Harto hasta las trancas de quien cree que el bolígrafo
lo coronó poeta,
de quien decora su silueta con medallas autoimpuestas
de escritores virtuales nacidos de la apología del hastag.

Harto de quien busca el verso para no dormir solo,
de quien prostutiye la rima para disimular su talante
y de talentos que crearon las editoriales.

Vosotros no sois poetas,
sois el resultado de un mercado hecho trizas
la necesidad de alimentar la mediocridad de nuestro tiempo
el principio del fin de la magia que nace de las palabras
de quien se ha tatuado sus propias cicatrices para no olvidarlas.
Vosotros no sois poetas,
vosotros que sazonáis el papel con vuestro vómito
que no buscáis la perfección más allá del abrazo de un corazón en la pantalla,
vosotros fingidores,
escritores de lo intenso
del verso en ciento cuarenta lastres
que acabaron por derrumbar el hambre de quien busca su sexto sentido al acariciar los márgenes.

Poeta no es el que escribe,
poeta es el que vive la vida esquivando el aire
el que rompe su recuerdo en cada golpe de verso
el que desmembra su mirada para alimentar su aliento,
poeta es el que ruge por la noche cuando le asalta un ejército de dudas
y en el espacio que separa el bolígrafo del papel
se encarniza en una batalla contra su propio insomnio.

Poeta es el que renace de un latido de plástico azul
el que imprime el crujir de sus huesos en un corazón ajeno
el dolor de sus pupilas en un suicidio de besos.
Poeta es el que espera al otro lado de la derrota
poeta es el que cae por el peso de sus propias cadenas
cuando al atarlas al mástil de su texto naufraga sin llegar a ver el agua.

Así que no os llaméis poetas
no os llaméis poetas si no habéis logrado hacer temblar de miedo
el silencio,
no os llaméis poetas si no habéis extingido el fuego de vuestras palabras en el temblor de otro cuerpo,
no os llaméis poetas si escribís con la vista puesta en la moneda,
que el verdadero poeta vive con lo puesto
y con lo que otros dejaron en su recuerdo.

Así que no os llaméis poetas,
porque poeta es el que pasa días en vela por no encrontrar la palabra justa,
el verso que te haga pensar
que no todo está perdido,
que éste no es nuestro mundo
y que el nuestro lo hallaremos en los sueños de quien tenga valor
para creer en ellos.


Carles Sanchís