La cultura pop destrozó mi relación sentimental

John Cusack

John Cusack en ‘Alta Fidelidad’

“Books, films, records. These things matter”. En primer plano, John Cusack mirando a cámara con posado trascendental en ‘Alta Fidelidad’. Y tiene toda la puta razón. Parémonos a pensar en la importancia que tienen los libros, las películas y los discos en nuestra vida. Es paradójico que la gente se preocupe porque los niños jueguen con armas o vean vídeos violentos, pero les dé igual que escuchen miles de canciones sobre sufrimiento, rechazo, pérdida, miseria y dolor. La escuela inculca valores e ideas como la no violencia y la paz, pero tradicionalmente ha dejado al margen la gestión de las emociones. Estamos confiando a la cultura pop nuestra educación sentimental sin tomar consciencia de que estos son los referentes que adoptamos para la construcción de la propia personalidad y de que los modelos de conducta que ofrecen marcarán la forma en que nos relacionamos.

Uno de los tres pilares sobre los que se sustentó mi educación sentimental es ‘Alta Fidelidad’, una obra que ha adquirido el estatus de clásico por saber captar y reflejar  cómo se sienten los hombres ante determinada situaciones vitales y amorosas. Esta novela de Nick Hornby está protagonizada por Rob Fleming, un treintañero que regenta una tienda de discos, percibe el mundo a través de canciones, confecciona compulsivamente listas Top 5 y en el momento en el que transcurre el argumento se encuentra inmerso en una crisis vital. En definitiva, Rob Fleming lo tiene todo para que el lector melómano, tardoadolescente y con cierto sentido de la fatalidad sentimental se proyecte a sí mismo logrando mimetizarse con el personaje.

El punto de partida de la novela es la ruptura entre Rob y Laura. Para Laura, la causa de la ruptura es la incapacidad de Rob para comprometerse. Rob, en cambio, lo achaca a que su colección de discos y la de Laura eran incompatibles. Yo lo tengo claro: opino, claro está, igual que Rob, porque a estas alturas la mímesis de mi persona con este personaje es total y va más allá de nuestra incapacidad de asumir responsabilidades y una marcada tendencia a culpar a los demás de la desgracia propia. Leí ‘Alta Fidelidad’ por primera vez en la primera etapa de mi relación y por última a cuatro meses de nuestra ruptura. “No eres tú, soy yo. Pero la culpa es de la cultura pop que me hizo así”. Esto debí decirle, porque es la verdad y ella no se merecía una mentira más. Lo cierto es que es una cita muy Rob Fleming porque en una misma frase elude toda responsabilidad e incluye la palabra pop.

Hay libros que tienen espejos en vez de páginas de blanco papel y hay discos que tienen nombre y apellidos. Sí, esto bien vale para ‘Alta Fidelidad’ y para “El incendio” de Sidonie. Era el verano de 2009, en septiembre empezaba la universidad y estaba enamorado de la chica de la que hablaban las canciones de Sidonie. Han pasado 7 años desde entonces. Ahora leo “¡Viva el loco que inventó el amor!” y lo único que me sale decir es “Oh, venga ya. Vete a la mierda, Marc”. Pero hubo un tiempo en que esa frase fue un reflejo de mi estado de ánimo y eso es, precisamente, todo lo que podemos pedirle a veces a una canción pop. Pasaron los años, se sucedieron los discos de Sidonie, y fue con estos con los que me di cuenta de que en la vida sucede igual que en su discografía: cuando el incendio se extingue lo que queda es una historia de amor asincrónico. Maldito seas, Marc Ros. Esto se avisa antes.

Lo nuestro fue una historia de chico conoce a chica, y lo que le sigue son 2.500 días juntos. Una de esas tardes la echamos viendo ‘(500) Days Of Summer’, la película que me presentó a The Smiths. Desde un primer momento me sentí cómodo adquiriendo como propio el tono más trágico de su pop melodramático, y progresivamente me fui situando más y más cerca del patetismo que caracteriza a los personajes que trazaba Morrissey en sus canciones. Otro personaje con el que creí identificarme desde el primer momento es Tom Hansen. Él me hizo creer que era posible invertir el estereotipo en una relación. También él me hizo odiar a Summer, porque nadie ama a Ringo Starr y todos odiamos a Summer. Todo eso antes de darme cuenta de que en mi relación Summer era yo.