Hoy quiero el tipo de sexo que se cree no sea posible tener en una relación.

Quiero tus ganas faltándome al respeto. Quiero tus gemidos como banda sonora de mi vida. Quiero mis uñas en tu espalda, y mi flujo colándose por tu tráquea. El “no aguanto más” chorreando por mi pecho.

Que seas la causa de mi agotamiento; de mis exabruptos; de mis malos pensamientos, que tanto te ponen y quieres follarte a todas horas. Y que eso sea lo único capaz de evadirme.

Tu puto vicio, que has bautizado con mi nombre, como sinónimo de tu único y favorito fetiche.

Muérdeme.

Desgarra cada herida con tus dientes.

Ya sabes mis puntos débiles. Y que empiezan en el primer centímetro que moldea tu cuerpo. Pero no acaban. Cada día descubres y creas uno nuevo.

Soy tu marioneta. Tu juguete. Soy todo lo que quieras.

Cada pequeño detalle que no comprendes y deseas con una lujuria que aún no se ha logrado describir.

Soy tu arnés de seguridad. Tú, el salto al vacío.

Somos incompatibles. Orgullosos y cabezotas.

Pero qué buenos polvos echamos,

y eso que aún no nos conocemos.

 

Si quieres leer más a Alicia Aguilar, síguela en su blog: Serendipia