Crystal Crystals, el último gran grupo

La separación de los Beatles en 1970, el Woodstock del 69, el fin del pop español de los 80 con las muertes de Antonio Vega y Antonio Flores o la evaporación casi pareja del Britpop y el Grunge con la llegada del nuevo milenio, son algunos de los momentos clave de la historia de la música tal y como la conocemos y que nos llevan a afirmar que en el verano de 2016 murió el indie español. Hoy en Sesión Golfa entrevistamos a una de las bandas protagonistas de aquel estallido.

Crystal-Crystals

Surgidos de la cantera inagotable que era el Proyecto Demo de Radio 3, Crystal Crystals pronto empezaron a sonar en los iPods de toda una generación. Un éxito arrollador y demoledor a partes iguales.

–   Con apenas 3 canciones subidas a Bandcamp, empezamos a girar en 2015, durante el invierno y la primavera. Sonar en Radio 3 nos acercó quizás a un público distinto al que teníamos antes. La gente se sabía las letras de canciones que ni siquiera teníamos editadas, se hacían camisetas del grupo de forma artesanal. Si hasta teníamos club de fans, las “Crystalers”, que nos seguían en una furgoneta de concierto en concierto.

Ahí empezó el boom. Gira exitosa, crece vuestro público, y ficháis por un sello importante.

–   Si. Fue en cuestión de meses. Firmamos un contrato por 2 discos y gira de festivales veraniegos. Sin saberlo, estábamos firmando nuestra sentencia de muerte.

La experiencia no fue bien desde un principio, quieres decir?

–   Quizás “bien” no es la palabra, pero todo fue raro desde que entramos por la puerta del edificio en el que estaban las oficinas del sello. Una de las primeras cosas a las que nos obligaron fue a echar a Chuco, el batería, porque no era “excesivamente guapo” y eso no vendía. Llevábamos tocando juntos 8 años pero aceptamos porque no nos quedó más remedio. En su puesto, el sello metió a un músico de sesión que había grabado con gente importante.

También nos dejaron caer que nuestra imagen no era la adecuada, y nos concertaron una reunión en la sede de una prestigiosa ropa de marca, donde un grupo de personal shoppers y estilistas nos hacía cambiar de ropa y discutían entre ellos sobre qué le quedaba mejor a cada uno.

Sin embargo, la parte musical si funcionó.

–   A su manera, si lo hizo. Cuando los directivos escucharon nuestras canciones, decidieron que el primer single del disco lo compondría alguien que “trabajaba con los grandes”, y si a ellos les había funcionado, a nosotros también. Sacamos un largo de 11 canciones, de las cuales, al final, yo compuse 7 y él, 4. Nos costaba defender canciones ajenas como nuestras y tener que ser cínicos en entrevistas y encuentros con fans, pero era nuestro sueño, se estaba cumpliendo y aquellas eran las consecuencias.

Pongámonos en situación. Marzo de 2016. Sacáis “El amor es lo mejor” vuestro primer disco y el single “Tu vestido de flores me hace verlo todo de colores” se convierte en la banda sonora del año. Sois la banda de moda.

–   De repente no podíamos salir a la calle. Todas las chicas se querían acostar con nosotros y todos los chicos querían tener nuestra imagen. Las frases de aquella canción inundaban Twitter, todos los miembros del grupo teníamos nuestra propia “cuenta parodia” y llegamos a los 20 millones de seguidores. Anuncios en televisión, meet & greet en todos los Burguer King de España, sesiones de fotos de 3 días, una locura.

Y luego vinieron las 31 Rivieras.

–   Exacto. En Marzo pasamos 31 días tocando, noche tras noche, en el mismo recinto. Gente durmiendo en la calle esperando a la apertura de taquillas, peleas por las primeras filas…Increíble. Nosotros no habíamos estado tan cansados en toda nuestra vida. Una noche incluso tuvimos que hacer playback, pero dio igual, nadie se dio cuenta y seguimos adelante.

Pero la cosa no terminó ahí. Llegaba el verano, con disco nuevo y la gente deseando veros en los festivales.

–   Ese fue el principio del fin. En una reunión en Abril nos dijeron que nuestro contrato incluía una cláusula por la cual debíamos tocar en todos y cada uno de los festivales del verano, aunque se solapasen. Dijimos que sí, sin saber muy bien lo que se nos venía encima. Llegamos a tocar en 4 festivales en dos días. El sello contrató a unos dobles que actuaban en los más pequeños, sin que nadie se diese cuenta. El público boicoteaba al resto de bandas y los promotores se negaban a contratar a otro grupo que no fuese el nuestro. Se cancelaron varios festivales por este motivo, pero al resto parecía darles igual. Conciertos vacíos, con gente esperando en los campings a la hora del nuestro, los festivales negaban licencia de venta a cualquier puesto de merchandising que no incluyese nuestros productos, y obviamente todo aquello acabó por explotar. Colegas de camerino que se negaban a volver a tocar en España y decidieron hacer giras por el extranjero para poder sobrevivir, los grandes festivales sólo nos querían a nosotros y se dejó de escuchar a bandas americanas o inglesas. El concepto de festival como tal, desapareció.

Y la situación se hizo insostenible para vosotros.

–   Nos dimos cuenta de que aquello iba a morir cuando, tras uno de los últimos conciertos, metidos en el camerino, empezamos a escuchar gritos al otro lado de la puerta. Abrimos y la imagen nos puso los pelos de punta. Aproximadamente unas 1000 personas chillando enloquecida, amenazándonos con que si no volvíamos a tocar otra vez todo el repertorio desde el principio, no nos dejarían salir de allí. Salimos y tocamos, pero no por nuestros fans (o al menos eso decían ser), sinó por nuestra integridad. Sabíamos que aquel sería nuestro último concierto. Nada más subir a la furgoneta llamamos a nuestro manager y rompimos el contrato. Ese fue el fin de Crystal Crystals y el fin del indie español.

Vendrán nuevas propuestas, nuevos estilos y nuevas formas de entender el mercado y la música en sí. Todo se reinventará y de alguna manera con el paso de los años y de las modas. Cualquier parecido de esta entrevista con la realidad es simple coincidencia. Disfrutadlo mientras dure, y que dure muchos años.