Homeland: ¿Qué te han hecho?

‘Homeland’ se ha convertido en una de las ficciones más consolidadas en los últimos años. Su temática de rabiosa actualidad, la brillantez de sus guiones, la calidad de sus personajes y esa mirada desestigmatizadora que ofrece de las enfermedades mentales, entre otras cosas, son algunos de los muchos factores que han contribuido a convertirla en una de las mejores series del catálogo televisivo. Pero esta última temporada, que empezaba fuerte, ha ido perdiendo fuelle capítulo a capítulo. Ha tratado de reinventarse, alejándose de su primitiva esencia y ha fallado en muchos sentidos.

Nueva York no le ha venido muy bien. Desplazar de nuevo su escenario a la capital del mundo para abordar un tema más político la ha aproximado más a ‘House of cards’ que a la serie original. Sin dejar de lado la CIA, ni el terrorismo yihadista, (con el que se atreve, indirectamente) se centra en describir un complot inexplicable contra la nueva presidenta de los Estados Unidos, Elisabeth Keane. Una conspiración contra una mujer de reputación intachable, detrás de la que parece estar Dar Adal. Un periodista manipulador y de dudosa moral, atentados programados y una campaña contra el fallecido hijo de la presidenta, son algunas muestras de las mafias de Adal que desembocan en una drástica decisión a modo de cliffhanger.

Una trama bien desarrollada que da una lección política maestra y describe a la perfección una realidad que no dista mucho de la actual, pero que pese a todo ha sido desequilibrada, sin sustos ni sorpresas, y muy poco coherente con la tónica de la serie. No ha sido ‘Homeland’ del todo. Ya no porque Carrie no esté en la CIA, ni porque la distancia entre personajes se haga pesadísima, sino porque se ha convertido en una serie con un mensaje que no ofrece nada nuevo a estas alturas. [ATENCIÓN SPOILERS]Otra de las pegas importantes ha sido que, sin tapujos, ha jugado con los sentimientos del espectador. Si el cliffhanger de la quinta temporada era la presunta muerte de Peter Quinn, ya el capítulo 6X01 evidenciaba que, pese a todo, el mercenario de la CIA había logrado sobrevivir a su incidente con el gas sarín, pero pagando un alto precio por ello. Peter está roto, su cerebro está tocado y ya no es el que era. Coquetea con drogas y prostitutas y su torpeza, su enfermedad, ocasionan todo tipo de desgracias.

La actuación brillante de Rupert Friend, que te lleva incluso a apartar la mirada de la tele para no enfrentarte al dolor de su personaje, es una tortura innecesaria. Si a ello sumamos la particular campaña que emprende Dar Adal contra Carrie (llega a arrebatarle la custodia de Franny), podemos hablar de una auténtica carnicería emocional. Ha sido una temporada dura, difícil de ver y muy poco respetuosa con la dignidad de sus personajes en general. Carrie, Peter y Saul, solos, sin aliados, han tenido que enfrentarse con todo tipo de situaciones desagradables y luchar contra sus propios demonios y desgracias personales y lo peor, parece, está por llegar.La muerte de Peter es el cúlmen de todas las desgracias de la serie. Una muerte incoherente, ridícula y penosa, indigna para quizá uno de los mejores personajes de esta ficción. Su adiós era inevitable, pero no por ello deja de doler. Aún recuerdo la muerte del sargento Brody porque quizá fue uno de los fenómenos televisivos más impactantes que he presenciado nunca. Parece inconcebible que una serie continúe sin uno de sus pilares centrales, pero ‘Homeland’ no solo lo consiguió, sino que las entregas siguientes pusieron de relieve que el alma, la esencia del programa, estaba en Carrie Mathison y en nadie más. Hasta que apareció Peter Quinn: el mercenario de la CIA, brillante y bien entrenado que se convirtió en el mejor relevo de Brody y la mejor pareja televisiva para Claire Danes y sus muecas dantescas.

Durante casi tres temporadas, la serie ha jugado con la química y la tensión sexual de una pareja imposible, que se quedó en eso. Si reemplazar a Brody era imposible, Quinn lo es aún más y la cagada monumental de esta decisión inexplicable es evidente. ¿Si realmente Quinn estaba destinado a morir no podían dejarlo irse dignamente? ¿Es necesario que Carrie tenga que enfrentarse a este tipo de calamidades constantemente? ¿No nos pueden dejar vivir en paz? Mención especial merece además, la duración de su escena. Una escena fría y corta que deja muy mal sabor de boca. Como si Quinn nunca hubiera sido el mejor activo de la CIA y fuera un secundario random de la serie. En fin, horrible. [FIN SPOILERS]

En resumen, la serie ha sido floja, triste y desconsiderada. Un espectáculo vano que no ha llegado a ninguna conclusión nueva y que presenta un futuro vacío y cruel en el futuro de Carrie Mathison. Un futuro que ya no me interesa, porque para mí, este barco llamado ‘Homeland’, se fue para siempre. En algún rincón de mi mente, Quinn y Carrie dan rienda suelta a su pasión eternamente en alguna país Oriental. Ojalá nunca hubiera visto esta temporada.