Festival de Les Arts 2017: Qué bien, por lo que sea

Ya han pasado unos días de la celebración del Festival de Les Arts y los redactores de The After Mag comenzamos a ser personas. La sed ha menguado a la de un ser humano occidental y el número de convulsiones se ha reducido en un 85%. Síntomas médicos que pueden resultar un buen resumen de lo que algunos vivimos en la tercera edición del festival valenciano, el cual cumplió la previsión que establecimos en la primera de nuestras previas: ha sido la confirmación. Con el número tres se suele establecer un patrón y el de Les Arts ya ha quedado muy definido.

Nerea Coll Sabado

fotografía de Nerea Coll

La propuesta del festival ya es conocida por todos. 2+1 días de conciertos, contando con la previa de Les Arts Pro, que se desarrolló el jueves y en el que el público valenciano pudo gozar de forma gratuita de algunos de los nombres más interesantes del panorama musical pujante. Para el fin de semana la cosa estaba clara: jornadas que pueden parecer bastante maratonianas. Probablemente la mayor queja es lo pronto que empieza, y no sólo debido al sol y al calor. A las 16:30 de la tarde del viernes tocó Luis Brea bajo una sola de justicia y muchos de los asistentes sin haber salido aún de sus trabajos. Al margen de ello hay que reconocer las muchas bondades que ofrece el festival. Una organización impecable one more time, lo cual por desgracia empieza a ser una sorpresa en los festivales veraniegos. Hablar del emplazamiento está ya de más, lo que hay que destacar es la estupenda distribución lo cual favorece que no haya ninguna masificación durante ninguna hora del largo festival. Pero sobre todo hay que destacar el espíritu mismo del festival, lo que le ha convertido en uno de los pocos festivales aptos y agradables para todos los públicos. Prueba de ello es lo maravilloso que es ver cada año como los padres primerizos llevan a sus retoños a disfrutar de la música.

Abel Gimeno

fotografía de Abel Gimeno

Pasemos a hablar de la música, que alguna ampolla ha levantado. No vamos a abrir el repetido y, ya cansino a estas alturas, debate de la poca variada oferta musical de los festivales. Es un hecho, es objetivo y es lo que hay. Se decía que este iba a ser el motivo de que estallara una burbuja festivalera que, año tras año y salvo alguna excepción, no estalla. Habría que empezar a asumir que quizá no haya tanta burbuja. Pero sobre todo que quizá la saturación musical, aunque cueste de asumir, funcione en el público más amplio. La oferta musical del pasado Festival de Les Arts, sigue el mismo patrón. Ningún nombre que no poder ver en otros tantos festivales veraniegos, salvo la aportación de nombres internacionales y valencianos, que siempre aportan algo nuevo. ¿El mainstream de siempre? Sí, pero disfrutable al 100%. Hay que recalcar lo de disfrutable, ya que es una de las características de este festival, por lo que el cartel presentado entra dentro de la lógica del mismo. Ya que Les Arts es un festival urbano, cómodo y friendly para el público más amplio, incluso para aquellos no aficionados a los festivales. Así que para los puretas que festival tras festival se quejan y piden la letra pequeña del Primavera Sound o el Sonar. Sólo recordarles que, eso, el Primavera Sound se suele celebrar una semana antes y el Sonar una semana después. Y que existen citas prácticamente durante todo el año con nombres más interesantes. Así que, si hay una oferta para cada tipo de público, ¿para cuándo bajarse del púlpito y relajarse un poco?

Jota Martinez Sábado

fotografía de Jota Martinez

Dos (+1) días de festival dan para mucho, y como lo de ir relatando los diferentes conciertos no es algo que gastemos, os dejamos los momentos más destacables que los diferentes redactores han seleccionado de lo que recuerdan.

Momento órbita lunar: WAS

Sabíamos que era una apuesta segura a pesar del peligro que conllevaba su espacio-tiempo. Deu y los suyos son muy de reventar a los asistentes a base de sintes, guitarras y los comentarios socarrones de su cantante, por lo que programarlos a las 8 de la tarde podía derivar en un cierto número de víctimas a ritmo del ‘7:45 (Bring me back home)‘. Lo que al final sucedió es que el primer clímax de la jornada del sábado llegó con los últimos rayos de sol sobre Calatrava´s Land y los litros de sudor podrían haber llenado de líquido elemento al nuevo cauce del río Túria. We Are Standard (o WAS) son siempre un valor seguro y el mejor antidepresivo que el ser humano conoce desde el Prozac. Larga vida a los de Getxo, por favor.

Momento me agarro a mi pareja y me pongo tontorrón: Iván Ferreiro

Vivimos a tal velocidad y quemamos ídolos con tanta facilidad que hay ciertos músicos que dejamos de valorarlos por su familiaridad y hasta parece que cansan. Resulta que hay un gallego que lleva con nosotros desde 1992 y que a pesar de su impecable y coherente trayectoria ha sido sobre-expuesto de tal manera que se le ha colgado el sambenito de “está en todos los festivales”. Pero joder, que es el co-creador del ‘Ultrasónica’ o ‘Las siete y media’. Cómo seremos los millenials que nos hemos olvidado de estas cosas para centrarnos en las quejas. Afortunadamente, Iván está de más y se plantó a las 7 de la tarde del sábado con un look que parecía mimetizar con el del presente Ricky Falkner y un set-list que reversionó algunas de sus canciones más populares. Su chorro de voz, los músicos que le acompañaban y los bailes raphaelescos marca de la casa hicieron el resto para marcar un tono nostálgico que agradecimos todos aquellos que crecimos con los temas de Los Piratas y de su posterior repertorio en solitario.

Momento guilty pleasure: Fangoria

Muchas críticas se ha llevado el concierto de Fangoria por el más que sospechoso playback. Y es, hasta cierto punto, entendible. Se trata de un directo y de uno de los que se presuponen cabeza de cartel. Criticable es el presumible parte del presupuesto para artistas que se llevarán y el tratarlos como tops del festival, para un directo sospechoso. Siendo puretas podría llevarse líneas y líneas de artículo (que seguramente se lleve por parte de otros). Nothing’s matters si, al igual que la gran mayoría de los asistentes, gozaste de uno de los mejores ¿directos? del festival. Y es que Fangoria da exactamente lo que se espera de ellos: una gran fiesta. No importa que sólo repase su amplia lista de éxitos, desde los más clásicos hasta los más nuevos. Ni incluso que se lance con rompepistas de otra gente como son el ‘Toro‘ de El Columpio Asesino o el ‘Yo quiero bailar‘ de Sonia y Selena. Todo por la fiesta. Y es por eso que el concierto de Fangoria será recordado este año (gracias también al momento fuegos artificiales que se llevaron). Una gran fiesta. ¿Algo verbenera? Puede. ¿Algo sospechosa? También. Pero, ¿a quién le importa?

Momento visca la terreta: Gener

Siendo el festival por excelencia de la capital valenciana, era de esperar una presencia por parte de bandas locales. El panorama musical valenciano vive una de sus mejores épocas que se recuerdan, y es algo que se empieza a notarse en los festivales. Cada vez son más los nombres valencianos que se van sumando a la rueda festivalera, y de agradecer es el apoyo del Festival de Les Arts, que fue de los primeros en apostar por ellos. Darles el escenario principal a alguno de ellos ya es el único objetivo a conseguir. De las bandas que pudimos ver el pasado fin de semana, hay que destacar a Gener. Son probablemente la más interesante y en forma banda de los nuevos nombres que está dando Valencia. Algo que demuestran cada vez que se suben a un escenario, ya sea pequeño como el de una sala o tan grande como el de un festival. No se arrugaron los valencianos ante nadie, incluso algunos músicos de otras bandas que se acercaron a verles.