Crazy Ex-Girlfriend

CrazyExGirlfriend

Todos nos acordamos de Rachel Bloom, la ganadora a Mejor Actriz de Comedia en la última entrega de los ‘Golden globes’ por dos cosas:

1.En algún momento de la gala todos pensamos que era la hermana desconocida de Orlando Bloom.

2. Tuvo el discurso más entregado, histérico, espontáneo, simpático, apasionado y natural que hemos visto jamás en la historia de una entrega de premios. Y ya es decir. Poco más y se come a besos a todo el público. Esa espontaneidad y candidez, a mi particularmente, me conquistó. Y fue entonces cuando decidí empezar a ver su serie: ’Crazy exgirlfriend’. Y no solo porque Rachel me pareció, en ese momento, la ‘celebrity’ más adorable del año (después de Jacob Tremblay y BB-8), sino porque la serie prometía. Aunque no hubiera leído nada sobre ella antes. Os diré que no me arrepentí de mi decisión.

Mirad, ‘Crazy ex girlfriend’ es la serie revelación y estrella absoluta de ‘The CW’ este 2015 /2016 (recordemos que esta cadena lleva dos años sorprendiéndonos, también con el pelotazo de ‘Jane The virgin’) y además una de las ficciones más originales/cómicas/profundas que se hayan hecho nunca. Vaya combinación.

Nos cuenta la historia de Rebecca Bunch, una brillantísima abogada licenciada en Yale que trabaja en uno de los bufetes más prestigiosos de Nueva York. Rebecca tiene un ‘sueldazo’, aburridos trajes caros y un alisado perfecto, pero no es feliz. Le hablan los anuncios de mantequilla de la tele, tiene que lidiar con una madre con unos niveles altísimos de exigencia, los ataques de ansiedad empiezan a hacer de las suyas y aún no ha encontrado el amor.

Hasta que un día, como si de una revelación divina se tratara, se encuentra de bruces con su ex novio de la adolescencia Josh Chan, al que no ve desde un campamento de verano. Ni corta ni perezosa, decide mandar a paseo su vida anterior y marcharse a vivir a West Covina, California (a tan solo dos horas de la playa) porque… bueno, desde luego, no porque Josh Chan viva allí. O al menos eso dice la intro. Allí, empieza a trabajar en un despacho bastante más modesto, se riza el pelo, y descubre… que Josh tiene novia. Una monitora de yoga bastante bruja, Valencia-que según ella significa valiente en castellano- y que le hará la estancia en West Covina imposible. Su nueva vida no le hace infeliz, pero Rebecca sigue mintiéndose a sí misma. ¿Qué la llevó a tomar esa decisión tan drástica? ¿Será descubierta? ¿Su madre la desheredará? Veremos.

La serie, musical por cierto, es una gran parodia/homenaje al género, en la que cualquier momento o situación es buena para entonar una canción. Una gran sátira, que además nos regala canciones humorísticas que no dejan de ser grandes temazos (muchas veces encierran homenajes también) y todo tipo de personajes cliché enfocados desde una perspectiva nueva (La mejor amiga, el jefe enrrollado, White Josh, la vecina que nos recuerda muchísimo a Aubrey Plaza en ‘Parks and Recreation’) Por otra parte, la serie ahonda y exagerándolo bastante, en el ideal de locura y amor ciego, ese que a veces experimenta el cerebro de las personas enamoradas, u obsesivo-compulsivas, en este caso particular.

Una serie que habla del amor. Un amor que por otro lado, no tiene por qué ser el convencional. Sin caer (o no siempre) en cursilismos o tópicos (o que más bien se mofa de estos últimos) y que explora, a sabiendas, los recovecos más profundos del alma de sus personajes. Pues sí, es que hasta las ex novias trastornadas (con mucho cariño) que no lo son tanto, tienen su pequeño corazón y también mucho, pero que mucho, equipaje emocional. ¿Por qué Rebecca está tan desequilibrada? ¿Qué  lleva a una persona tan inteligente a hacer cosas tan mal vistas socialmente sin importarle el porqué? Es un misterio.

Rachel Bloom, creadora de la serie, es además, lo mejor de ‘Crazy exgirlfriend’ (junto con el resto del reparto, maravilloso). Esta excéntrica ‘youtuber’, cuyos videos podéis visitar en su canal Racheldoesstuff (tiene además, el mismo nombre de usuaria en todas sus redes sociales) es una auténtica bomba. Protagonista absoluta, no obstante, sabe compartir las canciones con  todos y cada uno de los miembros del reparto -incluso cantan los secundarios, y extras- y ha sabido explotar bastante bien el filón de las redes sociales, colgando en su canal los videos musicales de cada capítulo, antes incluso de que se estrenen.

Os reto a ver el primer capítulo sin acabar cantando en modo ópera el tema principal ‘West covina’, que Rebecca interpreta montada en un ‘pretzel gigante’ (¡como no quererla!) y adorando la serie. Os va a encantar.