Cae sobre mí
el cuerpo contorsionado de la noche
y un grito nace sin llanto
astillando sus falanges
(sus pequeñas falangitas de bebé prematuro) contra la pared cavernosa de mis pupilas.

¡Ah! Quién tuviera mil vidas
para lamer la sangre de los hijos muertos en guerras lejanas y estúpidas
que nadie comprende.

¡Oh! Tragedia primera del mundo
que a través de los siglos
has roído nido
en la espina clavada a la piel de mi pecho.

Ahora entiendo mejor el despiadado mecanismo de las despedidas navideñas.

Algo dentro de mi
me ha dejado para siempre.

Se me ha caído el móvil. Se ha roto la pantalla.

Y era,
me cago en la puta

¡ERA NUEVO!

Cae sobre mi
el cuerpo contorsionado de la noche
y un grito nace sin llanto
astillando sus falanges
(sus pequeñas falangitas de bebé prematuro) contra la pared cavernosa de mis pupilas.

¡Ah! Quién tuviera mil vidas
para lamer la sangre de los hijos muertos en guerras lejanas y estúpidas
que nadie comprende.

¡Oh! Tragedia primera del mundo
que a través de los siglos
has roído nido
en la espina clavada a la piel de mi pecho.

Ahora entiendo mejor el despiadado mecanismo de las despedidas navideñas.

Algo dentro de mi
me ha dejado para siempre.

Se me ha caído el móvil. Se ha roto la pantalla.

Y era,
me cago en la puta

¡ERA NUEVO!

poema de Miki Garofalo