Me he visto en una de las peores situaciones de mi vida, joder. Todo comienza unas semanas atrás cuando decido dejar mi relación. Me veo en la puta calle con dos euros. En un primer instante una amiga me acoge en su casa, tengo el mes de agosto para buscar algo. Los días van pasando rápidamente. Veo muchas ofertas en Internet, visitó varias webs, incluso llamo a una inmobiliaria. Pero todo es una mierda, sea por el dinero o por las condiciones, me piden algunos requisitos o avales que no tengo, soy pobre. Regreso a las webs de anuncios dónde no piden avales ni señales. Me fijo en uno. Parece una habitación amplia, con balcón y baño propio. Ciento ochenta euros al mes, me queda cerca del trabajo y los estudios. Llamo por teléfono y quedo un lunes para ir a verla. Con cuatrocientos euros al mes tendré que comer patatas y arroz una temporada larga.

Entro en el piso, el dueño me explica que vive con su novia. Son de Ecuador. La habitación es amplia, pero sucia muy sucia. El baño, pequeño, con un color amarillento en las baldosas llenas de mugre y vida extraterrestre, pero equipado con ducha, una ducha indescriptible pero ahí está con sus mamparas grises.

Se ve todo viejo y me abre la puerta de la habitación con unos alicates porque el pomo está jodido, totalmente destrozado, roto, hecho añicos, el dueño me dice que lo arreglará y que me pondrán cortinas para el balcón.

En mi caos y desesperación, enajenada y con la esperanza de cumpliesen su promesa de adecentar y limpiar el lugar decido quedarme la habitación, quiero un nuevo comienzo. Mi pesadilla acababa de empezar y yo ni lo sabía. Les dejo algo de señal. “Me voy, en una semana vuelvo con mis cosas”, les dije.

Ayer volví. Y joder, fue una gran sorpresa llena de mierda y más mierda. Llegué con mis cosas a cuestas, el dueño no estaba, me recibe su novia y su cuñado recién llegado de Ecuador, durmiendo en el sofá . El pomo de la habitación seguía destrozado, la novia del dueño coge un destornillador lo mete en el pomo, da tres vueltas y puerta abierta. Me quedo flipada y esto no ha hecho más que comenzar.

Todo sucio, muy sucio, es un sitio grís, me entran picores. Estoy en shock. Veo pasar ante mi a una niña, tendrá unos tres años. Otro habitante más. Somos cinco. Siento una presión en el pecho. La novia del dueño me dice que es su hija y me pregunta si quiero las cortinas para el balcón. Me las intenta poner con su cuñado. La barra de las cortinas se dobla, no cierra bien, se salen del sitio y quedan medio colgadas de ninguna parte, como yo, yo soy esas cortinas grises. Me informa de que la persiana se rompió hace poco. Hola, vivo frente a una avenida en un primero con balcón, no tengo privacidad, y la mugre me va a devorar. Necesito un kit anti-chinches rápidamente.

Voy al baño, observo la mierda a mi alrededor, en esas baldosas que ahora son color caca hay unas salpicaduras extrañas, no quiero saber de qué son. Hago de corazón tripas y decido limpiar. Bajo al super y me dejo treinta euros en productos de limpieza, lejía mucha lejía, pienso en fumigar directamente, en hacer un holocausto con la mierda. Vuelvo a subir y veo a otro niño, me dice su nombre, que tiene siete años, su madre está en Francia trabajando y está allí porque lo “cuidan”. Flipo. El niño está vagando de una habitación a otra sin nadie que le haga caso. Me da conversación mientras limpio el baño y chorrea la mierda de las paredes. Estoy agotada, nerviosa y con taquicardias. Somos seis. Pienso en tomarme un tranxilium y vagar por los mundos de los ansiolíticos un rato.

Tengo sed, voy a la cocina. Me da asco. Lloro muchísimo. De repente escucho pasos por el pasillo, lo veo entrar a la cocina. Otro chico. Me dicen su nombre y que vive allí, en otra habitación. Somos siete.

Vale. Voy a vivir con una pareja, su hijo y un niño que cuidan, su cuñado, otro chico y me dijeron que quizá el padre del dueño también vendría por allí. Lloro. Lloro muchísimo. La cama pica. Son las tres y media de la madrugada llamo a una amiga, cojo un taxi y no me llames amor, llámame desgraciada.

Recojo mis cosas a la mañana siguiente, les digo que me mudo con una amiga, que encontramos piso juntas. No sé si me devolverán lo que di de señal. Me dice el dueño que lo llame el martes o miércoles, que lo que les di lo usaron para pagar el alquiler.

texto Iris Almenara