Freaks and Geeks: Gracias, Netflix, por traernos los 90

Se pueden contar con los dedos de una mano las veces que he ido al día con una serie. Con HIMYM llegué al momento de emisión en el capítulo de antes de que conociésemos a la madre. Me he terminado Friends por primera vez, viéndola en orden y entera, hace dos meses. Acabé la primera temporada de Unbreakeable Kimmy Schmidt la semana en la que se estrenó la segunda. Mira, yo que sé. A mí dejadme a mi ritmo, y mi ritmo ahora mismo es engancharme a una serie de hace dieciséis años. Así, muy a tope con la actualidad seriéfila. Sí, no puedo dejar de ver Freaks and geeks. Ni tú tampoco. Netflix ha conseguido que estemos todos picados a una serie de instituto de finales de los 90, ambientada a principios de los 80 que cuenta la realidad adolescente que bien podría ser la de 2016.

El hilo conector entre freaks (los malotes) y los geeks (los frikis) (sí, es un jaleo esta traducción, pero mira, yo no he inventado el inglés, ya lo siento) son Lindsay, de 16 años y su hermano Sam, de 14. Ella es la niña buena que se junta con los que se saltan las clases para ir a fumar y pasan del insti porque es un aburrimiento total, tronco, porque resulta que el malote rey es el chico más precioso que ha visto en su vida y claro, si le dice que vaya con ellos en el recreo, pues va porque se lo está diciendo James Franco y a James Franco no puedes decirle que no. Él es el pringado al que le gusta la guapa de la clase que, como buena adolescente guapa americana, es animadora, y como marcan las reglas teen de los IUESEI, nunca jamás va a fijarse en el chaval rarito que queda con sus amigos raritos para ir a convenciones de ciencia ficción.

Freaks

Si ya has visto la serie, creo que debes volver a verla y ser feliz, y si no, te voy a dar razones para hacerlo:

1. Bill Haverchuck. Es el mejor. Y ya está. No se puede ser más gracioso sin pretenderlo que Bill. Y le flipa Dallas tanto como a ti te va a flipar esta serie.

2. James Franco. Me da igual si eres chico o chica o perro y si te gustan los chicos o las chicas o los perros. No vas a poder dejar de mirarle. Si Daniel Desario hubiese estado sentado en la última fila de tu clase, te hubiesen castigado por no poder dejar de mirar para atrás.

3. Si te enamoraste de Marshall en How I met your mother, Jason Segel interpreta aquí a su versión adolescente cinco años antes de que existiese la serie sobre los amoríos de Ted. Nick Andopolis es igual de enamoradizo que Marshall, igual de intenso y se fuma come una cantidad igual o superior de porros bocadillos.

4. Lindsay está igual de perdida que tú en la vida. Vas a empatizar mogollón.

5. La cabecera es la mejor cabecera del mundo mundial.

6. Está producida por Judd Apatow, y si has visto Love, también de Apatow y también en Netflix, te sonará Mr. Rosso, el orientador del instituto. Sí, es el vecino barbudo de Gus.

7. Si padeces el síndrome Errejón, o lo que es lo mismo, aparentas menos años de los que tienes, que sepas que Linda Cardinelli interpretó a la joven Lindsay cuando tenía 24 años. Te he dicho que ibas a empatizar mogollón.

8. Ken Miller (Seth Rogen) habla poco, pero cuando habla…ay cuando habla.

9. Sam es tan pequeño y tan pringadete que te van a dar ganas de adoptarle en cada capítulo, ponerle un bol de cereales, una peli de Bill Murray y a dejar que sea feliz por un ratito.

10. De verdad, Bill es el mejor.

Los “guays” aquí no interesan. No queremos saber nada de los capitanes de fútbol, ni de los primeros de la clase, ni del equipo de animadoras más allá de lo que le pueda afectar a los protagonistas. Esto no es Salvados por la campana. Freaks and geeks es una serie de perdedores maravillosos que van encontrando su sitio poco a poco, o que siempre estuvieron en él pero tardaron en darse cuenta. Son sólo 18 capítulos, así que adminístratelos bien, porque a mí me quedan dos y ya los estoy echando de menos. Sobre todo a Bill.