El Chenoísmo, tu verdadera religión

Cuando eres pequeño, normalmente adoptas las creencias (o las no creencias) y hábitos de tus padres. No es hasta la adolescencia cuando empiezas a desarrollar tus propios pensamientos, tus propias ideas y tus propias decisiones. Te quedas con la religión con la que has crecido, te vuelves ateo, o te conviertes a una fe que encaja más con tu personalidad, y dejas de ser católico para ser benevoliano del quinto planeta, o directioner, o chenoísta. Del directionismo ya si eso hablaremos otro día, cuando se me pase el disgusto del abandono de Zayn. Hoy el tema que nos ocupa es el chenoísmo. Tú no lo sabes, pero llevas formando parte de esta religión catorce añazos ya. Ojo ahí. El chenoísmo es una creencia sacrificada, muy del drama y del sufrir, pero que se ve recompensada cada vez que la diosa suprema aparece en tus altavoces, en tu televisión o en tu proyector de cine si te has puesto por decimoquinta vez el dvd de ‘OT: la película’ que encontraste de oferta un día en el Alcampo y te hizo inmensamente feliz. Haces constantes referencias a ella, a sus canciones, y te emocionas cada vez que alguien las hace, porque si encuentras a otro chenoísta sabes que eso es amistad verdadera ya para siempre jamás.

Chenoismo

ORÍGENES

Como he mencionado arriba, para hablar de los orígenes de esta religión hay que remontarse catorce años atrás, concretamente al 22 de octubre de 2001. Empezaba en TVE un programa en el que dieciséis personas luchaban por su sueño de ser cantantes, petarlo y vivir de la música. Algunos lo consiguieron, otros no, y sólo una de ellas se alzó como verdadera diva nacional. María Laura Corradini tenía por aquel entonces 26 añitos, venía de cantar en el Casino de Mallorca, tenía bastante mala hostia y protagonizó la mayor historia de amor de todas las ediciones de OT, y me atrevería a decir que de cualquier reality de este país. Esa relación de Chenoa  y Bisbal te marcó tanto como la de Quimi yValle, la de Marcos yEva, la de Israel ySilvia, la de Ángel ySabrina. Y aparte, te flipaba cada vez que salía al escenario. En tu memoria siguen esas interpretaciones de ‘Otro amor vendrá’ con Geno A. S. (antes de sufrir), ‘El hombre del piano’, ‘Lady marmalade’ con Gisela y Vero, o ese himno de amor que probablemente te bajaste como politono que fue ‘Escondidos’ con David Bisbal. El chenoísmo había arrancado y mira que los juancamistas podrían haberlo superado, pero tuvimos suerte.

LA DIOSA SUPREMA

Este punto es un poco obvio, pero nunca está de más resaltar la grandeza de Chenoa, que lo mismo publica temazos, o va a Eurovisión y no se equivoca al bailar, o te vende productos de Avon, o te hace un monólogo riéndose de su vida amorosa, o va de invitada a Tu cara me suena y le da la mayor puntuación a la imitación de Bisbal que a la de la suya propia. Hay que quererla, y ya está.

CÁNTICOS

En esta religión, la música es uno de los pilares más importantes. Aquí no se canta “por este pan, por todo don, te alabamos, te alabamos”, pero se canta “ven y atrévete, sedúceme, soy lo mejor que va a pasarte”, que personalmente, me parece mucho más interesante creerte lo puto más que ponerte a alabar cosas. La comida está para comerla, no para alabarla. El tiempo que empleas en alabar unos macarrones es tiempo en el que no estás comiéndolos. No sé, tú verás. Cuando llegas a esa conclusión, eres mucho más feliz y puedes celebrarlo cantando ‘Todo va bien’ (madre mía, qué manera de hilar. Ni Ángel Martín en sus mejores tiempos, amigos).

DÍA SAGRADO

Aquí nos hemos copiado un poco del catolicismo. El día sagrado de los chenoístas también es el domingo, porque es el día del drama, el día de ponerte la colección que regaló El Mundo el año pasado de comedias románticas mientras comes helado de chocolate, acompañado de napolitanas de chocolate y tarta de chocolate, te haces un moño horrible, te coges la manta y ala, a sufrir. Y es que Chenoa está muy ligada al drama. Creo que no hace falta recordarte ese momento en el que se entera por la prensa que Bisbal es un desgraciado de mierda ha decidido romper su relación y baja al portal con lágrimas en los ojos a demostrar que aparte de diva máxima, también es humana. Lo que nos lleva a…

VESTIMENTA

Sí, la prenda sagrada del chenoísmo es el chándal. Porque da igual si eres una persona que te gusta vestir bien, cuidar los detalles de tu look y que la última vez que te pusiste chándal fue en las clases de Educación física del instituto. Si eres chenoísta, apreciarás el chándal (gris, si te quieres poner en plan talibán) como un elemento más del drama dominguero. O del drama no dominguero. Del drama general, vaya.

MANDAMIENTOS

1. Amarás a Chenoa sobre todas las cosas.

2. No dirás el nombre de Álex González en vano.

3. Santificarás los conciertos y los pintalabios de Avon.

4. Honrarás la memoria de los estilismos de principios de los 2000, pero con distancia. Mucha.

5. No matarás, a no ser que sea Elena Tablada, que ahí te lo puedes pensar un poco.

6. No cometerás actos impuros ni plastifiques mi corazón (perdón por esto).

7. No te pasarás el micro de una mano a otra sin tenerlo totalmente controlado.

8. No darás falsos testimonios cuando tengas a periodistas esperándote en tu portal.

9. No consentirás que te vuelvan a peinar como en el videoclip de ‘En tu cruz me clavaste’.

10. No codiciarás las canciones ajenas, porque total, ninguna va a ser más maravillosa que ‘Cuando tú vas’.