En palabras del autor de este doloroso poema: “esta es una canción de denuncia, y de renuncia, a la Europa que hace 25 años vislumbré como decepcionante lugar de fronteras cerradas ante lo que, después, sería la marcha de los despojados y de los perseguidos que caminan desde el Sur. (…) Y a la espera de que Europa vuelva, en breve, a abrir nuevos campos de concentración, cantamos por delante toda nuestra vergüenza”.

 

Oíd, lo que oyeron en la casa del mundo

Oíd, la noche que los fueron matando
Oíd, lo que oyeron los muertos previamente
Oíd

Lo que pronunció
Las palabras del informe
Lo que no pudo evitar decir
Lo que tenía que decirse
Las palabras mencionadas finalmente

Oíd, tú eres la muerte que mece mi boca
Oíd, su nombre acosado por la policía
Oíd, oíd

Oíd, las palabras en el límite del mundo
Oíd, la tormenta de miedo en las bocas del hombre
Oíd, oíd

Europa muda, el cementerio blanco donde puede terminar el ahogado
Sus cánticos dormidos el alto despertar de los ojos en la lumbre de un interrogatorio

Un arcángel rasgará los uniformes
Rasgará las banderas asesinas
Rasgará los himnos nacionales

Devolved el cadáver de mis hijos
El cadáver de mis hijos a la madre
La madeja de mi niño partido en dos

Cuando tu hija ensartada en el poste
Dime ahora quién te nombra
Dime ahora quién ha ganado

800.000 obuses sobre Sarajevo

Ya no quiero descender por tu patria
Ya no puedo recoger tu bandera
Y guardarla en el cajón de los miedos

Ya no tengo intención de cuadrarte más las cuentas
Ya no puedes contar más conmigo
No podrás descender a mi casa

No podrás desvestir a las muñecas
No podrás esconderte más del lobo
Son otros mis amigos, ya no hay tiempo

No sobran ni dos balas más de tiempo
En vomitar tu nombre, Europa

 

poema de Enrique Falcón del libro “La Marcha de los 150 millones”