10.000 km en la era Skype

Dicen que las relaciones a distancia no funcionan, que tarde o temprano todo se vuelve del revés. También dicen que al final siempre llega un momento en el que alguno de los dos se pone la capa sobre sus hombros cual superhéroe y, armándose de valor, decide lanzarse al vacío para salvar la pareja.

En primer lugar, decir que nunca he vivido nada por el estilo, así que todo va a ser hablar por hablar. Pero bueno… voy a hacer un ejercicio de imaginación extrema porque, amigas y amigos, ¿quién de nosotros no conoce ningún caso de pareja que convive separada por cientos o miles de kilómetros? O tal vez lo estáis viviendo ahora mismo…10000km

La pantalla está en negro y toda la sala aguarda en silencio. Terminan los créditos y escuchamos los primeros gemidos. Álex (Natalia Tena) y Sergi (David Verdaguer), de unos 30 años, están en su habitación, en la cama, follando. Todo es intenso y nada es casual; un fuck, el último esfuerzo. Y ahí está. Se miran y sonríen, siguen tumbados. Ella se levanta y se mueve por el piso, continuando con el plano secuencia más largo (creemos) de la historia del cine español, que se estira hasta el minuto 23. Simplemente genial, sencillamente fantástico (un año y medio de preparación para este plano).

Un vistazo al ordenador, el repaso diario al mail; y llegó la bomba. El tiempo se detiene. Siete años de relación se tambalean por una de las putadas de nuestra sociedad actual: ella acaba de recibir la oportunidad de su vida, una beca de un año en Los Ángeles para hacer una residencia y poder trabajar exclusivamente en lo que le gusta, la fotografía. ¿Qué hacer? ¿Cómo se lo dices a tu pareja?

Obviamente, él tiene un trabajo que le fija a Barcelona, con unas “opos” en camino para ser profesor de forma definida, sin ver peligrar su futuro año tras año. ¿Adiós a la idea inicial de tener un hijo? Llevan siete años juntos y, esta decisión, sea cual sea, ya no tiene vuelta atrás. Bueno, de momento bailemos mientras suena Nothing matters when we’re dancing, de The Magnetic Fields.

Llega el primer rótulo: ‘10.000 Km’. Comienza el segundo acto, Barri Gótic-Sunset Boulevard, un contraste de luz y sensaciones. De pronto todo se convierte en un tránsito de pareja en solitario, cada uno en su casa, viviendo un amor kilométrico por Skype y Google Maps,facilitado por la diferencia de nueve horas.

Y poco a poco nos vamos dando cuenta. Carlos Marqués-Marcet ha hecho una película de las que gustan, de plano-contraplano y delfuera de campo, de esas en las que todo el mundo jugará a identificarse con uno de los personajes. Una historia real, muy real, y una reflexión sobre cómo la distancia puede afectar a una pareja. Pero es que además se nutre de una rabiosa actualidad; es un relato de nuestros tiempos y de esta transformación de lo cotidiano que vivimos. El uso de la tecnología es perfecto y te lleva a pensar en cómo ha ayudado a la sociedad a llevar mejor este tipo de relaciones, en cómo lo ha facilitado todo en teoría.

¿Siempre han sido igual? ¿Era mejor el correo postal que Facebook? ¿Hablar por teléfono o una videoconferencia? Yo, volviendo al inicio del artículo, no seré el que siente cátedra sobre este asunto porque no tengo ni idea y tampoco es la cuestión central del film… pero creo que voy a quedarme con un diálogo de la película:

– Yo quiero estar contigo. ¿Qué importa dónde estemos?
– Tú no quieres estar conmigo, quieres que yo esté contigo.