Gasoles

“Qué tal. Bienvenidos al curso baloncestístico 2014 2015. All Star de Nueva York.”

Así hubieras abierto esta noche si la vida no te hubiera llevado tan pronto. Se te echa de menos, Andrés. Mucho. Creaste una generación de apasionados que ahora te escuchamos susurrar por lo bajo en cada jugada y repetimos tus motes y coletillas como si fuesen nuestra oración diaria.

Supongo que lo estarás viendo todo desde arriba, con esa media sonrisa triste que tenías siempre, y estarás orgulloso, tan orgulloso como estamos nosotros, de ver hacer el salto inicial de un partido de las estrellas a dos españoles. Tú le llamaste E.T. y a él nunca le gustó demasiado, pero el respeto y el cariño que te tenía, hizo que nunca te dijera nada. Hoy él y su hermano hacen historia, y tú deberías haber estado aquí para contarlo.

Supongo que te gustaría conocer a Stephen, el hijo de Dell “Muñequita Linda” Curry, ¿te acuerdas? Cómo te gustaba verle enchufar. Este chico es increíble, talento puro, y la tiene, Andrés, tiene la sonrisa de los jugones. “¿Por qué todos los jugones sonríen igual?” Te fuiste sin haber encontrado respuesta a tu pregunta, pero quizás esa era la magia. Nunca hubo respuesta.

Hubieras disfrutado con el juego de los Atlanta Hawks, un equipo que consiguió que nombraran MVP del mes ¡¡a todo su quinteto inicial!! Estos son el verdadero club de “Ganarás el pan con el sudor de tu frente”. Les llaman los Spurs del Este pero tú y yo sabemos que Spurs solo hubo y hay unos, los de San Antonio, que ahí siguen, cuarentones, veteranos de guerra pero fieles a si mismos. No se si encontraste por fin a Lupita, pero sigue sonando el teléfono rojo a Moscú de Popovich y Duncan sigue siendo Siglo XXI, aunque La Ceja Davis ya le pisa los talones. ¿Qué apodo le habrías puesto tú?

Ya no están McGrady, ni Iverson. Kobe se arrastra por la pista y aunque sigue metiéndolas de 30 en 30, los Lakers son una banda, y también los Knicks. Hay cosas que no cambian, pero han vuelto los Warriors y hubieras sido fan de los Splash Brothers, los Bulls vuelven a ser los Bulls y parece que todo está en su sitio.

Te hubiera gustado todo esto, ver a Daimiel convertirse en uno de los periodistas más respetados del país, ver crecer a esa generación de locos del baloncesto que tu creaste, porque mi pasión es culpa tuya, y ahora que me acerco a los 30 empiezo a entender una de tus frases que más marcadas se me quedaron: “Desnudo un chimpancé, vestido un gentleman”.

Ya no quedan periodistas como tú. Ya no quedan hombres como tú.

Te fuiste pero quedarás siempre en nuestros corazones. No saludaré si algún día me apunta una cámara en el All Star, “porque eso es de paletos” como decías cada año.

Me despido con música, a tu manera, discreto y elegante.

Era demasiado pronto para parar. Era demasiado pronto para que te pararan.

Hasta siempre, Andrés.