Hombres, Mujeres & Niños, o el desconocimiento de nuestro mundo

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Todos sabemos que Internet es un arma de doble filo cuando hablamos de la información que suministramos a empresas que lo único que quieren es enriquecerse de los datos que nosotros voluntariamente les suministramos. Sí, eso lo sabemos (aunque lo obviemos). Pero Internet también está suponiendo un arma de doble filo para nosotros como personas, como elemento en nuestras relaciones sociales, familiares, y (claramente) amorosas y sexuales. El mundo ha cambiado, ha cambiado tan rápido que nos está costando cambiar con él.

Damos valor a la opinión de gente que no conocemos, quedamos para follar con solo apretar un botón, creamos identidades virtuales entre las que escondemos un yo alternativo… Internet nos ha convertido en personas extrañas, personas que no entenderíamos hace unos años y que actualmente aún nos cuesta de entender.

Hombres, mujeres & niños, trata de esto, de personas que se están adaptando a los cambios, pero para ello mira dos tipos de vidas muy distintas, aquellas que han tenido media vida sin Internet y ahora se topan con él, y de jóvenes adolescentes que han nacido con la facilidad de tener el mundo bajo un click. Es verdad que la película deja de lado a personas entre 20 y 40 años, pero seguramente este sería un rango de edad muy distinto, que ha llegado a vivir el paso de transición de no-Internet a Internet, de ahí la lectura de dos generaciones tan distintas.

No obstante si observamos esta película de Jason Reitman (Juno, Up in the air, Gracias por fumar) lo importante son las relaciones entre las personas, y no tanto sus obsesiones con el mundo online, aunque sí como afectará este a su vida. Reitman mira hacia esa niña bulímica que utiliza Internet como un grupo de apoyo para no comer un pastel de carne, mira hacia esa madre que teme a Internet y todas las posibles cosas malas que pueden llegar a los niños a través de las redes sociales, mira hacia ese chico que después de matarse a pajas día tras día ya no le excita estar frente a una mujer real, y finalmente mira hacia esa pareja de casados aburridos que ven en Internet la facilidad de tener una aventura y ser infiel a la pareja, rompiendo así la monotonía.

Reitman nos muestra a gente desorientada, que no entiende completamente el mundo en el que les ha tocado vivir, y en consecuencia actúan de forma errónea, y lo pagan. Por qué en la vida real los errores se pagan. Muchas veces hablamos a la pantalla y no a la persona que está al otro lado, llegamos a separar nuestra vida virtual de la real, pero lo aceptamos. Lo aceptamos porque estamos en la época en que nos hablan y no contestamos (por whatsapp), en que bloqueamos a la gente para que no pueda relacionarse con nosotros, en que tirar la piedra y esconder la mano nunca había sido tan fácil (la anonimidad de Internet), en la que yo puedo cortar con mi pareja simplemente enviándole un emoticono de una mierda con una carita feliz.

Pero no nos equivoquemos, esto no es malo, simplemente aún no nos hemos adaptado a estos nuevos tiempos que corren. Aún somos toscos, somos rudos, estamos aún en una fase beta hasta que lleguemos a entender cómo es la realidad de nuestro mundo. De esto trata Hombres, Mujeres & Niños, del infinito desconocimiento del mundo que nos rodea.

Carl Sagan, en 1994, comentaba esta imagen sacada por la sonda espacial Voyager 1 hablándonos sobre la insignificancia del yo como persona individual y la necesidad que tenemos de ser parte de un todo. En esta película Reitman nos habla de cómo ha cambiado ese todo, y ahora tenemos que adaptarnos para crecer y relacionarnos.

Se ha dicho que la astronomía es una experiencia constructora de carácter y humildad, quizás no exista mayor demostración de la locura de la presunción humana, que esta distante imagen de nuestro diminuto mundo. Para mí, recalca nuestra responsabilidad de compartir más amablemente los unos con los otros.”