¿Estamos ante el mejor Sonorama de los últimos años?

cartelsonoramaYa han salido los horarios, por lo que es oficial: el Sonorama Ribera está a la vuelta de la esquina. Seguramente faltará algún cambio de última hora y las ya esperadas sorpresas que la organización nos tiene acostumbrados durante el festival. Pero, a priori, puede que estemos ante el mejor Sonorama de los últimos años. Hay muchas razones para pensarlo: probablemente el mejor cartel que se ha visto en mucho tiempo, una mejor organización de las actividades en el pueblo, el Escenario Charco… Sin embargo, esta edición del Sonorama puede ser la mejor de los últimos años por otras razones no tan obvias. Razones por las que la (no olvidemos) 19ª edición se corone de nuevo como ese festival diferente y distinto del que ha ido no deja de hablar, y sobre todo, siempre vuelve. Razones importantes, pero de más al fin y al cabo. Porque siempre hay razones para volver al Sonorama. Como el Bar Razones, por ejemplo.

“La vida es aquello que pasa entre Sonorama y Sonorama”

Ese ha sido el mantra que durante muchos veranos hemos seguido los fieles al festival. Pero quizá ya no. Puede que haya mucho asistente que nunca haya oído la famosa frase. Como que no sepa de la existencia de la mítica piscina del pueblo donde refrescarse por las mañanas. O de las visitas a las bodegas que son un clásico. Puede que incluso haya gente que no conozca el famoso cántico de “escenario principal. Los años han pasado y han cambiado el público que acoge con brazos abiertos cada año Aranda de Duero. Las Wayfarer, las chapas de grupo, los flequillos y labios rojos, los vestidos de flores y las camisetas de grupos nacionales, se han ido diluyendo con cada nueva edición a causa del mismo éxito que conseguía el festival. Y es que el éxito ha sido quizá el mayor problema que los que más veteranos han observado. Una mayor asistencia, sobre todo de gente más joven arrastrada por el auge del indie nacional, que hace perder la familiaridad que se sentía en el Sonorama. ¿Puede morir de éxito el festival? No. ¿Puede el éxito matar el Sonorama que conocíamos? Puede ser.

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Sonorama: lo que fue y lo que es

Si había una palabra que definía el Sonorama era familia. El Sonorama era esa pequeña gran familia que se juntaba todos los veranos. Para muchos era ese pueblo al que ir en vacaciones, donde te encontrabas con las caras de siempre, en los sitios de siempre para compartir otra vez esos momentos. Sucedían cosas maravillosas. Cada año esperabas con ansia el Sonorama porque era mucho más que un festival. Eran las fiestas del pueblo. De tu pueblo. Es posible que por ello, con cada nueva edición con una mayor influencia, exista ese pequeño sentimiento de rechazo. No al festival, ni a la gente nueva, si no rechazo a perder el encanto que ves que se escapa. Un encanto que para muchos parece ya moribundo.

Hay que hacerse a la idea que el Sonorama ya no es el Sonorama de hace cinco o siete años. Ya no habrá un concierto como el de Vetusta Morla o Fuel Fandango en la Plaza del Trigo. Ya no podrás ir tranquilamente a las bodegas. Ya no será fácil encontrarte casualmente de nuevo con esa chica o chico que fichaste el año pasado. Ya no podrás ir y volver a primera fila en los conciertos con facilidad. Ya no podrás cruzar tranquilamente la Plaza del Trigo para ir a por un cachi mientras te esperan tus amigos. Ya no comerás sin problemas en el bar que quisieras. Ese Sonorama no volverá. Llóralo, resígnate y asúmelo. Esos años no volverán.

El Sonorama es hoy en día el referente para la música nacional. Y es que si entre los asistentes ya era familiar, para un gran números de músicos lo es de igual manera, y eso se nota. El Sonorama ha encumbrado muchos de los grupos que ahora mueven masas, siendo el grito de “escenario principal” la mayor muestra de que se había conseguido el favor del público. Muchos de los que primero pasaron por la Plaza del Trigo, y luego al escenario principal, ahora son los que encabezan los cárteles de otros muchos festivales. El Sonorama es ese festival tan especial que nadie se quiere perder. Porque si todo el mundo que ha ido vuelve, y habla de él, es por algo. El Sonorama es a día de hoy un referente. Con todo lo bueno y lo malo que conlleva.

¿Estamos ante el mejor Sonorama de los últimos años?

Bajo la opinión de quién escribe, sí. Y es que, más allá del gran cartel de esta edición, este Sonorama se perfila como una solución ante el problema surgido en los últimos años. Había que gestionar el acuciante éxito que estaba sufriendo el Sonorama. Y la respuesta ha sido de lo más acertada, y se puede observar en diferentes aspectos.

1. Vuelta a los carteles de las ediciones que encumbraron el festival

El Sonorama siempre se ha caracterizado por el carácter nacional de sus carteles. Un carácter que en las últimas ediciones se había acuciado quizá demasiado. Nombres como The Hives, Kula Shaker, Mando Diao o Molotov perfilan una vuelta a la apuesta por nombres internacionales de interés. Un aporte internacional que se había quedado como testimonial, cuando en ediciones pasadas eran un gran aporte para un cartel que ya sabemos que traerá el mayor talento nacional. Vuelta a los orígenes.

2. Apuesta total por el pueblo

El Sonorama es el Sonorama gracias a Aranda de Duero. Pueblo y festival han estado unidos como en muy  pocos otros festivales se ha visto, y ha sido siempre uno de los mayores encantos. El aumento de los asistentes (tanto asistentes al festival como no) era un problema. La Plaza del Trigo se había convertido en una gran congestión que desdibujaba el encanto que tiene. Es por ello que la apuesta de la organización por ampliar las actividades por todo el pueblo con nuevos escenarios, no sólo era la solución más inteligente, si no la más adecuada. Hay mucho más Aranda más allá de la Plaza del Trigo, y es momento que la gente la descubra.

3. El Escenario Charco y el Dúo Dinámico

No son un gran acierto por si mismo, si no por lo que significan. La apuesta por iconos como fue Raphael en 2014 o el Dúo Dinámico este año, así como la apuesta por talento de otro lado del océano con el Escenario Charco significan una cosa: el festival está vivo. El festival no se ha estancado, busca nuevos formatos, nuevos nombres, nuevas fórmulas. Pueden ser o no de tu agrado, pero son soluciones. Raphael llenó el festival, el Dúo Dinámico ha sido un golpe mediático perfecto. Se crean puentes con talento internacional con el que compartimos más que el grupo británico de turno. El festival se mueve, y lo hace bastante bien.

4. Zona electrónica

Los pasados Sonorama tuvieron la nave del parque de bomberos (¿cuál era su nombre real?), al tiempo pasaron a la carpa electrónica, y luego se integró en el escenario de futuras estrellas. Es más que evidente que el Sonorama tiene el perfil y el público definido, y ha sido la electrónica la gran perjudicada.  No esperamos un John Hopkins, ni unos Boys Noize, ni un Pional, Edu Imbernon o John Talabot, nombres que se alejan del estilo del festival. Sabemos que siempre han pinchado los dj’s festivaleros por excelencia de nuestra escena. Chema Rey, Eme Dj, Zombie Kids, Buffetlibre, Amable… Primeros nombres que este año algunos podremos volver a ver, además de la gran cantidad de nombres pequeños que se distribuye durante el día por el pueblo. Es por ello de aplaudir, que haya de nuevo un escenario con nombre propio para la electrónica, ver que al menos se tiene en cuenta a ojos del público. Y ojalá volver a ver un nombre distinto, como lo fue Chimo Bayo en su día.

De esta forma, el Sonorama pone los cimientos de lo que será el Sonorama los próximos años. Puede que sea o no del agrado de los más veteranos, pero es el rumbo más adecuado para el festival. Ya que el Sonorama no iba a morir de éxito, pero sí podría haber dejado de ser el Sonorama. Pero esta edición, a priori, lo tiene todo para ser el punto de inflexión para ser el Sonorama del futuro. Un festival ahora multitudinario, pero que mantiene de forma más estrecha su relación con Aranda de Duero, con un cartel más completo, unas apuestas de futuro interesantes y cuidando los géneros musicales que lo integran. El Sonorama quizá deje de ser esas fiestas de pueblo familiares que fueron, pero pone las bases para ser ese festival multitudinario que mantiene su esencia que tanto le caracteriza. Es por ello que sí que puede que estemos ante el mejor Sonorama de los últimos años. El Sonorama que los nuevos conocerán, volverán, hablarán de él y arrastrarán a su amigo que no sabe muy bien qué es aquello de lo que sólo se habla con cariño y añoranza. Como me pasó a mi, y seguro que os pasó a muchos de vosotros.

Enhorabuena a Art de Troya, a la estupenda gente de Aranda de Duero, a Javi y Charo del Bar Razones, a los más veteranos con sus camisetas de Standstill y sus Wayfarer o sus flequillos y vestidos de flores, a los nuevos que venís a descubrir este festival. A todos los que hacéis posible el Sonorama. Nos vemos un año más.