Ian Curtis: juegos de sombras

“Mientras el hueco crecía entre nosotros y se llenaba de complicados secretos, él siguió exhibiendo su frustración y su dolor ante el público. Más que transformarse, su escritura maduró hasta tal punto que puedes oír las heridas en su voz.”

Con un disparo a quemarropa. Así empieza el volumen ‘En cuerpo y alma. Cancionero de Joy Division’ (Malpaso, 2015). Es Deborah Curtis quien empuña el revólver y lo arriba citado es tan solo una de las balas. El relato de su historia es estremecedor por lo vivencial y visceral del texto. El retrato es tan cercano que lo visualizas a través de los ojos de la viuda de Ian Curtis, que firma un prólogo sobrecogedor para el lector desprevenido que creía acceder a un cancionero al uso.Ian-CurtisEn cuerpo y alma. Cancionero de Joy Division’ no se trata de un acercamiento a la obra de Ian Curtis desde la concepción de un cancionero entendido como la simple colección de textos publicados reunidos en un mismo tomo. Este volumen recoge las libretas donde Curtis escribía las letras de las canciones Joy Division. Los manuscritos originales reproducidos, transcritos y traducidos. También borradores, versiones previas y anotaciones. Y material complementario que podría parecer tan prescindible antes de la lectura del libro como necesario para la comprensión de la producción literaria de Ian Curtis. Este volumen reproduce las portadas de los libros que le sirvieron de inspiración y que el autor acierta a incluir en pro de una mayor comprensión del universo creativo de Curtis. Por último, el libro recopila apariciones en fanzines, la primera entrevista a la banda, cartas de fans y material gráfico de la discografía de Joy Division.

La edición es obra de Deborah Curtis y Jon Savage. El crítico británico es también responsable del guión del film ‘Joy Division’, dirigido por Grant Gee. Ambas obras, libro y película, son imprescindibles para quien pretende acercarse a la obra de Ian Curtis y Joy Division. Lo cierto es que estas obras se complementan. Por una parte, material audiovisual. Por otra, escrito. En el film, el resto de la banda y otros testigos de la escena tienen todo el peso que recae sobre la que fue esposa de Ian en el libro.

Así transcurre el viaje hasta el centro de la obra de Ian Curtis. Cuarenta y pico canciones. Con sus respectivos textos. Que a su vez giran entorno a diferentes ejes. Empecemos por este: guerra. Cuenta Deborah en el prólogo que se puede debatir que utilizara esa temática para alimentar su proceso creativo o que recurriera a la escritura ante la dificultad de abordar esas cuestiones abiertamente en el contexto histórico en que se enmarca la acción.

Pero lo cierto es que se relacionaba Joy Division con nazismo. Y así se lo hizo saber al grupo el periodista que los entrevistó por pimera vez. Negativa rotunda por parte de la banda, que no comulgaba con tal ideología. No obstante, su universo creativo es indesligable del imaginario bélico. Y ya desde antes de ser Joy Division: el primer nombre de la formación fue Warsaw (Varsovia). Y Warsaw es también el título de una canción de Joy Division, esa inspirada en las peripecias de Rudolf Hess, lugarteniente de Hitler. Hay más: Joy Division era el nombre del burdel al que iban soldados nazis a abusar de jóvenes sometidas a esclavitud sexual. Otras letras de las primeras de Joy Division, como ‘Leaders of Men’ (Caudillos de Hombres), también recrean ambientes bélicos.

A medida que la popularidad y relevancia de Joy Division crecía, la escritura de Ian Curtis se fue transformando. Le diagnosticaron epilepsia y esta se agrababa con la tensión derivada del éxito que cosechaba la banda. Ian cargaba con la culpa de sentirse un lastre para el grupo a causa de su enfermedad. Los brutales efectos de la medicación lo arrastraron hacia estados depresivos. Esa espiral que generaban los factores expuestos queda reflejada en unas letras que ya no trataban de situaciones ficticias de terceros sino de estados psicológicos propios. Ian Curtis fue del recurso literario a la terapia personal. Pese a ello, lejos de ejercer de exorcismo de sus tormentos, la escritura lo sumió en un abatimiento mayor. La luz que puso la escritura sirvió para proyectar en Ian Curtis aún más juegos de sombras.

El texto que marca un cambio hacia ese cariz más personal en las canciones de Joy Division es ‘Love Will Tear Us Apart’. Dice Jon Savage en la introducción del libro que el atractivo de la canción “reside en su melodía, sus arreglos, su interpretación y su mensaje”. Así, como quien describe todo lo que debe tener una canción para convertirse en himno.

‘Love Will Tear Us Apart’ se lanzó a finales de junio de 1980, un mes y medio después del suicidio de Ian Curtis del que hoy se cumplen 36 años.