Hacer un Radiohead

Thom Yorke es un tipo peculiar, el típico de todo grupo de amigos que es un poco raro, que no se acaba de saber muy bien lo que pasa por su cabeza, que esconde algo y no se sabe muy bien qué es. Cuando crees que le conoces, un día, por lo que sea, desaparece. Apaga el móvil, no da señales de vida, se borra de las redes sociales y vuelve a aparecer, por arte de magia, cuando se le pasa la tontería.

Esa estrategia, propia de adolescentes o de treintañeros con complejo de Peter Pan en blanco y negro, la utilizó el bueno de Tom con su grupo, solo que en vez de asustar a sus dos o tres amigos más íntimos, asustó a toda una legión de fans.

Un día, por lo que sea, seguidores recibieron en sus casas folletos con el logo de la banda y los versos: “Sing a song of sixpence that goes / Burn the Witch / We know where you live”.

 

El 1 de Mayo, las redes sociales del grupo británico se quedaron en blanco, como el ojo loco de Thom Yorke, y su web se fue desvaneciendo poco a poco hasta convertirse en la más absoluta nada. Radiohead desaparecían del mundo digital, se esfumaban tan rápidamente que nadie tuvo capacidad de reacción.

Lo que parecía una broma pesada cobró fuerza y se convirtió en realidad, a modo de instalación artística en un ciberespacio poco acostumbrado a transmitir sensaciones, una performance que va más allá del mero interés comercial y publicitario. Un acto simbólico que nos debería hacer pensar. Radiohead se convirtieron en guionistas de un capítulo de Black Mirror que jamás fue escrito, y utilizó a sus fans como espectadores en vivo de este experimento.

¿Se han vuelto locos? ¿Somos nosotros los que ya no entendemos nuestro día a día sin las redes sociales?

radioheadportada

La música de Radiohead hace tiempo que transcendió más allá de lo musical. Conseguir innovar y sorprender después de más de 30 años de carrera está al alcance de muy pocos. Adaptarse a una sociedad actual, entenderla y hacerla pensar, solo lo consiguen unos cuantos elegidos.

Quizás lo de menos sea el resultado final de todo esto. Hay un disco nuevo, ‘A Moon Shaped Pool’, después de 5 años de silencio discográfico y experimentos de características similares como la app Polyfauna, creada en 2014.

Este no es un artículo de música. Es hora de ver más allá de las canciones, de las melodías o de las letras, es el momento de tener conciencia de lo que somos, de lo que consumimos y del camino que llevamos.

Es hora de sumergirnos en una piscina con forma de luna y ver qué hay en el fondo.