10 citas de ‘Instrumental’ de James Rhodes que te harán creer en la música

James Rhodes es concertista de piano. En 2015 publicó el libro ‘Instrumental. Memorias de música, medicina y locura‘ editado por Blackie Books.

Instrumental_01. “Me violaron a los seis años.

Me internaron en un psiquiátrico.

Fui drogadicto y alcohólico.

Me intenté suicidar cinco veces.

Perdí la custodia de mi hijo.

Pero no voy a hablar de eso.

Voy a hablar de música.

Porque Bach me salvó la vida.

Y yo amo la vida.”

Esto es lo que se lee en la contraportada de la cuidada edición de Blackie Books. Es la primera toma de contacto que tuve con el libro, curioseando en las estanterías de la FNAC empujado por las referencias que leía en redes sociales y webs musicales. El componente morboso del primer párrafo es, no vamos a negarlo, el principal reclamo para acercarse a esta obra. Pero más allá de ese comprensible interés malsano por los desagradables acontecimientos que se narran en el libro, el verdadero valor de éste reside en todo lo relacionado con lo expuesto en el segundo párrafo de la cita. “Instrumental” es un libro inspirador, tan crudo como vitalista, y que te hará creer en la música.

2. “La música clásica me la pone dura.

Ya sé que para algunas personas ésta no será una frase muy prometedora. Pero si quitáis la palabra ‘clásica’, a lo mejor ya no está tan mal. Puede incluso que entonces pase a ser comprensible. Porque entonces, gracias a la palabra ‘música’,  tendremos algo universal, algo emocionante, algo intangible e inmortal”.

Así se empieza un libro, maldita sea. Por intentar ponerle palabras: la música es algo universal, emocionante, intangible e inmortal. Y ya si eso le añades algo tú, que yo me quedo aquí aplaudiendo un rato.

Pero volvamos a lo de la erección con la música clásica. Desde luego, la frase muy prometedora no es. Vamos, yo no me la jugaría así en una primera cita. No obstante, una de las grandes conquistas de ‘Instrumental’ es la labor divulgativa de la música clásica que lleva a cabo. Rhodes propone trascender la simple lectura acompañando el texto con audiciones. Este hecho completa una experiencia que cambia tu forma de ver y entender la música clásica.

3. “[La música es] la droga preferida de los adolescentes de todo el mundo. Brinda consuelo, sabiduría, esperanza y calidez; lleva haciéndolo miles de años. Es medicina para el alma”.

La adolescencia es la etapa vital que determina la construcción de la personalidad. Es una etapa difícil en cuanto a las relaciones interpersonales y en la que el individuo se enfrenta al mundo por primera vez en multitud de situaciones. La música juega un papel determinante pues, además de aportar todo lo que expone Rhodes en la cita, es clave en la formación de la personalidad y en la construcción del mundo por parte del individuo. Es por eso que la música es, como acierta Rhodes a señalar, la droga preferida de los adolescentes de todo el mundo.

4. “Hay ochenta y ocho teclas en un piano y, dentro de ellas, un universo entero”.

Esto porque no lo ha leído Mr. Wonderful, pero es frase de taza de desayuno ‘instagrameable’.

5. “La música cura, ofrece una posibilidad de redención. Se trata de una de las pocas cosas (que no sea de índole química) que puede llegar a los últimos recovecos de nuestro corazón y nuestra mente y tener un efecto verdaderamente positivo”.

La redención es una constante latente en el relato personal de James Rhodes. En esta cita, no obstante, el significado trasciende lo personal para adquirir un carácter universal.

6. “La planificación necesaria [para suicidarte] es súperdivertida, como crear una lista de reproducción musical para alguien a quien quieres: hay que pensárselo mucho, te causa gran excitación cómo quedará y cómo reaccionarán, disfrutas del proceso de creación tanto como del producto final”.

Esta cita como máximo exponente del estilo que domina la prosa de James Rhodes a lo largo del libro. Hechos muy duros narrados con cierta acidez y humor y con un trasfondo vitalista. Así es ‘Instrumental’ y así es preparar una playlist (Rob Fleming Seal of Approval).

7. “Me metí en la cama. Me puse los auriculares. Madrugada. Todo oscuro y silencioso a más no poder. Le di a la tecla de reproducción y escuché una pieza de Bach que no conocía, que me llevó a un sitio de tal esplendor, de tal abandono, esperanza, belleza y espacio infinito que fue como rozarle la cara a Dios. Juro que en ese preciso instante viví una especie de epifanía espiritual”.

¿Sabéis a quién le pasó algo parecido? Efectivamente, a Putilatex. Aunque a éstos el mensaje que les trajo la Virgen iba por otros derroteros, la conexión es evidente. No, en serio.

JamesRhodes

8. “‘Si se avecinara el fin del mundo y se lo avisaran con 10 minutos de antelación, ¿qué haría usted?’. Él contestó que se pondría un vaso de whisky escocés carísimo y escucharía esta pieza”.

Se avecina el fin del mundo y te avisan con 10 minutos de antelación. ¿Qué canción escucharías tú?

9. “Toca lo que quieras, donde quieras, como quieras y para quien quieras. Hazlo en pelotas, con vaqueros, travestido. De madrugada o a las tres de la tarde. En bares y pubs  salas y teatros. Hazlo gratis. Hazlo para organizaciones benéficas. Hazlo en colegios. Hazlo incluyente, accesible, respetuoso, auténtico. Devuélveselo a quien le pertenece. No dejes que unos pocos imbéciles vetustos y endogámicos impongan cómo debe presentarse esta música inmortal, increíblemente maravillosa, divina. Nosotros somos mejores que eso. Y la música también, qué duda cabe”.

James Rhodes ha revolucionado la industria de la música clásica. Ha roto con los códigos establecidos y ha cambiado las reglas de la partida. Como era de esperar, alegatos como el que acabas de leer han comportado la aparición de una legión de detractores en un mundo tan conservador como el de la música clásica. No obstante, es precisamente esa apuesta la que le ha llevado a ser considerado un gran renovador del género.

10. “En mi opinión el mayor éxito de los Proms es el hecho de que en ellos no se observa una actitud engreída; no se habla al público con condescendencia; se logra transmitir que, sea cual sea tu conocimiento sobre música clásica, tu experiencia, tus filias y tus fobias, tu estilo en el vestir, tu procedencia o tu inteligencia, se te acogerá con los brazos abiertos. Si quieres aplaudir entre movimientos, no te cortes un pelo. ¿No sabes cómo se pronuncia el apellido del compositor? ¿A quién le importa? ¿No eres de los que se mueren de ganas de anunciar en voz muy fuerte y con suficiencia cómo se llama el bis que el solista ha decidido tocar? Aún mejor. Y esto se hace de una forma en que muy pocas salas de conciertos logran llevar a cabo, si es que lo consiguen”.

James Rhodes pasará a la historia como uno de los grandes divulgadores de la música clásica, en cuanto a que ha puesto el género al alcance del gran público. Ha protagonizado documentales para la BBC y Channel 4 en horarios de máxima audiencia. A sus recitales también acude gente en vaqueros de todas las edades pertenecientes a toda clase y condición social. En sus shows se mezclan eruditos con asistentes con escaso conocimiento sobre música clásica. Se aplaude entre movimientos y además se pueden consumir bebidas. Es decir, un recital de James Rhodes se rige por convenciones diametralmente opuestas al resto de actuaciones. Ha roto las barreras que separaban al gran público de la música clásica, que ha dejado de pertenecer a una élite para ser también de las clases populares.