Fidelidad, qué bonito nombre tienes

En esta época tan moderna donde todos queremos ser transgresores y tolerantes hay aspectos que todavía no pueden subsistir. No estoy hablando de los estereotipos sobre quién manda, tampoco del hecho de poner o no etiquetas a la supuesta pareja. Me refiero a la fidelidad dentro de las relaciones abiertas. No quiero ceñirme a los follamigos. Que sea más amplio: FIDELIDAD EN LAS RELACIONES ABIERTAS.

¿Habéis tenido alguna relación de pareja abierta? ¿Sabéis qué supone? ¿Existía entre vosotros algún tipo de contrato firmado? ¿Hablasteis de salvedades? Cuántas preguntas y qué pocas con respuesta. Y es que a veces cuanto más sencillas queremos hacer las cosas, más complicadas se nos vuelven (casi siempre).

Somos muchos los que hemos “probado” esto de una relación abierta. A veces voluntariamente, a veces porque no nos quedaba más remedio. No es que seamos conformistas, es que no siempre entre dos personas logramos ponernos de acuerdo, y mira, así ya se empiezan mal las cosas.

opinión-FIDELIDAD 2 ¿Qué concepto de fidelidad existe en una relación abierta? ¿Existe tal fidelidad acaso? Y estas preguntas no me han venido solas a la mente, me lo ha planteado un colega, de hecho seguro que vosotros también os lo habéis preguntado alguna vez. La verdad que la cosa es interesante (como poco) de responder.

Dan ganas de salir a la ventana y gritar: ¡¿Fidelidad, ¿dónde coño te metes?!

Supongamos que la fidelidad es un valor que va implícito en cada uno de nosotros. Podríamos decir que forma parte de nuestro instinto. El que estemos en una relación abierta o en una relación seria (no digo que las relaciones abiertas no sean serias, ojo) no tiene por qué influir en nuestro grado de fidelidad. Todo esto se reduce más bien a aspectos culturales y sociales. ¿Que yo esté en una relación más liberal significa que tengo más probabilidad de ser infiel? ¿Me van a poner más los cuernos? ¿Mi vida va a ser una especie de Sodoma y Gomorra? Pues me niego.

No nos equivoquemos, que aquí la fidelidad la marca cada uno, y obvio, esto es un tema de dos. Que yo he tenido relaciones sin etiquetas y no he sentido necesidad de verme con otras personas ni probar otras bocas, que lo cortés no quita lo valiente y punto. Puede incluso que mi fidelidad se haya tambaleado más, cuanto más seria era mi relación, no existe un botoncito que nos brinde un poder mágico en el que la FIDELIDAD sea automática, no os engañéis, eso no existe. Estamos acostumbrados a no hablar las cosas y darlas por hechas, y eso no debería ser así. Las suposiciones y los “yo creía” nos han traído demasiados disgustos a lo largo del tiempo.

¿Decir que sois “novios/as” te convierte en una persona más fiel? ¿Significa eso que no vas a tener ojos para otras personas? Pensar esto, es estar quizás un poco equivocado. Es la manía de generalizar que tienen algunos, la de pensar que todas las personas somos iguales y que todas cometemos los mismos errores. Yo quiero ser fiel y que me quieran, y querer siendo fiel, así seré feliz. Yo quiero eso, ¿y tú que quieres? Hoy en día es tan válida tu postura como la mía, la del polígamo y la del neoliberal.

Lo más importante es que dejes claros tus deseos y pensamientos, que no impongas y que te comuniques. Lo demás, ya viene solo.