa o es que no lo ha pensado bien. Que la culpa la tienen las bicis por andar por ahí molestando. La carretera es de los coches. De esto quiero hablar. ¿Cómo cojones en la vida se puede llegar a pensar esto? No tenemos conciencia de las cosas. Estamos en 2018 y lo que veo es a Trump gobernando el mundo Estados Unidos y otra vez un genocidio, ahora toca en Siria. Eso es lo que veo. Estamos, encerrados cada uno en nosotros mismos, somos maleducados, estamos embrutecidos y nos regodeamos en la mierda en lugar de crecer. Si nos dan una pistola nos liamos a tiros porque defendemos lo indefendible. “Yo no falsifiqué el acta del master” Olé tus santos ovarios. Noo, no digo que tengan la culpa PERO: es que circulan en paralelo (está permitido y es más seguro hacerlo así), es que van en grupo por las rotondas (está permitido y es más seguro hacerlo así), es que se saltan los semáforos, es que (esta me encanta) que paguen impuesto de circulación como hago yo (que se jodan como me joden a mí), las bicis (esta me la han dicho, os lo juro) también matan personas. No digo que tal pero… Ya, sí, sí lo dices, lo estás diciendo. Tú no vas en bici y no solo no empatizas sino que te cagas en las putas bicis, no deberían existir. Te están robando toda la vida en la puta cara pero ¡mirad, Espinar se pide una Coca-cola! Tu novia cobra un sueldo más bajo de lo que le toca por ser mujer en un mundo de hombres pero ni machismo ni feminismo, sentido común. Entramos en el puto diálogo de la caverna y no nos damos ni cuenta.

Lo que no comprendo es cómo alguien que conduce no es consciente de que lleva una máquina de matar. Toda esa violencia naturalizada contra las bicis, contra los veganos, contra las feministas, contra la sexualidad de la gente, contra el otro, ese que no soy yo y que se supone quiere un mundo mejor. Yo no le deseo nada malo a nadie, ¿qué quieres que te diga? ¿Te molesta tener que esperar medio minuto para adelantarme? ¿Por qué? ¿Es necesario pasarme rozando con tu autobús cuando sabes perfectamente que la normativa me permite ir por el mismo carril y que en cualquier caso estoy yendo por el más arrimado a la derecha? ¿Que simplemente no quiero morir atropellado? ¿Entiende usted señor que lo recomendable es que vaya algo separado de la acera, que soy un vehículo más como usted, y me está pasando a un palmo a pesar de que sabe que me puedo asustar e irme al suelo? ¿Es necesario que aceleres para girar por una calle pasándome por delante in extremis? Sí, me habré saltado algún semáforo en bici alguna vez, habré circulado por el carril de la izquierda, no pago ningún impuesto (porque no soy un vehículo de tracción mecánica, y a ti nadie te obliga a ir en coche) ¿merezco que me atropelles por eso? Y también como carne o he comprado ropa en tiendas que fabrican fuera de España esclavizando a ciudadanos de otro país. Sí joder, soy un hipócrita, llevo móvil y tengo una cuenta en La Caixa. Soy un individuo que forma parte de esta sociedad y me veo arrastrado en mayor o menor medida por ella como cualquier hijo, madre o vecino. Y precisamente que formo parte de la sociedad es que me afecta cómo esta se comporte y esté educada.

Justamente hoy me he tomado un café antes de entrar a trabajar y el dueño del bar al ir a cobrarme me ha dicho el café 1 euro pero lo que pone en tu camiseta desde luego es verdad (es una camiseta que compré al hacer el Camino de Santiago y pone “el dolor es pasajero, la gloria para siempre”); y yo le digo sí ¿verdad?; y él me dice ya lo creo, no mucha gente se aplica el cuento; y yo ah ¿sí? ¿y qué gente es esa?; pues… (vacila un momento) indocumentados, me contesta. No quise saber más. Debo estar loco o ciego por no echar la culpa del incesante declive de la Sanidad Pública a los inmigrantes. Debo de estar loco o ciego por no ver que una ciudad llena de coches por supuesto es mucho más amable y respetuosa que una llena de bicis. Se me debe estar yendo la olla por pensar. Simplemente por eso.