El día que me gustó Mario Casas

Su voz me sonaba repulsiva. Su inexpresión facial me ponía de los nervios. Le odiaba. Me volví un autentico hater. Por no hablar de esas formas a lo ‘chulo madrileño’ (aunque es gallego) tan insoportables. Nada, cero, asco máximo. De hecho siempre dije (y esto lo mantengo) que ‘Grupo 7’ hubiera sido una de las mejores películas españolas si no fuese por Mario Casas, porque su personaje no era creíble con él interpretándolo. Pero lo mismo dije con Quim Gutiérrez en ‘La cara oculta’. Es una lacra a erradicar en el cine, eso de coger a actores jóvenes para papeles que no corresponden con su edad. Dicho lo cual, si ‘Grupo 7’ se empezara a rodar hoy y yo fuese Alberto Rodríguez (ojalá) no dudaría en contar con Mario Casas para encarnar a ese policía en la Sevilla de 1992. Bueno, igual un poco y cogería a Raúl Arévalo, pero el chaval no me está desagradando últimamente. Me explico… pero antes dadle al play, que suene ‘Sangre y Alquitrán’.

Con la voz de Soleá Morente y la música de Joe Crepúsculo nos levantamos de las butacas, un tanto desencantados (la sala, en general) con lo que hemos visto. Por una parte ‘Toro’ es una de las películas más violentas que se han producido en el estado español y eso, así de primeras, me puso bastante cachondo. Sangre, acción, ruido, oscuridad, carburadores, muerte, traición, suciedad, todo esto y mucho más rodea a uno de los ambientes más turbios (no confundir con Torbe) que recuerdo en nuestro cine. Es indudable que Kike Maíllo (‘Eva’) es uno de los directores con más proyección y aquí ha buscado otra vez un estilo distinto. De hecho nadie podrá decirle que no ha arriesgado, porque en lo visual ha conseguido una estética muy personal y el tempo del filme está bastante conseguido. Es inevitable no estar en el cine y acordarse de ‘Drive’, porque evidentemente bebe de ella, pero sería un error compararlas o minusvalorarla por ello. Cada una tiene su estilo y Maíllo no pretender ser el flipado de Nicolas Winding Refn. De hecho me cuesta encontrar grandes referencias para su trabajo, más allá del ambiente recóndito y oscuro de la Andalucía (‘on the road’) de los 80 llevada al 2016 y, posiblemente, la serie ‘Crematorio’ que estaba basada en la novela de Rafael Chirbes.

Aunque no es una ‘road movie’ ni un ‘espagueti-western’, este thriller de acción se mueve muy bien entre los dos géneros y su único pecado es tener un guión previsible. Aún así este detalle lo vamos a colocar hacia el fondo, porque es una película tan personal que el gusto está en las sensaciones que produce. Sobra decir que una vez más José Sacristán nos abruma con su papel y Luis Tosar nos regala un personaje diferente, de esos que empiezas odiando pero acabas queriendo como al Sheriff de ‘Los Odiosos Ocho’.

ToroMarioCasas

Sin embargo y para terminar haciendo referencia al título del artículo, es imposible no hablar de Mario Casas. No lo vamos a comparar con Ryan Gosling en ‘Drive’, ni mucho menos, pero el actor de A Coruña ha solventado muy correctamente su personaje de Toro. De hecho os he mentido, ya me gustó bastante en ‘Mi Gran Noche’, porque ese día salí del cine pensando “mira, este pavo ya ha encontrado su rol haciendo de tonto gracioso”. Eh, que no me equivocaba, en esa película me reí muchísimo (y con él también), pero este papel en ‘Toro’ también me ha convencido. No como Miguel Ángel Silvestre. Contigo no tío, en nada. Déjalo, tú no lo intentes más.

Pd: ¡Por fin una película con títulos de crédito iniciales! Espero que alguien me de más referencias, pero cada vez que los veo en el cine me emociono, aunque luego no sean la hostia. Uno que nunca me falla, el maestro: David Fincher.