25 años del 20 de abril del 90: ¿Dónde está el tipo de la canción?

Cuando Cifu compuso aquella canción en El Tiemblo, no sabía que estaba a punto de desatar una historia que le perseguiría durante décadas, un legado tan sombrío y oscuro que ni siquiera la eternidad de esa melodía feliz repetida por todos los españoles hasta la extenuación podría tapar. Aquella letra aparentemente nostálgica y romántica escondía algo aterrador.

Manolo era apenas un adolescente cuando aquella historia empezó. Enamorado de una de las alumnas del instituto en el que trabajaba como limpiador, consiguió, a base de simpatía y de latas de cerveza, involucrarse en el grupo de amigos de la muchacha pasando con ellos un verano que jamás olvidarían.

Hoy, Manolo, que a sus 46 años sigue trabajando de limpiador en el instituto, parece seguir anclado en el tiempo como esa dichosa canción. Dedica sus ratos libres a investigar la vida de aquella chica y, como cada 20 de Abril durante los últimos 25 años, empieza su ritual.

Desayuna en el bar de al lado del instituto, donde le echó su primer somnífero en la bebida, del que aún guarda el sobrecito con especial cariño. Durante ese café con leche de primera  bar:

– Buenos días, chata, ¿cómo estás? ¿Nos hacemos unas risas?- Le dice a la camarera.

Tras pagar en pesetas haciendo caso omiso al dueño del bar, Manolo se pone su chándal de piel de melocotón y su camiseta de Los Secretos para empezar la segunda parte de su ritual: Su excursión anual a la cabaña del Turmo.

CeltasCortos

Como cada año, Manolo prepara la fiesta. No faltan las cervezas y las risas entre amigos, esos amigos que no eran sus amigos, y a los que hoy recrea con sacos llenos de paja y fotos. Para él son sus amigos. Como siempre suele decir “ya no queda casi nadie de los de antes, y los que hay, han cambiado”

La tercera y última parte del viaje es la más peligrosa. Manolo no ha podido superar la ruptura con Raquel, que así se llamaba la chica. Hoy ella vive en Valladolid con “el tio divertido” y sus 3 hijos en un piso al lado de la Plaza Mayor. Manolo la espera en la calle, con la guitarra, para cantarle ese 20 de Abril que el siempre escuchó como suyo. Raquel corre y llama a la policía. No entiende quién es ese hombre en chándal que la persigue y le canta su amor.

Tras el intento fracasado, Manolo llora y vuelve a El Tiemblo a vivir su realidad, a su trabajo precario y a sus grabaciones caseras con esas grandes canciones con las que, dice, está a punto de dar el gran salto. Con 46 años.

Cuando deis la bienvenida al día de hoy con esta canción pensando que es una bonita historia de desamor, nostalgia y melancolía, pensad en Manolo y en su tradición anual. Los próximos podríais ser vosotros.

Cuánto daño habéis hecho, Celtas Cortos.