Carta a mí mismo

¿Qué haces? Dime que no estás leyendo esto desde el sofá de tu casa, tirado y sin trabajar un martes por la mañana. Bueno, al menos dime que tienes casa. O no, pero que tu vida está siendo una aventura a lo largo y ancho de la Tierra. ¿Has venido a avisarme de que me van a dejar o que no tome tal decisión? Sí, posiblemente me arrepienta de ciertas cosas que he hecho. Será una pena si sobrevivo a los 27, supongo.

QueridoYo

No sé cómo sería esa conversación con mi “yo” de 45 años pero creo que, después del susto por verme medio calvo y con canas, le preguntaría muchas cosas. ¿Quién no ha intentado imaginar cómo será su futuro? Yo pienso que estaré en Valencia, en una ciudad que por fin hemos recuperado, que todavía me dignaré a intentar descubrir grupos nuevos, que las salas de cine seguirán existiendo, igual que la Wah Wah, el Loco o el Ocho y Medio, que rondaré los mil seguidores en Twitter y que seguiré pasando por los festivales de música, aunque ya no sea lo mismo…

¿Al final hicimos algo en el mundo del cine? ¿Nos doctoramos? ¿Cuántos años vivimos en el piso con nuestros amigos? ¿Qué paso con aquella chica de la que estábamos tan colgados? ¿Vivimos en Valencia o nos hemos cambiado de ciudad? ¿Benimaclet le remontó aRuzafa? ¿Nos hemos vuelto a enamorar? ¿Seguimos bebiendo gin tonic? ¿Murió alguno de estos en un festival? ¿Todavía vive Jordi Hurtado? ¿Ya hemos ganado la Champions? ¿Qué tal la prueba de la próstata? ¿Hemos viajado a la luna? ¿Hicimos algo con nuestra vida, así en general?

Quiero saber lo que nos pasa, lo que te pasó. Dime que cogiste aquel tren, que os visteis aquella tarde, que estuvisteis juntos en ese festival, que bailasteis hasta que sonó el vals, que al final os abrazasteis. Dime que no te has cansado de viajar, que ya no utilizas esas horribles zapatillas marrones, que te siguen quedando mal las gorras y que los pantalones campana nunca volvieron a estar de moda. Dime que las resacas a los 45 no son tan malas, que sobreviviste al Jäger y al tequila, que no discutiste mucho a la hora de elegir los nombres de tus hij@s, que no la dejaste escapar como al resto. Dime que no tengo de qué preocuparme y que puedo dedicar los años que me quedan a seguir disfrutando de la vida. Dime qué puedo hacer, para no emborracharme ahora mismo. La verdad, espero que cumpliéramos nuestra promesa de no tirar la toalla antes de los 30.

Muchas preguntas sin respuesta la verdad, aunque tampoco tengo prisa, prefiero soñar y hacer como Tardor en su Una ciutat invisible, que termina escribiéndose una Carta a mi mateix, que además ha servido de inspiración para este texto. El domingo podremos regresar al futuro con esa canción, fantasear con lo que seremos y pensaremos dentro de muchos años, todo mientras disfrutamos una vez más con una cerveza en la playa.